Cómo detectar una mentira y evitar que nos pillen

Por Miriam Mata

El corazón se acelera, el sudor perla la frente y la respiración se agita. Se rehuyen las miradas y se busca una salida. El cuerpo, ante un estímulo estresante, responde con efectos fisiológicos relacionados con los sentimientos de lucha o huida, aumentando el ritmo cardiaco y la adrenalina. Inherente al proceso evolutivo, este mismo mecanismo de defensa ha alertado durante siglos al ser humano ante un ataque inminente, pero también es el que se usa cuando mentimos.

En parte porque nos sentimos culpables, ya que la decisión de mentir puede provocar que se pierdan cosas importantes, por lo que nuestro cuerpo reacciona de forma similar que ante la huida o la lucha. También por el miedo a que descubran la farsa.

Una de las técnicas que detectan la mentira, arraigada en EE.UU. y cada vez más empleada por el sector privado en Europa, es el polígrafo, inventado por el creador de la Mujer Maravilla, ya que «detecta esos cambios en la respuesta fisiológica del sujeto».

Así lo ha explicado la psicóloga forense Patricia Fernández de Landa durante la presentación de «Verdad o reto», el nuevo thriller sobrenatural que la productora Blumhouse tenía en la recámara para seguir la estela de «Déjame salir» que ya está en cines.

En esta película, «los jóvenes protagonistas van cayendo, víctimas de una maldición mexicana que habría sido más justo aplicar a algunos políticos: mueren cuando no dicen la verdad o incumplen sus retos. El demoniaco truco final del filme consiste en una especie de filtro fotográfico que dibuja espantosas sonrisas en los rostros de los semidesconocidos actores. Si no ha salido ya al mercado, están tardando en lanzarlo», escribe nuestro crítico Federico Marín Bellón sobre  Verdad o reto .

Pero ni siquiera contar con un polígrafo libraría a los protagonistas de este filme, liderados por Lucy Hale («Pequeñas mentriosas») y Tyler Posey («Teen wolf»), de caer como moscas ante la terrible amenaza. Y es que, como aclara la experta, es fundamental que este aparato se emplee «en un ambiente controlado, después de una entrevista previa y con preguntas bien elaboradas».

Al contrario de lo que se piensa, no son los nervios los que juegan una mala pasada para el sujeto, y estos no tienen por qué ser la evidencia de que miente. De hecho, Fernández de Landa desmonta esta creencia, y asegura que en caso de estar nervioso, esto sería una constante durante toda la prueba con el polígrafo, por lo que no sería prueba de nada. Sí lo haría, en cambio, el seguimiento de esos estímulos estresantes y los cambios corporales que se experimentan en las preguntas, de dos tipos: las relevantes y las de control.

Además de los fisiológicos, mentir puede provocar también efectos psicológicos, pero «dependen de la persona y del grado de las consecuencias», especifica la psicóloga forense, que matiza que «el efecto psicológico de una mentira pidadosa es muy poco», mientras que una persona «que se esté jugando su matrimonio, su trabajo o la cárcel» es probable que se sienta más culpable y por tanto muestre más efectos psicológicos. Fuente ABC ES

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