Nazismo: El incómodo Socio de la Izquierda

Por: Ernesto Ramón Domenech Espinosa

Las dos peores tragedias que ha sufrido la Humanidad, tanto por el número de víctimas mortales como por la Ruina Moral y Espiritual que ha representado para naciones enteras, han sido sin lugar a dudas la implantación de los Regímenes Totalitarios: el Comunismo y el Nazismo.

La Izquierda Internacional ha intentado e intenta justificar, blanquear las estadísticas y hasta negar la esencia “Socialista” de muchos de aquellos estados que esgrimieron la lucha contra el Capital dentro del marco teórico para sustentar sus tiranías.

No son pocos los intelectuales de Europa y Norteamérica que insisten por reacomodar y reinterpretar la Historia en aras de mostrar un rostro menos perverso o quitar responsabilidades del Socialismo real. Noam Chomsky o Jean Lacouture, por ejemplo, han negado reiteradamente el número de asesinatos o la ideología comunista del régimen de Pol Pot en Cambodia, mientras que Ignacio Ramonet y Gabriel García Márquez contraponen el “Embargo” a todo tipo de violaciones de los Derechos Humanos del Castrismo.

Algunos moderados asumen las críticas con una táctica diferente al declarar: Si, se han cometido esos crímenes, pero, aquí viene la trampa dialéctica, esos horrores nada tienen que ver con el Ideal Socialista, han sido ejecutados por la perversión, la desviación y el abandono de esos Ideales que promueven la hermandad, la paz y la felicidad del hombre.

A pesar de todo, hay consenso para incluir en el bando de los zurdos a Marx, Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Ho Chi Minh, Kim Il-Sung, Fidel Castro, Ernesto Guevara, Hugo Chávez, Mengistu Haile Mariam, János Kádar, Santiago Carrillo, Josip Broz Tito, Salvador Allende, Pedro Antonio Marín (Alias Manuel Marulanda o “Tiro fijo”), Joaquín Villalobos, Abimael Guzmán, Agostinho Neto, Daniel Ortega o Erich Honecker. La Izquierda tiene memoria selectiva y es muy dada a repetir hasta el cansancio viejos sofismas para salvar la conciencia y poner a flote sus utopías.

Pacto
El Pacto Ribbentrop- Mólotov, firmado en Moscú el 23 de Agosto de 1939, en el que acordaron el respeto y la coexistencia pacífica entre ambas potencias además de la repartición de Polonia, Finlandia, los territorios bálticos y el resto Europa.

Lo peor es que millones de personas apenas leen, investigan o hurgan en el pasado, con un poco de Facebook e Instagram les parece suficiente y consideran “Cool” llevar una camiseta del Che en una marcha Gay, protestan con violencia injustificada en Madrid, París, Londres o New York, y asumen como original los discursos de los nuevos Profetas del Paraíso en la Tierra; de esa manera Bernie Sanders, Pablo Iglesias, o Jean-Luc Mélenchon, cuentan en pleno siglo XXI con miles y miles de adeptos.

En ese debate Histórico-Político la Izquierda ha tenido que asumir, con bastante reticencia y no poca indignidad por cierto, el Muro de Berlín y su caída, los GULAGs de Stalin, las UMAPs y actos de Repudio de Castro y los LAOGAYs de China.

La histeria llega cuando las conclusiones de estudios, análisis detallados e investigaciones apuntan una y otra vez a la inclusión del Nazismo en el variopinto grupo de los que asumen la Lucha contra la Propiedad Privada y el Libre Comercio como tarea fundamental de su existencia.

Y de la misma manera que se apresuraron a editar un “Libro Negro del Capitalismo” luego de la repercución internacional del “Libro Negro del Comunismo”, rechanzan con gritos, improperios, difamaciones y hasta con amenazas a todo aquel que ose constatar la identidad ideológica, criminal y estructural entre el Comunismo y el Nazismo. Los hechos, sin embargo, validan esas analogías y esos parentescos.

Repasemos entonces las semejanzas y afinidades que ostentan el Nazismo y el Comunismo para considerar al primero otra variante del pensamiento de Izquierda.
El nombre original del Partido que instauró, con Hitler a la cabeza, el Nazismo como ideología en Alemania fue el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, NSDAP por sus siglas en alemán. Ningún partido de derechas, consevador o social cristiano asume el Socialismo en su nombre genérico. La Izquierda, en su defensa, apunta que en aquel partido Nazi el Nacionalismo primaba como idea sobre el conjunto. Es cierto, pero no quita el matiz socialista de su plataforma política.

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Tanto el Nazismo de Hitler como el Comunismo de Stalin anunciaban la creación de un Estado que priorizaba la Masa, la sociedad íntegra antes que el individuo; se proclamaron “revolucionarios”, anti-capitalistas, enemigos de la Democracias Liberales que representaban USA, Inglaterra, Francia, Holanda o Canadá a las que tildaban de burguesas, obsoletas y decadentes.

Internamente se ocuparon de frenar el Libre Mercado y acotar al mínimo la propiedad privada con una mayor intervención del Estado en el área económica, asumiendo la empresa privada como un mal necesario hasta tanto se lograra estabilizar el Sistema. Pensaban en la total nacionalización. Las dos Ideologías hablan en nombre del obrero, del proletariado, pero una vez llegados al poder anulan el trabajo de los sindicatos, prohíben el derecho a la huelga y dirigen las empresas según el interés político.

Para conseguir la sociedad de nuevo tipo, ambos proyectos admiten el uso de la violencia y una lucha entre contrarios donde la reconciliación y el respeto a la opinión ajena no tiene cabida: es preciso la exterminación del contrario. Los Marxistas-Leninistas hablan de “lucha de clases”; los Nazis de “la lucha de razas”. Los enemigos serán tachados de gusanos, basura, desviados, plagas a liquidar.

Coronando el ideal social, asegurando el triunfo y la marcha irrevocable de la Historia se ha de colocar al “Hombre Nuevo”, un ser físicamente apto, incorruptible, dispuesto al sacrificio y la obediencia y con una moral capaz de negar todo atisbo de egoismo, bajas pasiones o “deformaciones” como el homosexualismo. Si, tanto Lenin como Hitler y Guevara concibieron dentro de sus planes el advenimiento del “Hombre Nuevo”.

En todos los países donde triunfaron las teorías Marxistas y en la Alemania de Hitler se erigieron dictaduras totalitarias, gobiernos de partido único, con la imponente presencia del líder máximo. La Sociedad terminó siendo militarizada, y la Policía Política, -Gestapo, KGB o G-2-, asumió el rol principal dentro de los mecanismos de Poder Real. La represión y la violencia, las purgas, las ejecuciones extrajudiciales, los campos de concentración y el menosprecio a las leyes se conjugaron para mantener a una población aterrorizada e indefensa.

Para completar el control totalitario se impusieron férreas disposiciones y normas a la prensa, la educación, la cultura y la fe religiosa. La propaganda a escala masiva y la mentira repetida hasta el cansancio se practica en dos niveles: uno al interior y otro hacia afuera con la intención de magnificar la realidad o manipular la verdad. La tragedia de la izquierda totalitaria se repite con algunos matices desde Berlín a Moscú pasando por Pekín, Budapest, Praga, Sofía, Pyongyang y La Habana. Todos con el mismo resultado final: una catástrofe humanitaria sin precedentes.

Las objeciones de la Izquierda. Una y otra vez, intelectuales y políticos que defienden la vía Socialista para mejorar o salvar el mundo se niegan a reconocer al Nazismo dentro de la misma corriente de pensamiento político, llegan incluso a clasificarlo de “Tercera Vía”. A modo de respaldar esta negación afirman:

1.“El Nazismo no es de Izquierda pues Hitler exterminó a una parte importante de los comunistas alemanes”. Se pretende pasar por alto que entre las diversas tendencias de la Izquierda (Socialistas, Social Demócratas, Marxistas, Anarquistas o Nacionalistas como la Esquerra Republicana de Cataluña) han existido desde siempre intensas y violentas rivalidades que deben su origen a cuestiones ideológicas pero también a los egos, las envidias y el control del poder absoluto.

Basta recordar que en plena Guerra Civil Española, el PSOE, el PCE y la Esquerra Republicana se enfrascaron en una guerra civil interna contra los anarquistas de la CNT-FAI y los Trotskistas del POUM que dirigía Andreu Nim; todos formaban parte del Bloque de la Izquierda. El peor enemigo de un comunista es un socialista o un comunista. Stalin, y no Wiston Churchill, mandó a matar a Bujarin, Kamenev, Sinoviev y Trotsky; el FMLN del Salvador asesinó al poeta y guerrillero comunista Roque Dalton. Fue Fidel Castro, y no la CIA quien sacó del juego a Ernesto Guevara mandándolo al suicidio en Bolivia.

2. La otra afirmación recurrente de la Izquierda para salvar la honra: “El Comunismo era enemigo del Nazismo, La URSS combatió a la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial”. Falso: El Nacionalismo Socialista Alemán y el Nacionalismo Comunista Soviético eran aliados al comienzo de la Segunda Guerra Mundial: el Pacto Ribbentrop- Mólotov, firmado en Moscú el 23 de Agosto de 1939, en el que acordaron el respeto y la coexistencia pacífica entre ambas potencias además de la repartición de Polonia, Finlandia, los territorios bálticos y el resto de Europa así lo atestigua.

Cuando Inglaterra y Francia entraron en el conflicto bélico, no le declararon la guerra sólo a Alemania, sino al Tándem Alemán-Soviético aunque luego de casi dos años Hitler (El Ego Totalitario) no creyó en pactos y sorprendió a su socio georgiano Stalin arreglándose el bigote, ordenando la invasión al país de los Soviets en una planificada “Operación Barbarroja” emprendida desde el 22 de junio de 1941. Aquella decisión del Führer terminó beneficiando a la URSS que entró a formar parte de los Aliados (a la postre vencedores en el Conflicto) cuando más bien era su enemigo.

En el debate político, apoyada en esa demagogia sin par de la cual son maestros, la Izquierda habla siempre desde una autoridad moral, desde una dignidad que es completamente cínica; y mientras culpa al Capitalismo y al Liberalismo de todos los males sociales, pretende pasar por alto los crímenes y el horror engendrados por ella misma. Recurre a sus viejas tácticas para vender su programa: la re-escritura de la Historia, el escamoteo de esa verdad histórica y el insulto a un contrario que a veces rehúye la discusión y acepta por cobardía, complejos o desconocimiento sus argumentos.

El Plan de la Izquierda, su deseo más íntimo, su sueño utópico, es el control total de la sociedad, imponer al resto de los ciudadanos, de una forma u otra, su visión de “Orden Social”. El juego democrático, el traspaso del Poder, la felicidad personal o la libertad no entran en sus cálculos, son apenas adornos florales en los discursos para camuflar los barriles de dinamita con que trafican.

En ese largo y torcido camino, girando siempre a la Zurda, en pleno siglo XX, el hombre fue conducido a un callejón de dos salidas; en una se leía Nazismo, en la otra: Comunismo. Hoy se articulan nuevas tácticas de adoctrinamiento y sumisión: La corrección política, la Ideología de Géneros o La Alerta sobre el Calentamiento Global, y pretenden arrinconar al ciudadano que no comparta esas tesis. Una Dictadura de Nuevo Tipo, mediática, está en marcha.

Para no olvidar los genocidios totalitarios, se instituyó desde el 2009, el “Día Europeo de Conmemoración de las Víctimas del Stalinismo y el Nazismo”, también conocido como “Día Internacional del Listón Negro” que se celebra cada 23 Agosto.

 

 

 

 

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