La UCI y los ataques del régimen cubano a los opositores en las redes sociales

Con la llegada de la internet a Cuba, el régimen de la isla ha sido sacudido por sucesivas olas de filtraciones de los acontecimientos locales. Hasta hace bastante poco, el Departamento de Orientación Revolucionaria (DOR) del Partido Comunista de Cuba tamizaba cuidadosamente cada una de las informaciones que la población recibía mediante los medios de comunicación, propiedad exclusiva del propio PCC.  Lo mismo ocurría con las noticias que se exportaban al mundo.

Pero los tiempos cambian y la avaricia, cual viejo balcón virtual de Centro Habana, aplasta todos los días la estructura del poder de un sistema político rancio, que desde su agonía patalea por sacudirse los escombros y ponerse de pie. El régimen hace como si no estuviera recibiendo los últimos ladrillazos, en medio de una especie de lapidación virtual desde la internet.

Cuba se cae a pedazos en todos los sentidos. Los niños piden limosnas a los extranjeros y se prostituyen para ganarse unos cuantos dólares. Muchas veces la familia hace como que no se entera. La policía, lo mismo. Los ancianos mueren de frío entre la mugre, abandonados por sus familiares y por el sistema social que les prometió la equidad y el confort que en seis décadas jamás consiguieron.

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No es que los cubanos que viven en la isla sean malas personas; es que en la lucha por la subsistencia se vale todo. El instinto anula convenientemente nuestras zonas grises cuando la vida está en juego y en Cuba, cada uno de sus habitantes se la juega las 24 horas del día.

Algunos, quizás los más jóvenes o los más cercanos a la tecnología, han optado por ganarse la mala vida como “soldados digitales”. Estas personas son remuneradas por el régimen con conexión a internet bastante estable y algún que otro “estímulo” – así le llaman ellos -, consistente en una bolsa de plástico (jabita), en cuyo interior puede haber, por ejemplo, un pollo congelado y un paquete de salchichas.

El mundo se les conoce  como “ciberclarias”, en justa alegoría a un pez gato, introducido en Cuba por Castro, que ocasionó uno de los mayores desastres ecológicos mundiales del siglo XX. De las locuras de Castro hablaremos en otro momento. Hoy toca referirnos a las ciberclarias.

Por un magro botín, los “soldados digitales” se meten en las redes sociales el día entero, pretendiendo ilustrar al mundo sobre los inexistentes logros de la revolución marxista de Fidel Castro, apuntalada en la actualidad por un cada vez más decrépito grupo de militares y por su presidente vitalicio, Miguel Díaz Canel.

Pero, como día mi tía Zoila, este cuento es más largo…

Nacimiento de las Ciberclarias y la Operación Verdad

Dos sucesos gatillaron el nacimiento de las ciberclarias. En 1998, luego que Estados Unidos detuviera a los cinco espías cubanos de la Red Avispa y en 1999, tomando como pretexto el conflicto generado entre Cuba y USA por la llegada a este último país del niño náufrago Elián Gonzáles Brotons, Fidel Castro monta, además de un histérico espectáculo internacional, una división especial de prensa, orientada a confundir al mundo, respecto a la realidad de Cuba y a sus actividades de espionaje, incluso dentro de los Estados Unidos.

Fue así como los nombres de los espías cubanos fueron rescritos en el folclor local como “héroes” y el niño náufrago como “secuestrado por el imperio”. Para entonces ya no importaba que la madre de Elián hubiese muerto ahogada, intentando llevar a su pequeño hijo hacia la libertad.

En ambos casos, el nombre en clave de la división de prensa que logró subvertir tan prolijamente el significante de ambas historias fue Operación Verdad. El nombre no era nuevo. En 1959 Castro ya había creado el mismo andamiaje, con idéntico nombre y propósitos, aunque por entonces no había Internet, ni prensa digital que filtrara instantáneamente imágenes y sonidos desde Cuba. O sea, que todo era más fácil de controlar y manipular.

Pero con la llegada de la internet a Cuba las cosas han cambiado desfavorablemente para el régimen. Ahora, cada individuo que posea un celular es una amenaza informativa y como son miles los que usan sus teléfonos móviles, no pueden silenciarlos, ni desaparecerlos a todos, al estilo de la vieja escuela castrista, porque también se sabría.

La respuesta a la debacle digital son los batallones de ciberclarias. Hoy por hoy, las ciberclarias se rigen por un cronograma de ataque y respuestas online, cuyo centro de operaciones es la Universidad de Ciencias Informáticas, más conocida como la UCI.

¿Qué es realmente la UCI?

Ubicada en la Carretera de San Antonio de los Baños, KM 2 ½, reparto Torrens, La Habana, la UCI opera en la antigua base militar soviética Lourdes. Se trata de una pequeña ciudad, que cuenta con apartamentos de viviendas, panadería, pizzería, discoteca, piscina… ¡y hasta su propio canal de televisión y estación de radio!

La localización apartada del enclave no es casual. Con el aislamiento, la UCI consigue que los “estudiantes” y “alumnos en práctica” rompan el contacto físico con personas no relacionadas con la entidad y terminen, muertos de tedio, sentados frente a las computadoras, atacando a los grupos y cuentas de opositores al régimen en las redes sociales.

UCI-CUBA-AEREO
Vista aérea de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), Cuba.

En la UCI nadie aprueba su carrera sin cumplir con un exagerado cronograma de ataques y publicaciones digitales, ya sea desacreditando con canalladas a los opositores al régimen o mintiendo sobre los crímenes de lesa humanidad que comete el actual remanente del castrismo contra la población civil.

Durante un año, Radio Viva 24 ha conversado con una docena de personas que mantuvieron o mantienen vínculos con la UCI. Sin revelar sus nombres compartiremos con nuestros lectores los datos que nos han ofrecido y señalaremos aquí a algunos de los personajes más nefastos de la UCI en la tarea de espiar, intervenir y dañar las cuentas en las redes sociales de los opositores al régimen cubano.

Hoy señalamos a Eddy Mc Donald Torres. Se trata uno de los personajes con más peso en cuanto a la logística de la UCI. Aunque de cara al público mantiene un perfil bajo, gran parte de las campañas de hackeo de cuentas y difamación a los opositores cubanos, dentro y fuera de la isla, ha estado en sus manos. Mc Donald Torres no solo diseña las campañas y los ataques, sino que los implementa y obliga a los estudiantes a participar de ellos.

“Eddy es una persona mala, a la que uno no le puede leer el rostro…uno nunca sabe qué es lo que piensa, ni qué va a decir cuando se vaya de donde uno estaba conversando con alguien de cualquier cosa. Cuando lo vemos llegar cambiamos de conversación, porque sabemos que el tipo es «fula», que te va a joder en cualquier momento”, comenta un ex estudiante de la UCI, que actualmente reside en Uruguay.

“Ese tipo no tienen mujer, hijos, novia, marido o lo que sea…no tiene una vida. Su única meta es joderle la vida a los que están adentro y a los opositores, estén donde estén.  Nunca sale de la UCI (…) Es una persona muy mala, de la que yo me cuido, aunque haya pasado el tiempo y ya no tenga nada que ver conmigo”, comenta una ex trabajadora de la UCI.

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Eddy Mc Donald Torres (UCI).

Las anécdotas oscuras de la UCI son casi interminables.  En próximas publicaciones expondremos más sobre esta institución y sus vínculos con los hechos violentos que han dañado las democracias de países como Venezuela, Chile, Nicaragua y Bolivia.

Es un secreto a voces: la mano del régimen cubano, que se articula en la Universidad de Ciencias Informáticas, ha estado y está al frente de la desestabilización del continente.

 

 

 

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Francisco Alemán de Las Casas

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