Escasez de alimentos, una economía decrépita y coronavirus: el fantasma del Periodo Especial regresa a Cuba

 

Cuando el gobierno pidió a los cubanos esta semana que adoptaran medidas estrictas para combatir el coronavirus, muchos se preguntaron cómo podrían enfrentar esta nueva crisis cuando escaseen los alimentos, las medicinas, el jabón e incluso el agua. publica el Nuevo Herald.

El gobierno cerró el turismo, los hoteles, las escuelas y los servicios de transporte local entre provincias a partir de el pasado martes en un intento por frenar la propagación del virus.

Solo los cubanos y los trabajadores extranjeros que viven en la isla pueden ingresar al país.

Se cancelaron los eventos masivos y se le dijo a la población que se quedara en casa, mientras el número de casos confirmados de coronavirus subía hasta 80 el viernes.

Pero las medidas de distanciamiento social se viven de modo muy diferente en países pobres como la Cuba comunista, donde solo unos pocos tienen internet en casa, no hay Netflix ni Walmarts.

La infraestructura de la isla se está desmoronando; el país no puede permitirse importar todos los alimentos que necesita, y el salario promedio de los trabajadores estatales es de $30.

Ciudadanos desesperados han estado pidiendo al gobierno que arregle el servicio de agua, que ahora funciona cada dos días, o más, en muchos barrios de La Habana.

“No hay agua en Lawton”, un barrio de la capital, dijo la cantante cubana de reggaetón Dianelis Alfonso, también conocida como La Diosa, visiblemente molesta en un video transmitido a sus seguidores en Facebook.

“¿Cómo podemos lavarnos las manos? No es posible mantener la higiene cuando no hay agua”, repitió varias veces.

Antonio Rodríguez, un funcionario del gobierno a cargo de administrar los recursos hídricos del país, dijo esta semana que casi medio millón de residentes de La Habana no tienen servicio diario de agua.

Rodríguez dijo que el gobierno estaba acelerando varios proyectos para mejorar la situación, pero una solución no parece inminente.

Una campaña en las redes sociales para pedirle al monopolio estatal de telecomunicaciones ETECSA que baje el precio de los servicios de internet, utilizando el hashtag #bajenlospreciosdelinternet, se ha intensificado esta semana a medida que más estudiantes y trabajadores se quedan en casa.

ETECSA respondió publicando en Twitter un artículo en el que llaman “mercenarios” a quienes piden una rebaja en los precios, una respuesta típica en un país donde las críticas al gobierno equivalen a traición.

La compañía luego eliminó la publicación.

Pero para muchos, la lucha más difícil es conseguir comida, y la situación se está volviendo volátil.

El jueves, una multitud que esperaba comprar algo de pollo en un supermercado en el centro de La Habana estalló en una protesta espontánea cuando los miembros de la policía intentaron imponer una distancia física de un metro entre las personas en la cola.

La falta de carne y pollo ha sido notoria durante los últimos meses, y las imágenes de las grandes colas han sido publicadas por medios de noticias independientes como Cubanet.

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