Guatemala y EEUU se unen para curar malformación en joven

 

La malformación vascular con la que creció Omar Patzán le deformó parte de la cara, le impedía ver por su ojo derecho y le dificultó ir a la escuela debido a que, de repente, se ponía a sangrar, publica AP.

De niño casi no se notaba, después fue creciendo, ahora lo podía matar.

Lo mismo le pasaba si jugaba fútbol o si ayudaba a su padre en su trabajo en construcción.

Con el tiempo el sangrado podía llegar a niveles que pondrían en riesgo su vida.

“Me habían dicho que esto no tenía solución, así que no tenía casi esperanzas”, dijo Patzán, que vive con sus padres, un hermano y dos hermanas en San Antonio Aguas Calientes, en el sudoeste de Guatemala, donde los recursos médicos para una malformación arteriovenosa no existen.

El joven guatemalteco  obtuvo las cartas de dos congresistas, David Price, de Carolina del Norte, y Lloyd Doggett, de Texas, para lograr una visa que le permitiera entrar a Estados Unidos.

Ir a Nueva York fue un viaje impresionante para Omar, que nunca había salido de Guatemala.

Su padre es albañil y agricultor y su madre es ama de casa que teje telas típicas mayas.

En diciembre de 2019, Omar finalmente aterrizó en Manhattan, donde el cirujano plástico Peter Taub, en el hospital Mount Sinaí, le injertó varios expansores de tejido, es decir una especie de pequeños globos.

Patzán regresó a Guatemala y allí, durante tres meses, el doctor Schneider le rellenó los globos de salina, a través de inyecciones, con el objetivo de estirar y generar nueva piel. Esa piel extra serviría para cubrir parte de la cabeza y la cara de Omar tras las operaciones.

Omar regresó a Nueva York en febrero para las operaciones clave, es decir, la embolización u operación para bloquear el sangrado en vasos sanguíneos, realizada en el Mount Sinaí por el doctor Berenstein, quien accedió a operar a Omar y quedó impresionado con el esfuerzo de tanta gente para ayudar al guatemalteco.

“Así es como el mundo debería ser siempre, pero desafortunadamente no es”, dijo el médico mexicano.

“Lo que me parece fascinante de este caso es que esta cultura filantrópica, que empezó aquí en Estados Unidos, ha llegado a lugares como Guatemala, a lugares como el pueblo de este joven”.

En unos meses se espera que Omar regrese al Mount Sinaí para una embolización del párpado, una operación delicada.

Su cara, frente y párpado no tendrán nunca una apariencia totalmente normal pero sí mejorada y su calidad de vida aumentará exponencialmente, aseguran los médicos.

“Fue largo, difícil y un poco doloroso, pero estoy contento”, dijo Omar, sonriendo, después de las operaciones, mientras desayunaba en un café de Nueva York a principios de marzo.

“No me esperaba que esto iba a pasar”.

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