Los servicios funerarios franceses desbordados por el coronavirus

Este viernes 3 de abril, el célebre mercado de frutas y legumbres de Rungis, en las afueras de Paris, ha habilitado especialmente un inmensa cámara frigorífica para centenares de cuerpos, ante el elevado número de muertos en Francia por COVID-19,  publica RFI.

El recinto ya había sido requisado por las autoridades en 2003 para afrontar la ola de mortalidad provocada por la canícula, que se calcula dejó unos 15.000 muertos.

Un comunicado de la Prefectura de Policía justifica la adopción de esta medida, evocando la tensión que sufre en estos momentos la cadena funeraria.

Durante 17 años, el mercado Internacional de Rungis de París, ha sido el principal de la capital y el más grande en el mundo.

“No es un juego de video, es la realidad, hay demasiados muertos. Vamos a colocar allí mil ataúdes”, afirmó en la cadena francesa LCI el jefe de la policía de París, Didier Lallemant.

El conjunto de sus actores se ha visto solicitado más allá de sus capacidad operativas. Una tensión que podría prologarse durante varias semanas.

La morgue provisoria de Rungis permitirá conservar en condiciones dignas y sanitariamente aceptables los restos de los difuntos, en espera de su inhumación o cremación, según lo determinen sus deudos.

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