Tiempos de heroismo

Por: Rev. Carlos Sebastian Hernandez Armas


El domingo pasado, debido a la difícil lucha sanitaria a la que se enfrentan Cuba y el mundo entero por evitar la propagación del coronavirus, mi familia y yo asistimos solos al templo y ofrecimos culto a nuestro fiel Dios y Padre. Es la primera vez para todos nosotros y, aunque fue en otro contexto, recordé a dos héroes de la fe que fueron de edificación para mi vida y de quienes aprendí grandes lecciones.

El primero de estos héroes fue mi maestro Mario Pérez, quien permaneció firme cuando en la década de 1960 las ‘autoridades’ intervinieron el templo de la misión de ‘El Caril’, en San Juan de los Yeras, para convertirla en una bodega. Todos los cristianos se dispersaron con temor, menos Mario y su fiel esposa Zoila que no dejaron de asistir a cada culto, de día o de noche, y adoraron a Dios en el templo ante los ojos vigilantes del ‘sereno’ que cuidaba el lugar. Mario es el cristiano que más ha impactado mi vida, sus enseñanzas han estado siempre conmigo.

El segundo no es un héroe, si no una heroína, la fiel pianista María Jordán, de la iglesia ‘La Ceiba’ en Puentes Grandes. En la misma década de 1960 no quedó nadie en esa iglesia, pero ella recorría cada domingo desde su casa hasta el templo más de 15 km, abría las puertas del edificio aun cuando estaba ella sola. Entonces oraba, tocaba el piano y cantaba algunos himnos y leía la Biblia en voz alta desde el púlpito. Tenía una oración final y regresaba a su casa. Así lo hizo por años. La iglesia sobrevivió y hoy es una buena y bendecida comunidad de creyentes. Fui Seminarista en La Ceiba en 1998, María Jordán era una anciana octogenaria entonces, a quien todos amaban especialmente. ¡Nunca faltó un domingo a tocar el piano!

Tanto Mario como María, son dos ejemplos de cristianos anónimos que vivieron tiempos que demandaron héroes, ¡y lo fueron! Yo sé que un día desde mi lejano puesto en la mesa del Señor, contemplaré a Mario y a María sentados a la derecha de su Salvador.

Foto del autor, con Mario Pérez en 1998.

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