La situación de la economía cubana antes y durante el COVID-19: entrevista a Elías Amor, economista cubano-español

Con el surgimiento del nuevo Coronavirus el mundo entero se ha visto inmerso en una crisis sanitaria que ha colmado los sistemas de salud y  hecho retroceder a las economías, incluso las más fuertes, como la de Estados Unidos, Alemania, Francia y otras.

En Cuba el Sistema castro comunista se escuda en esta situación de crisis mundial para anunciar a los cubanos que los tiempos que se esperan serán peores, aun cuando parezca inconcebible que pueda ser peor la situación que ya se vive en la Isla. Sobre este tema conversamos con el destacado economista cubano-español Elías Amor.

Yoaxis Marcheco- ¿Cómo estaba la economía cubana antes de la Pandemia de Covid-19?

Elías Amor- Se puede afirmar que la evolución de la economía cubana antes de la COVID 19 no era favorable. Desde 2016 los suministros de crudo venezolano iban en picado, como consecuencia de la crisis de este país, y ello se reflejaba en tensiones en el consumo de petróleo para los diversos usos dentro de la isla (transporte, electricidad, producción derivados, etc) y menores ingresos de la reexportación de derivados del petróleo a países del Caribe.

De forma simultánea, los “motores” externos de la economía se iban apagando, como las remesas, el turismo, las exportaciones de productos minerales o las inversiones extranjeras. La falta de liquidez provocó una urgente necesidad de divisas a corto plazo lo que redujo las importaciones, creando tensiones en los distintos sectores de la economía dependientes del exterior.

Como consecuencia de ello, entre 2016 y 2019 la economía cubana se encontraba prácticamente estancada, con crecimientos promedios inferiores al 1%, y políticas erróneas del gobierno, como los aumentos salariales en el sector presupuestado, por ejemplo, acabaron en precios topados que crearon graves problemas de desabastecimiento. La producción de alimentos era insuficiente para dar de comer a la población obligando a realizar importaciones. Todos estos factores, unidos a la ineficiencia e improductividad de las empresas estatales, apuntaban a la crisis estructural del modelo social comunista ya que ni siquiera podía afrontar los pagos de la deuda internacional, creando una gran preocupación entre los acreedores.

YM- ¿De qué sobrevivía entonces?

EA- Como he señalado, la economía cubana es fuertemente dependiente en el interior del presupuesto estatal que representa casi el 75% del PIB, un resultado difícil de observar en otros países del mundo en los que el estado se sitúa, en promedio, por debajo de 35%. Esa dependencia del estado concentra y detrae todos los recursos que se generan en la economía hacia las políticas de gastos corrientes (sanidad, educación, servicios sociales, pensiones) que están sobredimensionadas para el nivel de PIB de la economía. No existe un sector privado competitivo y potente, porque las autoridades desconfían de la iniciativa privada. Por ello, un aumento del gasto en salud supone un estímulo al crecimiento de la economía, lo que no deja de ser falso en términos económicos.

La supervivencia de ese aparato estatal ineficiente e improductivo dependía de los “motores” del exterior, que como he dicho antes, se fueron apagando, entre ellos el turismo. Esta actividad es solo un 6,5% del PIB de la economía, y su impacto es muy inferior a lo que se pretende señalar. Resulta más rentable para el gobierno controlar la venta de equipos en dólares por medio de tarjetas electrónicas que los ingresos del turismo, que se tienden a dispersar mucho más.

YM- ¿Cuál es la situación ahora mismo?

Desde el inicio de la pandemia, el confinamiento de la población y la parálisis de la actividad económica ha tenido un impacto directo tanto en la economía interna como en la externa. La primera sobrevive a duras penas con la práctica de teletrabajo (en un porcentaje muy reducido de la población laboral) y la insistencia en la agricultura, cuya oferta no alcanza los niveles necesarios para alimentar a la población. En el frente exterior, la parálisis es total, con caídas por ejemplo, del turismo hasta abril de un 95% con respecto al año pasado.

También caen las remesas, las inversiones y las exportaciones. Tan solo se mantienen los ingresos por la venta de médicos. La economía cubana según CEPAL descenderá un 3,7% en 2020, en mis cálculos lo hará en un 6%, e incluso superior, si se produjeran rebrotes inesperados en la pandemia. No tendrá fácil la reactivación del crecimiento, porque carece de divisas para importar lo que necesita del exterior. La situación es tan grave que el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ha estimado en Cuba una crisis alimentaria como consecuencia de la COVID 19, situando a la isla en el mismo grupo de países altamente vulnerables en que se encuentra Haití.

 

 

YM- ¿Ha incidido el Embargo americano en el infortunio de la economía cubana?

EA- La respuesta es no y sí. No, porque Cuba mantiene relaciones económicas y recibe inversiones de todos los países del mundo, sin graves dificultades, sin que el embargo o bloqueo ejerza influencia alguna. Más bien, todo lo contrario, hay numerosos países y empresas internacionales que aprovechan esta exclusión de Estados Unidos para ocupar posiciones en determinados sectores abiertos de la isla comunista que, probablemente, no tendrían facilidades para ello en caso alternativo.

Y si, porque Estados Unidos ha reforzado el Título III de la Ley Helms Burton y sus efectos se han ido notando en los últimos años, pero en este caso, destacar que el perjudicado por esta decisión es Estados Unidos, que se priva de aprovechar notables oportunidades de negocio en la Isla teniendo como prioridad la defensa de los intereses privados de sus nacionales que fueron expropiados por el régimen a partir de 1959.

En todo caso, el embargo o bloqueo más grave es el que ejerce el gobierno cubano sobre la población, impidiendo la libre elección, la libre empresa, el ejercicio de los derechos de propiedad privada y la generación de riqueza y empleo, como en cualquier otro país del mundo.

YM- ¿Considera que la nueva política hacia Cuba que ha estado implementando el Presidente Donald Trump impacta verdaderamente al monopolio militar cubano GAESA?

EA- El efecto de la aplicación del Título III de la Ley Helms Burton se ha notado más en potenciales negocios a desarrollar en la isla, que en los que actualmente operan, teniendo en cuenta el número de demandas que se han tramitado en los tribunales. Destacar que hasta la fecha, ninguna empresa extranjera ha abandonado el país como consecuencia de las nuevas medidas. Otras, como el descenso de vuelos a la isla o la reducción del importe medio de las remesas tienen un impacto desigual, ya que el régimen reacciona a la pérdida de divisas, poniendo en marcha iniciativas como la venta de equipos en dólares en tiendas en las que se paga con tarjeta bancaria y autorizando depósitos a los no residentes. El monopolio militar tiene tal grado de poder económico que este tipo de medidas no tiene un efecto considerable, y lo que hacen es trasladar el coste sobre los ciudadanos.

YM- En otro punto, ¿cree que la exportación de personal médico ayudará a la supervivencia del régimen?

EA- No. Se trata de una opción de corto plazo, que ha venido muy bien al régimen comunista por el superávit de médicos que existe en la isla, fruto de una política sobredimensionada de graduación de galenos durante décadas. Pero conforme los países reaccionen y hagan otro tanto en relación con los estudios de estas disciplinas, las necesidades irán a menos y se reducirán los suministros estatales de médicos en las condiciones actuales.

No obstante, Cuba tiene grandes posibilidades para aprovechar ese expertise en salud y medicina si se proyecta a nivel internacional para un sector que tendrá un gran crecimiento en los próximos años que es el turismo de salud, destinado a personas de edad avanzada que desean un envejecimiento activo y positivo. Sin embargo, para lograr ese objetivo, hay que dar entrada al sector privado en el ámbito de la salud.

YM- Antes de la pandemia el régimen había anunciado que estaba a punto de llevar a cabo la unificación monetaria y una reforma salarial. ¿Qué cree pasará con esto?

 EA- Realmente, los anuncios son de una fecha tan lejana como 2011. Y sí, es cierto que habían dado algunos pasos, como la devolución en pesos cubanos en los pagos de bienes y servicios en CUC en una serie de tiendas. Pero estas son medidas mediocres que no obedecen a un plan formal y bien diseñado de unificación de dos monedas, lo que exige la desaparición de una de ellas.

 Para lograr dicho objetivo se tiene que realizar un análisis detallado de los fundamentales de la economía y fijar una trayectoria con unos objetivos concretos a conseguir para alcanzar que en un determinado plazo se produzca la unificación, fijando un cambio con suficiente antelación para que los agentes económicos puedan tomar decisiones racionales.

 Nada de esto se ha hecho, y me temo que no se hará. Un buen ejemplo es que el CUC se está depreciando con el dólar a pasos agigantados y los tenedores de dicha moneda van a experimentar pérdidas de valor en los stocks que mantienen si no se deshacen rápido de los mismos. Nadie sabe cuál va a ser el cambio final del peso cubano. La incertidumbre es la peor compañera en estos procesos monetarios.

 YM- Volviendo al contexto actual. ¿Por qué a pesar de la crisis que confronta, el sistema cubano no abre posibilidades a los campesinos para que produzcan y vendan sus productos?

EA- Bueno, la respuesta queda muy claramente establecida en la constitución comunista en la que se establece la prohibición del enriquecimiento privado en Cuba. Esto significa que el estado hará todo lo que sea necesario para evitar la prosperidad y bienestar económico, sometiendo a la población a ese presunto igualitarismo que no es más que pobreza.

Las trabas al campo privado cubano son bien conocidas, desde la limitación de la entrega de tierras en arrendamiento para que no aumenten el tamaño de las explotaciones, a la ausencia de mercados de insumos, la falta de recursos financieros, el pésimo funcionamiento de los mercados mayoristas encargados de llevar las producciones a los minoristas, la fijación de precios o los precios topados que hacen irrentable producir, la imposibilidad de obtener inversión extranjera, el control comunista que se ejerce en las cooperativas, la fijación por las autoridades de lo que se debe producir y cuanto y a qué precios, y un largo etcétera de esas “trabas” que dice Díaz Canel que se tienen que eliminar. Ahí tiene una buena relación para empezar a trabajar.

YM- El llamado de Díaz Canel a la población es que ahorre al máximo y que recurran a las siembras de canteros hogareños. ¿No suena algo ridículo, cuál piensa usted es la solución para la inexistente economía cubana?

EA- Si. Es lo mismo que cuando Fidel Castro en el “período especial” decidió entregar los pollitos a la gente para que los cuidara y alimentara en las casas porque Cuba no podía comprar piensos. Este es el mismo tipo de decisiones absurdas que han llevado a la economía cubana a la situación actual de destrucción, atraso y miseria. Esto ocurre cuando se anteponen los criterios políticos a los técnicos en la gestión de la economía.

Aquí hay una posible respuesta a la “solución” para la economía cubana, que pasa por alejar definitivamente al estado y los planificadores del control de la economía y establecer un marco alternativo en el que sean los agentes económicos privados los que lleven la dirección de los asuntos relacionados con la economía. ¿Y esto cómo se consigue? Hay una especie de decálogo para ello.

En primer lugar, creando un marco jurídico estable y de respeto absoluto a los derechos de propiedad de los factores de producción de todos los cubanos. En segundo, restaurando el mercado como instrumento de asignación de recursos y eliminando departamentos ministeriales relacionados con precios y planificación de la economía. Tercero, privatizando de forma ordenada las empresas estatales y los monopolios vinculados al ejército y seguridad del estado, como medio de generar recursos para dedicarlos a infraestructuras que modernicen la estructura productiva del país. Cuarto, liberalizando la actividad privada en todos los sectores de la economía, incluidos educación y sanidad. Quinto, abriendo completamente la inversión extranjera a cualquier agente económico internacional que quiera realizar proyectos con cualquier agente cubano. Sexto, reestructurando en profundidad el estado comunista para adaptar sus funciones a las de una economía de mercado mixta, a saber, asignación, distribución y estabilidad. Séptimo, cierre de todas las organizaciones de masas y departamentos vinculados con la represión y control y disposición de sus presupuestos para gastos en servicios sociales. Octavo liberalización del mercado laboral con la creación de agentes representativos de los trabajadores y empresarios que negocien las condiciones de un pacto social basado en la concertación. Noveno, solicitud inmediata de entrada de Cuba en organismos internacionales financieros, como el FMI o el Banco Mundial para solicitar asistencia financiera. Décimo, liberalizar la doble nacionalidad, entradas y salidas, residencia, para atraer el capital y los cubanos de la diáspora como un instrumento esencial para la modernización económica, aprovechando los recursos que este sector de la cubanía puede aportar al futuro de la nación.

YM- ¿Cómo ve el futuro más inmediato para los cubanos?

EA- No soy optimista. El COVID 19 ofrece a los dirigentes comunistas una oportunidad histórica para decir, hasta aquí hemos llegado y tenemos que volver a una normalidad que no sea como la que dejamos atrás antes del COVID 19. Vamos a trabajar todos en el logro de una nueva economía cubana. Han perdido la oportunidad de dar ese paso, y ya están anunciando un retorno a la normalidad comunista, que lleva a un escenario mucho peor en el que las anomalías existentes antes de la pandemia se van a desatar de forma importante. Me temo un colapso de la economía a lo largo de este año. Y eso se verá en varios frentes urgentes que si no se atienden cuanto antes, arrastrarán a los cubanos a un escenario realmente complicado.

La producción de alimentos no llegará a ser suficiente para alimentar a la población y sin divisas no se podrán realizar compras puntuales de carne y granos en Estados Unidos, como se venía haciendo antes. La energía eléctrica escasea, fruto de las menores entradas de petróleo de Venezuela, y la situación va a ir a peor (posibles apagones) cuando los sectores vuelvan a entrar en funcionamiento. El impago de la deuda externa y su aplazamiento arroja sombras de credibilidad que harán muy difícil obtener nuevos créditos para financiar las necesidades urgentes de divisas. La llegada de turistas se verá condicionada por los efectos de la pandemia, pero también por la feroz competencia de otros países que buscarán hacerse con una cuota de los pocos turistas de 2020. Las exportaciones se verán limitadas por el escaso crecimiento económico mundial y las remesas podrán reducirse a corto plazo por las necesidades en los países de procedencia. En el ámbito social, las desigualdades han empezado a aumentar en función de la proximidad a las remesas y esto tiene un límite para muchos ciudadanos.

Todos estos factores enturbian el futuro inmediato de Cuba y hacen muy difícil salir del agujero en que se encuentra la economía. Las autoridades han perdido una oportunidad histórica para cambiar las cosas.

 

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