Para los palestinos, que ya sufren serias dificultades financieras a causa de la pandemia de covid-19, el aumento de las medidas preventivas anunciado esta semana es otro lastre añadido, publica AFP.
Los ingresos de la Autoridad Palestina han caído de manera considerable tras su decisión, a fines de mayo, de suspender todo tipo de cooperación con Israel, a causa del plan para anexar partes de Cisjordania, ocupada desde 1967.
En cuanto se anunciaron nuevas restricciones el domingo los empresarios protestaron de manera enérgica, e inclusive algunos manifestaron en Hebrón –que ha registrado la mayoría de infectados– violando el toque de queda que acababa de imponerse.
Al día siguiente, en Ramala unos cincuenta comerciantes se aglomeraron para exigir la posibilidad de reabrir sus negocios, algunos de los cuales estuvieron cerrados durante diez días.
Los comercios ya habían tenido que bajar sus cortinas desde marzo durante varias semanas, en el marco de las medidas de confinamiento.