Entrevista a Hilda Molina: “Fidel me confesó que llevaba muchos años haciendo la ‘revolución silente’ en América Latina”


Converso con la Doctora cubana, especialista en Neurocirugía, Hilda Molina, fundadora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN).

Hilda ocupó diversos cargos dentro de la jerarquía cubana. Incluso fue diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y además de militante del Partido Comunista de Cuba (PCC), pero en 1994 rompió definitivamente con el régimen de Fidel Castro.

Ese mismo año Hilda Molina se declara disidente la revolución cubana. En el 2009 y tras negársele reiteradas veces su petición de salir del país para reunirse con su hijo en Argentina, Fidel Castro le autorizó la salida definitiva de Cuba.

De su trayectoria profesional y su antiguo vínculo con el dictador Fidel Castro nos habla, en esta entrevista exclusiva que compartimos con los oyentes y lectores de Radio Viva 24.

Si usted vive en Cuba, recuerde que puede ahorrar datos  si descarga la entrevista ahora y la escucha en su teléfono o computadora cuando no esté conectado a Internet.


Yoaxis Marcheco –   Hilda, vayamos un poco al pasado: ¿cómo era esa Cuba anterior a Castro que usted recuerda?

Hilda Molina – En el 59 yo tenía 15 años, por lo tanto, te puedo decir que viví 15 años en la otra Cuba. Estos regímenes comienzan por destruir la Historia de los países. Hacen de la Historia verdadera escombros y sobre esos escombros edifican su mentirosa historia. Cuba era uno de los países más prósperos de Iberoamérica, están las estadísticas ahí. En el tema social, a mi generación y a las anteriores, nos enseñaban que nuestra patria había sido edificada sobre valores, sobre cuatro pilares: la familia, la libertad, bien entendida y bien ejercida, la doctrina del amor en su más amplia acepción y la vocación de servicio. Nos decían que para ser una buena persona había que tener esos valores. Hubo problemas con algunos políticos, pero tampoco nada tan diferente a los países de la región de aquella época.

Ahora Cuba sí es el prostíbulo de los españoles, de los canadienses, de los alemanes, pero además una prostitución abierta, descarada, en la que tú ves a las niñas y a las jóvenes ofreciéndose a los extranjeros en las calles.

YM– Hablando del Sistema de salud de la Cuba anterior a Castro… ¿es cierto que las personas morían por no tener acceso a la salud?

HM – Siempre mueren en todos los países personas que no tienen acceso a los sistemas de salud, lo que es inaceptable. Había varias modalidades de salud privada, incluso personas sin muchos recursos tenían acceso a algunas modalidades y había un buen Sistema de salud pública, pero había zonas, sobre todo rurales, donde no se llegaba de manera inmediata. En aquel momento existían las llamadas postas médicas, pero a veces no estaban tan cercanas como en mi opinión deben estar.

Era un Sistema de salud acorde con el que existía en los países más desarrollados de la región y en algunos de los países más desarrollados del mundo. En mi opinión: ¿con injusticias? Sí, pero injusticias que no justifican toda esta historia que ha hecho el castrismo.

YM – Me dijo que tenía quince años el primero de enero de 1959. ¿Había escuchado sobre Fidel Castro anterior a esta fecha?

HM – Mi familia paterna luchó contra Batista. Como los del movimiento de Fidel Castro usaban métodos terroristas: todos los atentados, todos los cocteles Molotov, todas las bombas que ponían en las ciudades, estaba lo que era la Resistencia urbana, que era a la que pertenecía mi familia paterna. Mi madre le advertía mucho a mi papá: “está bien que luches, pero nunca vayas a poner bombas, ni cocteles Molotov porque eso es terrorismo”; o sea, mi madre se dio cuenta muy pronto.  Mucha gente rica en Cuba compró bonos y puso mucho dinero al Movimiento de Fidel, así como también se lo puso la CIA.

Mi madre les decía a sus clientas que le parecía que cometían un error porque estaban financiando un Movimiento violento armado que no se sabía qué venía detrás de aquello, mi madre era genial.

YM – Su madre tuvo mucha claridad, muchos cubanos la tuvieron en ese momento, a otros se les aclaró la mente posteriormente…

HM – Déjame decirte que yo no soy de las que justifican haber estado treinta y cinco años dentro de ellos, aunque muchos sin creer en ellos, nadie hace autocrítica nunca.

Hay que empezar por hacer una autocrítica, yo la hago constantemente con mi persona porque hubo una parte muy heroica de los cubanos que fueron a las guerrillas e hicieron movimientos contra Fidel, murieron fusilados, pero hubo otro sector que yo jamás voy a criticar, porque yo creo que los cubanos que nos estamos oponiendo al castrismo cuando nos criticamos públicamente unos a otros estamos ayudando al castrismo.  Cuando tú te proyectas en la vida con odio, eres el mejor discípulo de Fidel Castro.

YM – Todos los extremos se besan…

YM – Usted estudió neurocirugía, una especialidad que demanda un coeficiente de inteligencia tan alto como la consagración que se le debe dedicar, ¿era frecuente en aquel tiempo que las mujeres estudiaran medicina y que se especializaran en neurocirugía?

HM – El castrismo era machista, aunque ahora se hable de los derechos de la mujer. Cuando yo terminé la Carrera tenía que hacer la especialidad que dijera el gobierno, pero el mejor promedio era el que tenía derecho a decir qué especialidad quería. Yo fui el mejor promedio. Cuando yo dije que quería hacer neurocirugía, me dijeron que me olvidara de eso. Los hombres estaban muy molestos conmigo, decían que yo no iba a terminar.

Apostaban que no iba a poder ser neurocirujana y yo terminé en tiempo y forma con una tesis espectacular. Me hicieron un examen, el más terrible que te puedas imaginar.

La verdad que me daba gracia el machismo del sector de la neurocirugía, eran como dinosaurios, no habían adelantado la especialidad en Cuba y les molestaba que yo me diera cuenta de mi incapacidad y buscara ayuda de los que más sabían.

YM – ¿Cuándo usted conoció personalmente a Fidel Castro?

Dra. Hilda Molina y Fidel Castro.

HM – Desde que yo estudiaba me di cuenta de que estábamos atrasados en medicina, que lo de ser potencia médica era una mentira, se desahuciaba a muchos enfermos y ahí es cuando yo empiezo a hacer cartas al extranjero, cosa que estaba absolutamente prohibida en Cuba.

Poco tiempo después vinieron al Instituto donde yo trabajaba dos militares para llevarme directamente a donde Fidel. Yo no entendía por qué, iba muriéndome de miedo. Me llevaron custodiada a una oficina, esa fue la primera vez en mi vida que yo vi en persona al señor Fidel Castro.

Fidel me pregunta qué yo estaba haciendo, yo le respondí que estaba buscando ayuda porque las neurociencias cubanas estaban atrasadas y el pueblo no se lo merecía. Al final de un largo interrogatorio se dio cuenta que lo que yo estaba haciendo era buscando ayuda y que podíamos tener un hospital construido con el aporte de los científicos del mundo.

Esa fue mi cercanía con Fidel Castro, yo ni lo busqué ni me acerqué a él, es más… se robaron algo que yo conseguí por mis medios, se lo robaron porque yo renuncié. Él lo que quería era que yo siguiera dirigiendo aquello, que los científicos siguieran asesorando aquello y siguieran pagando los recursos, los equipos, las técnicas, pagando los pasajes de los médicos que llevaban a becas. Nunca pensaron que yo iba a decir hasta aquí por la inmoralidad de convertir aquello en un negocio.

YM – ¿Cómo se llamaba el Centro?

HM – Se llamaba Centro Internacional de Restauración Neurológica. Cuando yo renuncio le pusieron siglas como hacían en la Unión Soviética, entonces le llaman CIREN. Era un Centro Internacional porque los científicos eran internacionales, aunque los pacientes eran cubanos. Un regalo de la neurociencia mundial para los enfermos cubanos robado por el régimen.

Esa es la historia de cómo Fidel se acerca a mí. Yo no lo busqué. Yo no era amiga de él y mucho menos tuve una relación sentimental con él como se ha inventado, incluso por mucha gente del Exilio. Para mí ha sido muy doloroso tantas cosas mentirosas que se han dicho.

YM – De eso quería preguntarle porque ha existido el rumor, pero… ¿a usted le consta que Fidel Castro se sentía atraído por usted?

HM – El a mí me propuso matrimonio. Pensé no decirlo nunca. Lo hace en una de sus visitas al centro, porque nunca visitó mi humilde apartamento. Se sentaba en un salón del Centro, ¿pero… sabes qué?… yo me llevaba a mi madre conmigo para el trabajo porque ya estaba muy mayor y siempre fue una mujer de una salud delicada. Ella me dijo lo que seguía pensando de Fidel, que no es que fuera un emisario del demonio, si no que era el demonio en persona.  Cada vez que él iba a hablar conmigo, ella entraba después y nunca dejó que estuviéramos solos.

Yo le respondí a su propuesta (de Fidel) que no podía casarme con Dios, que él le había enseñado a los cubanos que era Dios, y lo bloqueé, porque en ese momento no podía decirme que él no era Dios.

Mi madre dijo: claro, quiere a la científica conocida, con una historia limpia, trabajadora… para que limpie sus crímenes.

YM – Usted en el año 1994 rechazó todos sus cargos como médico y como personalidad pública dentro de la política fidelista.

HM – Es cuando yo me doy cuenta de que no tenía sentido seguir luchando con el ministro de salud. Llegó un momento que en el Centro había 146 camas para los cubanos, pero seguían con lo de los extranjeros que llegaron a tener diez camas, crearon una oficina para cobrarles. El castrismo ganaba hasta ocho y nueve millones de dólares con el trabajo nuestro. En una de las visitas de Fidel Castro yo le pregunté si había alguna idea de dolarizar aquel centro y me respondió que yo lo podía impedir. Le respondí que yo no mandaba en el país y que llevaba un año hablando con el ministro y que este me había dicho que era una orden y yo me di cuenta de que era él quien había dado la orden.

Lo primero que hice después de renunciar y recuperarme psicológicamente, porque no sabía si iba a volver a ver a mi hijo, fue ir a ver al disidente que yo más he respetado, Gustavo Arcos, un hombre que luchó primero contra Batista junto a Fidel y después contra Fidel.

YM – Cuando usted deja todas sus funciones como médico y también sus cargos públicos y se declara una disidente, intenta salir del país, pero Fidel Castro se lo impide. ¿Esto fue una medida por una cuestión personal o el régimen cometía esta arbitrariedad con cualquiera que tomara la decisión de renunciar?

HM – El régimen lo hacía porque en ese momento existía la llamada Tarjeta Blanca, todavía si ellos no quieren la gente no sale, así de sencillo, pero en aquel momento hacía falta el permiso. Yo no quería salir de Cuba, mi hijo estaba casado ya con su esposa que es argentina, una vez que mi hijo termina en Japón viene para Argentina con su esposa. Cuando yo sé que va a nacer mi primer nieto en 1995, yo quise venir a su nacimiento, todas las abuelas queremos ver nacer a los nietos, cargarlos.

Me tuvieron casi 16 años sin dejarme salir, yo creo que porque nadie había renunciado al sistema de ellos antes.

YM – ¿Conoce usted la labor del médico disidente cubano Oscar Elías Biscet?

HM – Si, y es una persona muy luchadora, ha sido muy honrado y creo que se lo merece porque además ha sufrido muchísimo, para mí es uno de los paradigmas de la lucha por los derechos humanos integrales.

YM – ¿Usted cree que la información y las denuncias ofrecidas por él a la opinión pública mundial sobre el tema del desorden y el elevado número de abortos en Cuba son ciertas?

HM – Yo creo que él tenía los elementos necesarios para poder informar eso. En Cuba ellos legalizaron el aborto y Biscet trabajaba en esa rama.  Estoy convencida que lo que él denunció le constaba. Inclusive, yo estoy convencida que a alguna gente del gobierno le preocupaba el hecho de que el aborto se utilizara como un método anticonceptivo y por eso las altas autoridades del castrismo, Fidel Castro, por ejemplo, habló con el Vaticano para que la Iglesia Católica los ayudara un poquito hablando con la población y les pidieran que no usaran el aborto como método anticonceptivo. Un Cardenal del Vaticano le respondió que quitara la legalización del aborto porque si la gente lo usaba como método anticonceptivo era porque ellos lo habían legalizado.

YM – En los últimos tiempos un tema puntero para usted ha sido el de los valores. ¿Comenzó a desarrollarlo desde que vivía en Cuba?

HM – Comencé desde la adolescencia. Cuando yo vi que ellos empezaron a quitar del diccionario la palabra valores y pusieron revolución, me senté un buen día, solita, llorando porque empecé a no entender nada. Me preguntaba si yo no podía ser buena persona, tener valores y ser revolucionaria. Entrando en las neurociencias me fui dando cuenta que el ser humano nace bueno, con luces y sombras, pero con más luces que sombras, que los valores están en la esencia humana y cuando te los sacan, como hizo el castrismo, te deforman.

Uno puede ir trabajando en sus propios valores, haciendo su propia revolución y ayudando a su entorno. Me dije que cada día tenía que ser mejor persona, yo lo he llamado revolución interior, si yo mejoro un poquito el mundo va mejorando.

YM – Fidel Castro en un momento llegó a reconocer que la fórmula del castrismo no funcionaba ni para los cubanos, ¿por qué cree que esta fórmula es tan popular en América Latina?

HM – Porque él mutó, no tenía ideología. Lo sé porque le hice un perfil. El me prestaba libros para que yo aprendiera de política, yo no me los leía, pero viendo lo que me prestaba me decía que eso era lo que él leía. Él se armó un Frankenstein ideológico que le permitiera lograr su objetivo que era dominar a Cuba y crear la patria grande latinoamericana antimperialista para oponerse a los americanos.

Fidel me confesó que llevaba muchos años haciendo la ‘revolución silente’ en América Latina, por un lado, las guerrillas que después no le sirvieron, luego el Foro de Sao Paolo. Por otro lado, sus voceros, los enviados, gente entrenada trabajando la conciencia de la gente en América Latina, ahora les es muy fácil irse instalando en los países. Fue un gran estratega para su plan. La política mundial menospreció su capacidad y gran inteligencia para el mal.

Hay otra cosa importantísima, Fidel era un psicópata, es científica la opinión. Tenía los tres rasgos antisociales de la personalidad: psicópata, sociópata y narcisista. Su principal desvalor era el resentimiento.

El castrismo se ha mantenido por la estrategia monumental de Fidel Castro, por el poder diplomático, por asociarse al dinero del narcotráfico y al dinero del terrorismo.

YM – O sea, que el mal está en Cuba…

HM – Es así… acá en Argentina han endiosado a Obama, no sé si tuvo malas o buenas intenciones, yo creo que tuvo intenciones de ego cuando le dio tantos beneficios al castrismo sin pedirle nada de verdad, porque no puede ser que Obama no supiera que el castrismo lo estaba usando, porque mientras Obama casi se le arrodillaba al castrismo, el castrismo lo seguía ofendiendo; sin embargo, ahora Obama es el paradigma. Yo no sé lo que va a pasar con los Estados Unidos, no sé… porque tampoco creo que han entendido bien la esencia del castrismo, no creo que hayan entendido.

YM – Los Estados Unidos está padeciendo una crisis que podría ser considerada incluso de Identidad Nacional, ¿usted cree que el castrismo está detrás de toda esta atmósfera inquietante que se está viviendo en USA?

HM – Está detrás de lo que está pasando ahí, está detrás de lo que está pasando en Chile, lo que viene para Chile. Inclusive, el manejo de la cuarentena también. Cuando yo digo castrismo si quieres llámale plan transnacional porque ya lo que hay en Cuba instalado como estado mayor no solamente son cubanos, hay pensadores muy diabólicos y mucho poder y mucho dinero instalado, esto me consta.

No solamente se queda en el castrismo que se llama socialismo del siglo XXI o castro chavismo, que no es Raúl o Díaz Canel. Fidel murió, ya no importa. Puede morir Raúl mañana, Díaz Canel es nada, la nada misma, pero es una estructura que está allí. Este régimen mafioso, transnacional que nos queda en América Latina, donde prima el resentimiento, anda por Europa también. El gobierno de España es eso. Toda esa gente pasa por Cuba y se entrena, yo no lo digo por delirante.

Los malos se unen fácil, yo digo que la ideología es odio, dinero y poder. Cuando digo odio incluyo el resentimiento, se organizan, no se callan, no descansan, se ponen de acuerdo y los otros son medio contemplativos.

Related posts

A %d blogueros les gusta esto: