Luto en Santiago de Cuba por el sepelio del doctor Leonel Rafael Batista Hierrezuelo

Por Yosmany Mayeta


Este domingo 6 fue el sepelio del médico Leonel Rafael Batista Hierrezuelo en su natal Santiago de Cuba.

Leonel, de apenas 28 años de edad,  falleció por el coronavirus en Venezuela mientras formaba parte de las denominadas “Misiones Médicas”, uno de los más lucrativos negocios del régimen cubano.

Ni la parafernalia de las honras fúnebres organizadas por el Ministerio de Salud Pública, ni las coronas, las medallas o las banderas le devolverá a su madre el hijo que perdió, víctima de la esclavitud moderna que impone el régimen de Cuba a los profesionales de la salud formados dentro de la revolución.

Y es que “lo barato sale caro”. El aparato estatal produce médicos y técnicos de la salud en serie, a muy bajo costo, como quien fabrica salchichas. Las autoridades alardean de que en la isla hay un médico por cada 160 habitantes, pero en la práctica cuesta que alguno de ellos pueda atender a los pacientes con eficiencia, bajo estándares de calidad mundiales.

En los centros de salud o no hay medicinas, reactivos, insumos, o los especialistas están fuera de la isla, formando parte de las “misiones médicas”.

Aunque el discurso oficial asegura la participación de los médicos en estas “misiones” es voluntaria, se sabe que nadie puede negarse a formar parte de ellas sin recibir un castigo por hacerlo.

La aceptación, mediante la firma de un draconiano contrato, establece que el empleado entiende lo escrito y las sucesivas modificaciones que el régimen comunista imponga mientras el documento esté vigente.

El personal que participa en las misiones es, por tanto, otra víctima de la revolución cubana, no un beneficiario de ella al que le costearon una carrera.

Nadie indemnizará a la madre de Leonel Rafael Batista Hierrezuelo. Muy por el contrario, intentarán convencerla de que su muerte deberá llenarla de orgullo, por aquello de que “morir por la patria es vivir”.

Por desgracia, el concepto de patria para el castrismo se resume en el dinero que ingresan a sus cuentas la élite marxista de la isla. Un muerto más no importa. Para eso hay una muy eficiente fábrica de esclavos produciendo miles de ellos cada año.

 

 

 

 

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