Macron llama a combatir el separatismo islamista en Francia

Tras postergarlo en varias oportunidades, Emmanuel Macron presentó finalmente este viernes su plan para luchar contra lo que ha dado en llamar “los separatismos”, en concreto, a la luz de su discurso una lucha contra el radicalismo islámico en Francia, publica RFI.

“Hay en este islamismo radical (…) una voluntad reivindicada de (…) contravenir las leyes de la República y crear un orden paralelo de otros valores, para desarrollar otra organización de la sociedad”, sostuvo el mandatario.

Para combatir este “separatismo”, el mandatario francés anunció varias medidas, como la obligación de que toda asociación que solicite una subvención pública firme una carta de laicidad, una supervisión reforzada de las escuelas religiosas privadas y una limitación estricta de la enseñanza en el hogar.

El mandatario intentó un difícil equilibrio en su discurso: el jefe de Estado se encuentra bajo una fuego cruzado de la derecha y la extrema derecha, que lo acusan de laxismo, y de la izquierda, que denuncia una estigmatización de los musulmanes por razones electorales.

“No quiero que haya ninguna confusión ni amalgama” pero “es evidente que existe un islamismo radical que lleva a la negación de la República”, apuntó el presidente francés, citando como ejemplo la “desescolarización de los niños”, el “desarrollo de las prácticas deportivas y culturales” comunitarias, “el adoctrinamiento, la negación de nuestros principios como la igualdad entre hombres y mujeres”.

Según las autoridades, 50.000 niños están actualmente escolarizados en casa.

A partir del inicio del año escolar 2021, la educación en el hogar estará “estrictamente limitada, especialmente por razones de salud”, dijo el presidente francés.

“Cada semana los rectores encuentran casos de niños que están completamente fuera del sistema”, aseguró Macron.

“Cada mes, los prefectos cierran escuelas, a menudo dirigidas por extremistas religiosos”, añadió, refiriéndose a los padres que se niegan a poner a sus hijos en clases de música o en piscinas.

El primer eje del “patriotismo republicano” defendido este viernes por el mandatario francés reposa en una serie de medidas para garantizar la neutralidad de los servicios públicos y prevenir los embates contra la laicidad que se puedan presentar de parte de funcionarios y asalariados.

Macron citó casos en los que controladores impiden el acceso al transporte público a mujeres, que, en su concepto, no están vestidas adecuadamente.

También evocó el uso de signos religiosos de parte de ciertos empleados de la empresas del Estado.

En esa misma línea, el presidente anunció que las asociaciones (que constituyen una parte vital de la sociedad francesa basadas en el principio de la libertad de asociación) podrán ser disueltas y deberán devolver el dinero con el que han sido financiadas si se encuentra que están sirviendo como centros de adoctrinamiento del Islam radical.

Definida por Macron en su discurso como el crisol republicano y el corazón de la laicidad, la escuela es el otro universo al que apuntan las medidas anunciadas.

« El objetivo de la escuela es formar niños para que se conviertan en ciudadanos libres y no en fieles », dijo el mandatario francés defendiendo la legitimidad de que el Estado controle la enseñanza.

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