Acuerdo histórico en Sudán: gobierno y grupos rebeldes ponen fin a 17 años de guerra

Suenan los tambores y los gritos de alegría en la ciudad de Juba. Los bailes tradicionales de Sudán son el escenario para la firma de un histórico acuerdo de paz, que debe poner fin a 17 años de guerra mortífera, publica RFI.

El gobierno sudanés y los grupos rebeldes sellaron un documento que estipula las nuevas reglas de paz en el país, repartidas en ocho protocolos: propiedad de la tierra, justicia transicional, reparaciones y compensaciones, desarrollo del sector nómada y pastoril, reparto de la riqueza, reparto del poder y retorno de refugiados y desplazados.

También estipula el eventual desmantelamiento de los grupos armados y la integración de los combatientes en el ejército, que debe ser representativo de todos los componentes de la sociedad.

“Hoy hemos concluido un acuerdo de paz. Estamos felices. Hemos cumplido nuestra misión”, dijo el sudanés del sur, Tutkew Gatluak, uno de los mediadores del convenio.

Primeramente, las autoridades de Jartum: un poder híbrido de militares y civiles -conformado tras una revuelta popular que puso fin a 30 años de la dictadura de Omar al-Bashir en abril de 2019- que tenían como máxima prioridad alcanzar la paz con los rebeldes.

En nombre de este grupo, el encargado de poner su firma fue el vicepresidente sudanés Mohamed Hamdan Daglo, un comandante de la milicia paramilitar en Darfur, más conocido por el apodo de Hemedti.

Por el lado insurgente, el acuerdo fue firmado por el Frente Revolucionario de Sudán (FRS), una alianza de cinco grupos rebeldes y cuatro movimientos políticos, de las regiones de Darfur, Kordofán del Sur y Nilo Azul, cuyo interés es desarrollar las regiones devastadas por la guerra.

Mediadores y diplomáticos de Chad, Qatar, Egipto, la Unión Africana, la Unión Europea y Naciones Unidas también pusieron su firma en el texto.

La comunidad internacional aplaudió este acuerdo de paz, concluido en agosto, que costó más de un año de negociaciones.

La ceremonia tuvo lugar en Juba, la capital de Sudán del Sur, país cuyos líderes lucharon durante unas tres décadas con los de Jartum antes de obtener la independencia en 2011 tras una guerra que dejó dos millones de muertos. y cuatro millones de personas desplazadas.

Hoy, su relación es pacífica e incluso amistosa.

Bailarines, cantantes y músicos marcaron el tono de las celebraciones, mientras que miembros de los grupos rebeldes de Darfur, Kordofán del Sur y Nilo Azul marcharon por la mañana con carteles que mostraban el rostro de sus líderes.

Todas las partes involucradas en el acuerdo saben muy bien que el mayor desafío será levantar la economía destruida de Sudán: una inflación anual del 170% según las últimas cifras de agosto, que hace que los precios de los alimentos se hayan triplicado en un año, según la ONU.

A esto se le suma la escasez de combustible, alimentos, medicinas y productos de higiene.

Desde la independencia en 2011 de Sudán del Sur, cuya producción petrolera era una importante fuente de ingresos para Jartum, la entrada de divisas se ha desplomado.

Los importadores tienen que buscar divisas en el mercado negro, lo que hace que las importaciones sean más caras.

Además, Sudán sigue formando parte de la lista negra de Estados Unidos como parte de los países que apoyan el terrorismo.

Esto bloquea las inversiones extranjeras, las ayudas internacionales y complica las importaciones.

Como consecuencia, una gran parte de las empresas de importación están paralizadas y de las 27 plantas farmacéuticas sudanesas que satisfacen casi el 45% de las necesidades del país, solo 19 siguen funcionando, según el ministerio de Industria y Comercio.

El pasado 11 de septiembre, el Gobierno de transición de Sudán declaró la emergencia económica nacional debido a la depreciación de su moneda, señalando a personas vinculadas con el expresidente Omar al Bashir como responsables.

La guerra en Darfur, que comenzó en 2003, dejó al menos 300.000 muertos y 2,5 millones de desplazados según la ONU.

En las otras dos regiones, Kordofán del Sur y Nilo Azul, la guerra afectó a un millón de personas.

 

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