Venezuela recurre a empresa asiática para eludir sanciones

En enero pasado, la compañía petrolera estatal de Venezuela ya resentía los efectos de una serie de sanciones de sanciones económicas que Estados Unidos comenzó a aplicar un año atrás, publica AP.

Muchas de las cuentas bancarias que PDVSA tenía en el extranjero habían sido congeladas o cerradas, lo que dificultaba su capacidad de pagar a los proveedores de los que dependía para mantener el flujo de crudo en la nación sudamericana.

Así que, a medida que se acumulaban las facturas, la empresa decidió apoyarse en un cliente de Tailandia de mucho tiempo, Tipco Asphalt, para mitigar el impacto de las sanciones: a cambio de grandes descuentos en el precio del petróleo, Tipco pagaría las facturas de PDVSA y deduciría las cantidades de lo que le debía al gigante petrolero de Venezuela, según registros obtenidos por The Associated Press.

PDVSA rápidamente aprovechó el arreglo: en un solo día —el 10 de enero de 2020— la empresa envió a los ejecutivos de Tipco 43 correos electrónicos relacionados con instrucciones de pago, lo cual provocó una leve reprimenda por parte de Jean-Pierre Pastor, el representante de Tipco en Venezuela, quien se quejó del exceso de trabajo.

“Tipco es un cliente de PDVSA, no el banco central venezolano”, escribió Pastor en negritas y subrayado en un correo electrónico a la petrolera estatal.

“Tipco hizo todo lo posible por ayudarles en este periodo difícil”, agregó. “Esperemos que no lo olviden”.

El correo electrónico es sólo uno de las docenas de documentos obtenidos por la AP como parte de una investigación de meses sobre cómo Venezuela trata de eludir las duras sanciones estadounidenses que han exacerbado un colapso económico rara vez visto fuera de zonas de guerra.

En un momento en el que el gobierno de Nicolás Maduro es visto como un paria en Occidente, el arreglo con Tipco le ha permitido a PDVSA mover silenciosamente cientos de millones de dólares alrededor del mundo que de otra manera quizá no habría podido hacer, según muestran los registros.

La empresa tailandesa que cotiza en bolsa dice que sus pagos a terceros son perfectamente legales y una característica estándar de sus compras de petróleo a Venezuela, las cuales no están prohibidas por las sanciones de los Estados Unidos, que aplican sólo a empresas estadounidenses.

No obstante, la AP se ha enterado de que las autoridades judiciales de Estados Unidos y la administración Trump examinan estos pagos, los cuales consideran un salvavidas financiero para Maduro.

Los documentos —facturas, contratos y registros de giros electrónicos— le fueron entregados a la AP por un exconsultor de PDVSA fuera de Venezuela con la condición de mantener su anonimato por temor a represalias.

Los abogados y contadores forenses que revisaron los documentos a solicitud de la AP dijeron que Tipco podría ser sancionada por desafiar la política estadounidense que busca privar a Maduro de ingresos petroleros —un riesgo que la misma Tipco reconoció el mes pasado.

Procesar pagos para una empresa sancionada también podría impulsar una investigación de fraude criminal o lavado de dinero contra Tipco en los Estados Unidos si estuvieran involucradas instituciones financieras o empresas estadounidenses, como parece ocurrir en algunos casos, dijo David P. Weber, quien durante años investigó la corrupción cuando trabajaba en el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y en la Comisión de Valores.

Podría haber parecido una buena idea obtener ganancias como intermediario financiero”, dijo Weber, quien es ahora profesor de contabilidad forense en la Universidad Salisbury, en Maryland.

“Pero al participar en esa actividad tan arriesgada, Tipco se unió a uno de los gobiernos más despreciables del mundo”.

El 11 de septiembre —cuatro días después de que la AP le enviara preguntas detalladas—, Tipco anunció que dejaría de comprar crudo de Venezuela por presiones de la administración Trump.

En una declaración ante la Bolsa de Valores de Tailandia, la compañía señaló que fue contactada por primera vez por la Embajada de los Estados Unidos en Tailandia en diciembre de 2019, y un mes después proporcionó a los diplomáticos estadounidenses una explicación por escrito de sus compras a Venezuela.

Después, en agosto, volvió a ser contactada por el Departamento de Estado, que le advirtió que podía estar sujeta a sanciones de Estados Unidos si no cancelaba sus compras para finales de noviembre.

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