¿Será lo mismo la virgen María, Stella Maris, Maya, o Yemayá?

Por: Ivo Basterrechea


Stella Maris es una denominación latina que significa estrella de mar (1), un antiguo título del siglo IX, referido a María, madre de Jesús, que da origen al himno de los marinos. Bernardo de Claraval (1), en el siglo XII, escribió: En caso de que la ira, o la avaricia, o el deseo carnal asalten con violencia la frágil embarcación de tu alma, mira la estrella, llama a María, (2).

Los treinta y nueve hombres que quedaron en el Fuerte de la Navidad de una forma u otra eran, hombres de la mar, declaraba Cristóbal Colón, el 2 de enero, en su Diario de Navegación, pero haciendo lo contrario a lo vaticinado por San Bernardo, aquellos peninsulares dominados por la soledad, una vez que el Almirante emprendió rumbo hacia Castilla, comenzaron entre sí a reñir y tener pendencias, y acuchillarse, y tomar cada uno las mujeres que quería y el oro que podía haber, y apartarse unos de otros, según el Diario, convirtiéndose en los arquitectos de su propio destino, llevados hacia la muerte y en el mejor de los casos a la dispersión por los bosques de aquellas tierras vírgenes, quizás hasta ser exterminados por el cacique rebelde Caonao, y el Fuerte perecer bajo el fuego de las llamas.

Estos hombres que quizás esperaban ansiosos el regreso de Colón, casi por un año, en algún momento de aflicción, clamaron a Nuestra Madre o sea a Stella Maris y qué tiene de extraño, que al estar unidos o al dispersarse, no todos contaran con una imagen o medalla de María, como lo menciona el Diario, al regresar Colón en su segundo viaje.

Aquellos hombres quiénes con sus herramientas, o sus armas, como las navajas vizcaínas o sevillanas, cuchillos y puñales, no intentaran tallar a la Virgen María, en madera, barro o piedra, y por falta de destreza lograran como resultado figuras deformes que se suponían de uno u otro sexo y a veces se representaban solo en forma femenina (3), y estos treinta y nueve hombres, en ociosidad, disponían del tiempo suficiente, de ciertos conocimientos, y las herramientas para pulir piedras y esculpir figuras extrañas, llámense ídolo o cemí, para amedrentar a los nativos y doblegarlos a la pura obediencia, contarles y enseñarles fábulas recogidas en África, porque muchos, incluido Colón, habían estado en Guinea y de ahí el fantástico relato de la higuera y los peces, o la garrafa que tenía un pez, que todo el mundo se pregunta, el porqué de la semejanza de esas fábulas en lugares tan distantes.

El porqué Yemayá se sincretizaba con la Virgen y ahora uno se explica, que la palabra maya, de origen portuguesa está implícita en su nombre por significar María en español, y es porque fue Portugal uno de los primeros en colonizar la costa occidental de África y el primero, después de España, en penetrar a América, específicamente en Brasil, ya que una parte de éste, quedaba fuera de la línea del Tratado de Tordesillas, y por eso Brasil fue el segundo “país” después de La Española, en adorar a Yemayá.

Maya es el vocablo que unió a tres culturas, la europea, la africana y la americana. Y veinticinco años más tarde después del encallamiento de la nao Santa María dio nombre a un imperio, extendido hacia el oeste, al que conocemos hoy en día por México.

Y qué decir del maléfico o endiablado Mabuya, espíritu malo, que nos narra el Padre Ramón Pané en sus fantásticos relatos, cuando llegó con Colón en su segundo viaje. Si analizamos la palabreja veremos que, en el vocablo maya, está inserta la sílaba bu, y no será porque bu viene de buba como en ese tiempo los castellanos llamaban a la sífilis de la que contagiaron o se contagiaban, cosa que está por determinar, en aquel libertinaje donde tomaban las mujeres a sus indios y hacían de ellas lo que más les placía. Entonces creo que no hay duda de que Stella Maris, Maya o Yemayá sean la misma Virgen María.


Nota: (1) según wikipedia: Bernard de Fontaine, conocido como Bernardo de Claraval o en francés, Bernard de Clairvaux, (castillo de Fontaine-lès-Dijon, 1090-Abadía de Claraval, 20 de agosto de 1153) fue un monje cisterciense francés y abad de la abadía de Claraval.

Referencias.

Diario de navegación de Cristóbal Colón. Relación compendiada de Fray Bartolomé de Las Casas, y Cuba primitiva.

Fuentes:

1.- Richard Hinckley Allen, Star Names and Their Meanings (1899), p. 454. San Jerónimo adoptó esta interpretación y tradujo el nombre al latín como stilla maris, “gota del mar”, pero en una etapa posterior un copista lo transcribió a stella maris, “estrella del mar”, y este error de transcripción se generalizó, según Maas, Anthony (1912). “The Name of Mary”. The Catholic Encyclopedia. Robert Appleton Company. Retrieved 21 December 2012.

2.- Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Stella_Maris

3.- Cuba primitiva. Origen, lenguas, tradiciones e historia de los indios de las Antillas mayores y las lucayas. Antonio Bachiller y Morales. Segunda edición. Habana 1888. Págs, 242, y 243.

 


Ivo Basterrechea Sosa: Escritor, poeta, editor y guionista. Nació el 12 de noviembre de 1956, en Media Luna, Oriente, Cuba. Vivió en México y en la actualidad radica en Miami, Estados Unidos de América. Impartió conferencias en la Universidad Autónoma de Acapulco (UAA) y en la Universidad Autónoma de Guerrero, México. Publicó los poemarios Alma desnuda, Milagros, el libro de cuentos La virgen de Paul Anka, El Diccionario cubano-español, Cubaneando, y la novela policíaca El reverendo. Dirigió y editó la revista de promoción cultural Paradiso. Ganó diferentes premios en Cuba. El primer premio en cuento de la editorial Voces de Hoy, en Miami. Finalista en el IV, V y VI Certamen Internacional de Microrrelatos Jorge Juan, de España, 2017, 2018 y 2019. Finalista con dos relatos en el IV Concurso de Microrrelatos del Hotel Montreal 2019 de España. Finalista en el Concurso de Novela Histórica Premio HISPANIA 2019 de España. La novela Ave María Habana está en proceso de edición con la Editorial Adarve, en España.

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