Senado dividido recibe nominada de Trump a la Corte Suprema

La Comisión Judicial del Senado inició el lunes el proceso de confirmación de Amy Coney Barrett, nominada por el presidente Donald Trump para llenar la vacante en la Corte Suprema de Estados Unidos, en un Senado polarizado donde los demócratas se oponen al plan republicano por sellar el puesto antes de las elecciones del 3 de noviembre, publica VOA.

En el proceso, que se extenderá por cuatro días, se pudieron sentir el lunes los efectos de la pandemia. Varios senadores intervinieron por medio de videollamada y el senador Mike Lee, republicano por Utah que dio positivo hace poco más de una semana, apareció en persona y se quitó el tapabocas para hablar.

El legislador republicano y presidente de la comisión, Lindsey Graham presentó a Barret, quien sirve como jueza federal en el séptimo distrito, asegurando tiene todas las credenciales y que se están siguiendo los pasos adecuados.

“No hay nada inconstitucional sobre este proceso”, aseguró Graham, aunque reconoció que nunca se ha confirmado a un juez para la Corte Suprema en un año electoral después del mes de julio.

Barret, de 48 años, es la tercer candidata del presidente Trump a la Corte de nueve miembros. La oposición ha calificado el proceso de nominación por parte de la Casa Blanca, apoyada por el Partido Republicano de “acelerado”.

En sus testimonios de apertura, los senadores demócratas aseguraron que el plan del gobierno es acelerar una nominación antes del día de las elecciones para que Barrett incline la balanza en el caso Obamacare, que está programado para pasar ante la corte el 10 de noviembre.

“No es coincidencia que el Partido Republicano esté apresurando el proceso”, dijo el senador demócrata por Vermont Patrick Leahy y acusó a los legisladores de querer obtener una Corte Suprema liderada por ideas republicanas para “revocar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio el 10 de noviembre”.

En un comunicado previo, la jueza Barret dijo que está lista para decirle a los senadores en su audiencia de confirmación a partir del lunes que los tribunales “no deberían intentar” formular políticas y deberían dejar eso a los presidentes estadounidenses y al Congreso.

En el texto, Barrett presenta una interpretación estricta del papel del tribunal superior, diciendo que “no está diseñado para resolver todos los problemas o corregir todos los errores de nuestra vida pública”.

En cambio, expone, “las decisiones de política y los juicios de valor del gobierno deben ser hechos por los poderes políticos elegidos por el pueblo y responsables ante él. El público no debe esperar que los tribunales lo hagan, y los tribunales no deben intentarlo”.

La serie de audiencias que inicia el lunes es clave previo a la votación del pleno del Senado, prevista para fines de octubre.

Barrett sostiene que como jueza, busca “alcanzar el resultado requerido por la ley, sean cuales sean mis preferencias”, según una copia de sus declaraciones preparadas que fue divulgada el domingo.

Su confirmación para reemplazar a la difunta jueza liberal Ruth Bader Ginsburg crearía una mayoría conservadora de 6-3 en la corte que podría llevar a fallos que revoquen los derechos al aborto, amplíen los derechos sobre religión y armas y ratifiquen las restricciones al voto respaldadas por los republicanos, entre otros temas.

Los republicanos tienen una mayoría de 53-47 en el Senado, por lo que la confirmación de Barrett parece casi segura.

Los demócratas han centrado sus críticas hasta ahora en el papel potencialmente decisivo de Barrett en un caso pendiente ante la Corte Suprema en el que Trump y estados liderados por republicanos buscan invalidar Ley de Cuidado Asequible de la Salud, conocida como Obamacare.

Los demócratas han pedido a Barrett que se abstenga del caso, diciendo que tendría un conflicto de intereses porque Trump ha pedido que se derogue la ley.

También le han exigido que se aparte de cualquier caso relacionado con las elecciones presidenciales porque Trump ha dicho que es probable que el tribunal tenga que resolver los casos por disputas electorales.

Se espera que Barrett, una devota católica que ha expresado su oposición al aborto, también enfrente preguntas de demócratas sobre ese tema.

Los activistas cristianos conservadores han esperado durante mucho tiempo que la corte revoque el histórico fallo Roe v. Wade de 1973 que legalizó el aborto en todo el país.

El candidato demócrata a la presidencia de EE.UU., el expvicepresidente Joe Biden, argumentó su postura respecto al tema en un comunicado.

“El presidente Trump ha estado tratando de descartar la Ley del Cuidado Asequible de Salud durante cuatro años. Los republicanos han estado tratando de ponerle fin durante una década”, dijo Biden.

“Ella tiene un historial escrito de estar en desacuerdo con la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que defiende la Ley del Cuidado Asequible de Salud”.

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