Plebiscito en Chile: los temas clave que tendrá que debatir la histórica Convención que redactará la nueva Constitución

 

En Chile tiene un carácter histórico, pero en el mundo ha sido el principal mecanismo para el cambio constitucional a partir del año 2000, según cifras de Naciones Unidas, publica BBC.

Se trata de la Asamblea Constituyente, o Convención Constitucional, con será llamada en el caso chileno: un grupo de personas elegida a través del voto popular sólo con el propósito de redactar una nueva Carta Magna.

Esta opción recibió el 79% de apoyo en el plebiscito del 25 de octubre, donde el “apruebo” a una nueva Constitución llegó al 78%.

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A diferencia de cualquier otra Asamblea Constituyente en el mundo, sin embargo, la Convención Constitucional chilena será paritaria, asegurando un mínimo de 45% de mujeres.

Y aunque su itinerario y plazos están claros, todavía falta definir su reglamento y cuántos representantes indígenas incluirá.

Por lo pronto, partidos políticos, independientes y organizaciones sociales comenzaron a sugerir candidaturas incluso antes del referendo y, tras el resultado, nuevos nombres se autoproponen o tantean sus posibilidades.

“Que la demanda de cambio constitucional haya sido planteada con más o menos énfasis durante la transición, y las reformas planteadas desde el 2005 para abordar la desafección política, han ayudado a aclarar los temas en debate”, le dice a BBC Mundo la investigadora del centro Albert Hirschman, Yanina Welp.

En ese análisis, algunos de los temas más importantes del órgano constituyente son claros y ya están sobre la mesa: el rol del Estado, los derechos sociales garantizados (como salud, educación y pensiones), el reconocimiento de derechos indígenas y la forma de gobierno.

Pero el grupo de convencionales no sólo debe resolver temas de contenido: debe contar además con un mecanismo claro de diálogo y participación con la ciudadanía, coinciden las voces consultadas por BBC Mundo.

“Hay temas claves que sí o sí estarán en la Convención”, enumera la politóloga chilena Pamela Figueroa, quien trabajó en el proceso constituyente planteado en el segundo gobierno de Michelle Bachelet.

“El rol del Estado, por ejemplo, que es uno de los clivajes de la sociedad chilena. Uno de los cuestionamientos importantes hoy en Chile es hacia el rol del Estado en la Constitución, que es subsidiario. Toda la agenda política apunta a un Estado que tenga un rol más social, un Estado Social de Derecho”, dice la académica.

“Luego estarán los derechos, especialmente sociales: cuáles se incorporan, cómo se garantizan. Y hay amplio consenso en incorporarlos de forma más explícita: educación, salud, seguridad social. Surgirán nuevos, como el de vivienda. Y derechos de segunda generación: relativos al medioambiente, la no discriminación, la participación. Eso también será importante”, continúa.

“Y luego el debate sobre el régimen político, la distribución del poder que es, en mi opinión, el más importante”, precisa.

“Una de las grandes causales de la crisis en Chile fue la rigidez institucional que generó un régimen hiperpresidencial, que es bicameral pero donde las cámaras no tienen peso real y los partidos políticos son muy débiles”, explica Figueroa.

“Se requiere transformar el equilibrio de poder entre presidente y Congreso, y ampliar la participación política abriendo mecanismos de democracia directa entre elecciones. Cómo se defina la distribución del poder afectará cómo la nueva Constitución se irá convirtiendo en nuevas leyes, se irá expresando en políticas públicas”, afirma.

Estado plurinacional, reglas para un “nuevo capitalismo”
La definición de los derechos para las comunidades originarias y el debate sobre un Estado plurinacional serán otros de los temas “fundamentales” de la Convención, plantea Juan Pablo Luna, doctor en ciencia política y profesor en la Universidad Católica de Chile.

“Este es un tema grande, que va a costar, donde habrá que hacer mucha reparación histórica. Y obviamente es complicado, porque toca derechos de propiedad. Pero es fundamental. Los modelos de Nueva Zelanda y Canadá son los más interesantes”, propone Luna.

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