José María Ballester Esquívias: “A todos les deseo que sus esfuerzos por la libertad de Cuba se vean recompensados más pronto que tarde”

Por Yoaxis Marcheco 


Según algunos medios, el Rey Felipe VI quiso conferirle a su viaje a Cuba un carácter histórico y cultural: los 500 años de La Habana y el viaje a Santiago de Cuba a rendir tributo a los caídos durante la guerra hispano-americana, pero la fuerte connotación política de este periplo es evidente.

Sobre esta histórica visita converso con el periodista español José María Ballester Esquivias, que nos da su opinión, desde su conocimiento de la política española, los lazos históricos entre las dos naciones y de la realidad sin mascarillas que vive la isla.


 

Yoaxis Marcheco – ¿Por qué el Rey Felipe VI fue a Cuba? ¿A qué fue?

Jose Maria Ballester Esquivias – Porque el Gobierno español, que preside el socialista Pedro Sánchez, estimó oportuna la presencia del Rey –al que acompañaba la Reina- en la Isla con motivo del Quinto Centenario de la fundación de La Habana. La visita se acordó hace exactamente un año, cuando Sánchez viajó a La Habana. Era el primer presidente de un Gobierno español que pisaba suelo cubano desde Felipe González en 1986. Pero mientras éste último se cuidó mucho de gestionar una visita real, Sánchez, un tipo sin escrúpulos, no solo la ha impulsado, sino que le otorgado el rango de Viaje de Estado, el máximo que contempla la vida diplomática.

YM – ¿Podía evitar ir?

JMBE – No. En los países democráticos regidos por una Monarquía constitucional, los reyes reinan, pero no gobiernan; ejercen un papel moderador cuando es necesario, son el símbolo de la unidad nacional y están por encima de las trifulcas de los partidos. Pero no dirigen la acción política, que es responsabilidad del Gobierno. También en política exterior: por eso, muchos monarcas europeos se han visto a veces en la tesitura de tener que recibir a dictadores o de verse obligados de viajar a sus países. El Rey Juan Carlos I –padre de Felipe VI- y la Reina Isabel II de Inglaterra tuvieron que recibir a sátrapas como el rumano Nicolae Ceaucescu o el zaireño Mobutu Sese Seko, el mejor aliado del Occidente democrático en África durante los años de la Guerra Fría.

YM – Y la lista no es exhaustiva.

JMBE – En absoluto. Hay otros ejemplos: a la Reina Margarita II de Dinamarca -seguramente la Monarquía mejor engrasada y organizada de Europa- no le quedó más remedio que sentar a Fidel Castro a su derecha durante la cena oficial de una cumbre de Naciones Unidas celebrada en Copenhague en 1995: gustase o no, era el mandatario allí presente que más tiempo llevaba en el cargo.

YM – ¿Por qué lo hacen?

JMBE – Porque tienen que defender los intereses políticos, económicos y culturales que les indican los Gobiernos, aunque no coincidan con sus gustos personales. Por eso son injustas las comprensibles a la vez que feroces críticas que se han vertido a la figura del Rey desde determinados sectores de la oposición cubana, incluso por parte de personas que vienen a España con cierta frecuencia y que conocen el funcionamiento de su sistema político. Las críticas, en este caso, hay que dirigirlas al responsable máximo del viaje: Pedro Sánchez. Bien es cierto que este viaje de Estado no ha sido muy edificante para la Monarquía española.

YM – ¿Fue a disgusto?

JMBE – Creo que fue a disgusto, pero no lo puede expresar públicamente. Tanto el Rey como su padre, el Rey Juan Carlos, han demostrado en reiteradas ocasiones su compromiso con la democracia y sus valores. Pero también han sido siempre muy realistas en materia de relaciones internacionales: la  discreta mediación de don Juan Carlos fue decisiva para que empresas españolas se llevasen el contrato de la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad en Arabia Saudita, país que no respeta mucho los derechos humanos. Otra empresa española, Navantia, también logró, gracias de nuevo a don Juan Carlos, que Arabia Saudita la contratase para la construcción de varios buques de guerra (fragatas y corbetas) para su Armada; de ese encargo depende el pan diario de unas cinco mil familias en la provincia de Cádiz: pregúnteles si van a sacrificar ese pan en aras de la defensa de los derechos humanos. Seguro que la respuesta será negativa.

YM – Volviendo a la visita real a Cuba, sorprendió la cercanía de los Reyes con el matrimonio Díaz-Canel.

JMBE – Es verdad: no se entiende que la Reina diese besos a Díaz-Canel y a su mujer: un apretón de manos hubiera sido lo más correcto y, al mismo tiempo, hubiese marcado las necesarias distancias que  hay que marcar con un dictador y su mujer. Aún permanece en la retina la frialdad  con la que don Juan Carlos saludó al argentino Jorge Videla cuando tuvo que visitarle, o con Pinochet  cuando se presentó en los funerales de Francisco Franco. Tampoco hay que olvidar la grosería de Castro, que tuteó al Rey cuando vino a España en 1992.

YM – ¿Cómo han visto los españoles este viaje?

JMBE – Que yo sepa, no se han realizado estudios de opinión al respecto. Pero hay que celebrar la actitud de los tres principales partidos de oposición (Partido Popular, Vox y Ciudadanos) que han subrayado el carácter inoportuno de la Visita de Estado; eso sí, han acertado al eximir al Rey de cualquier responsabilidad sobre la el origen, la organización y el desarrollo de la Visita de Estado.

 



 

YM- ¿Por qué este acuerdo por 57.5 millones de euros?

JMBE- Porque forma parte de un proyecto de la política española de cooperación internacional, que es la misma desde hace décadas y que se extiende por todo el planeta. Es muy criticable, pero es la que hay. El pasado mes de abril, la Reina estuvo apoyando varios proyectos de cooperación en Mozambique, país que, si bien celebra elecciones, tampoco es que sea un ejemplo de democracia ejemplar.

YM- ¿Son los contribuyentes españoles los que dan ese dinero?

JMBE– Claro, ¿quién va a ser si no? Sale de una partida específica de los Presupuestos Generales del Estado, aprobados democráticamente por el Parlamento a propuesta del Gobierno, que a su vez saca el dinero del bolsillo de los contribuyentes.

YM- ¿No fue la visita del Rey un espaldarazo político para el régimen precisamente ahora que éste enfrenta fuertes sanciones por parte del Gobierno de Estados Unidos?

JMBE- Vaya por delante que la política de la Administración Trump en relación con Cuba me parece correcta porque, entre otras cosas, parece que están empezando a surtir efecto. Por otra parte, España es un leal aliado de Estados Unidos desde 1953. Ha habido altibajos, como en todas las “parejas”, si me permite usar esta expresión coloquial. Sin embargo, esto no significa que Madrid tenga que alinearse sistemáticamente sobre Washington. Dicho lo cual, no sé si es correcto de hablar de espaldarazo al régimen, igual sí. Lo que es seguro es que en materia de asuntos internacionales un país tiene que representar una amenaza directa a la seguridad nacional e intereses vitales de otro para que las relaciones se deterioren. Y a día de hoy, Cuba no representa ninguna amenaza directa a los intereses o a la seguridad  nacional de España, por muy tiránico que sea el régimen castrista, que lo es.

YM- ¿Qué le parecieron las palabras del Rey en la cena de Estado ofrecida por Díaz-Canel?

JMBE- Me parecieron justas y acertadas: mensaje firme en el fondo de apoyo a la democratización, sin saltarse las reglas de la imprescindible cortesía diplomática. Esas palabras fueron un gesto encomiable. Lo que pasa es que la dictadura cubana se las tomó como una afrenta y se vengó, así lo creo, obligando a Don Felipe a pasar por el mal trago del encuentro con Raúl Castro, tras obtener el permiso del ministro de Exteriores, Josep Borrell, también presente en La Habana.

YM – Con el Gobierno actual, ¿está verdaderamente dispuesta España a acompañar al pueblo cubano en su camino hacia la democracia?

JMBE – No me da la impresión que  este Gobierno, más ahora que se perfila una coalición con Podemos, haga de la rápida democratización de Cuba una causa prioritaria de su política exterior, entre otra razones porque no va a impulsar un choque frontal con la dictadura cubana, pero como las palabras del Rey son las del Gobierno, tampoco Sánchez se va a empeñar en mantener a la dictadura a flote. Sea cual sea el color del Gobierno, España estará muy atenta a la evolución política de Cuba, sobre todo en un momento en que Latinoamérica vuelve a cobrar una importancia primordial –no sé si para bien o para mal- en la escena geopolítica planetaria. Desgraciadamente, La Habana tiene demasiada influencia en Latinoamérica. Y muy nociva.

YM – ¿Por qué no se reunió el Rey con ningún representante de la oposición cubana?

JMBE – Porque el Gobierno no lo estimó oportuno. Sin embargo, ningún monarca europeo se ha reunido nunca, hasta donde yo sé, cada vez que ha visitado una dictadura. En ese aspecto específico, los presidentes de república o jefes de Gobierno, al dirigir la acción política directa y representar un opción política determinada –un Rey constitucional, por definición, no es de derechas ni de izquierdas ni de centro- gozan de más margen de maniobra. Aunque es verdad que, dados los estrechos vínculos que unen desde siempre a Cuba con España, podría haber tenido, como mínimo, un pequeño gesto.

 

YM – ¿Por qué no se refirió a los presos políticos?

JMBE – Vuelvo a decir lo mismo que antes, aunque con otras palabras: no corresponde a un monarca constitucional hacer activismo militante cuando realiza una Visita de Estado. Eso no es óbice para que no sepan de la existencia de presos políticos. Pueden interesarse por su suerte e impulsar gestiones discretas para obtener su liberación o, por lo menos, aliviar su situación. A veces, con reyes o sin ellos, las gestiones discretas surten más efecto que los comentarios públicos.

 



 

YM – ¿De qué proceso habló Su Majestad cuando dijo que Cuba está inmersa en uno?

JMBE – Es uno de los aspectos más interesantes y polémicos del comportamiento actual de los países europeos hacia Cuba: la percepción que impera de este lado del Atlántico es que la Isla ha iniciado un proceso de transformación, lento pero imparable, si bien no consiguen anticipar el desenlace. Me temo que los gobiernos europeos estén muy equivocados: es más realista pensar que el castrismo nunca soltará el poder por las buenas.

YM – ¿El no haberse reunido con los opositores es un mensaje de que España no reconoce a la oposición cubana?

JMBE – Vamos a ver, a menudo el reconocimiento oficial de un sector o de un movimiento es la culminación de un trabajo de fondo y no su comienzo. No se construye una casa empezando por el tejado. Y lo digo desde mi más profunda admiración a los inmensos sacrificios, políticos, profesionales y personales, que muchos opositores, de dentro y fuera de la Isla, hacen para que su país recobre la libertad. Conozco personalmente a varios y me relaciono a menudo con otros. Sé cuál es el sufrimiento de todos ellos y animo a ponerse en su lugar y a sentir empatía por ellos. Pero no están exentos de críticas.

YM – ¿De qué críticas?

JMBE – Voy a poner dos ejemplos: el primero es la sempiterna fragmentación de la oposición cubana en decenas de grupos, algunos de los cuales son irrelevantes. De ahí que pienso que haya que celebrar el compromiso de unidad que varios de ellos adquirieron hace unas semanas en Miami. Ya veremos en qué resulta esa iniciativa, pero el mero hecho de que se haya producido es un buen primer paso.

YM – ¿Y el segundo ejemplo?

JMBE – Cuando vienen a España, muchos opositores, tanto de dentro como de fuera de la Isla, lo supeditan todo a ha cerse una foto con líderes políticos –con los que a veces no han hablado ni diez minutos-  para luego difundirla en redes sociales. Lo comprendo, es una opción legítima y necesaria, pero insuficiente, pero la comunicación no basta por sí sola: hay que complementarla con una acción política de fondo, discreta y duradera.

YM – ¿Y fuera de España?

JMBE – Lo mismo cabe decir, sin ir más lejos. en relación con el Vaticano: está muy bien hacerse una foto con el Papa, pero luego es imprescindible reunirse durante largas horas con oficiales de los niveles intermedios de la Curia, que a fin de cuentas serán los interlocutores permanentes a través de los cuales se podrán conseguir avances.

YM- Algo hubo en fechas recientes.

JMBE- Si la memoria no me falla, hace año y medio, desde el Instituto Patmos se envió el Informe sobre Libertad Religiosa en Cuba a los dicasterios correspondientes y éstos contestaron. Si se repitiese la operación con frecuencia, sería extraordinario. Pero sin alardear: la discreción es un requisito imprescindible.

YM – ¿Por qué no tuvo en cuenta el Gobierno español que entre los opositores hay varios que tienen la nacionalidad española?

JMBE – Es una pregunta que hay que hacer al ministro Borrell y al embajador de España en La Habana, Juan Fernández Trigo.

YM – ¿Cuáles son las oportunidades de mejoras económicas y sociales que puede haber para los cubanos  como fruto de los negocios entre empresarios españoles y el régimen?

JMBE – Primero, una acotación: los empresarios en cuestión son españoles y de muchos otros países. Que se sepa Para evaluar correctamente los beneficios económicos de esos negocios, igual sería conveniente hacer un análisis sector por sector. Pero me temo que los beneficios no sean muy elevados para el trabajador cubano de a pie, porque pese a trabajar para empresas privadas con capital extranjero, sigue cobrando sueldos miserables. Es una infamia.

 


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YM – ¿No saben el Rey y Sánchez que esos negocios solo engrosan las arcas de los líderes del régimen?

JMBE – Y también las de determinados empresarios y bufetes de abogados, que sabrán lo que hacen. Allá ellos. Tampoco se trata, en mi humilde opinión, de emitir sistemáticamente juicios morales condenatorios. Que conste asimismo, que los españoles no solo empresarios que solo van a Cuba a sacar dinero. Según declaró en 2016 a La Vanguardia Jordi Cabarroca, experto en el caso, fueron más de tres mil los españolas a los que el castrismo arrebató sus propiedades a partir de 1059. Mire, me atrevo a hacer una sugerencia, sin querer ser impertinente.

YM – ¿Cuál?

JMBE – ¿Por qué los opositores no se reúnen con esos abogados y empresarios? ¿Que el diálogo da algunos frutos? Pues que siga. ¿Qué no los da? Por lo menos lo habrán intentado. Con todo, conviene no perder toda esperanza y poder pensar que esas inversiones puedan tener alguna consecuencia positiva.

YM – Pero además, ¿qué pasa con el pago de la deuda por parte de Cuba? ¿Es rentable negociar con los castristas?

JMBE – Si es rentable o no, lo tienen que explicar los empresarios afectados. En cuanto al impago de la deuda, no solo ocurre con Cuba, es algo habitual en muchos países pobres. Son los Gobiernos que negocian. A veces se resuelve el entuerto convirtiendo la deuda en inversiones por desarrollo.

YM – ¿Por qué mencionar en el discurso a grandes de las letras cubanas como Lezama Lima, Carpentier o Loynaz y obviar a otros como Baquero Infante y Reinaldo Arenas? ¿Por qué hablar de Alicia Alonso y no de Celia Cruz, la voz más distintiva de Cuba?

JMBE – Ignoro cuales han sido los criterios que se han retenido para pergeñar el discurso en cuestión. Tal vez se citó a Alicia Alonso porque su fallecimiento es reciente. No lo sé. En cambio, creo que hay que saber diferenciar el valor artístico o intelectual de una persona de su compromiso político: Gabriel García Márquez era un adulador del castrismo y un novelista excepcional; Rafael Alberti, comunista de pura cepa a la vez poeta excepcional; Martín Heidegger, el mejor filósofo de los últimos ciento cincuenta años y miembro del Partido Nazi; Louis-Ferdinand Céline, antisemita redomado y autor de “Viaje al fin de la noche”, una de las diez mejores novelas del siglo XX… Hay muchos casos de este tipo.

YM – ¿A quienes fue a rendir tributo el Rey en Santiago de Cuba en las Lomas de San Juan y en Santiago de Cuba?

JMBE – A los soldados españoles que lucharon heroicamente en julio de 1898 en una batalla que libraron, a sabiendas que la tenían perdida de antemano. Es legítimo y necesario honrar a sus muertos. Pero la organización de la ceremonia me ha parecido pésima. Ha sido de muy bajo nivel simbólico: sin ir más lejos, el Rey podía haber vestido su uniforme naval en su condición de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de España, según lo establecido en la Constitución. No hubiera estado de más que un buque de la Armada española hubiese cruzado el Atlántico para estar presente en la conmemoración de una batalla que marcó un antes y un después en las Historia de España. En cuanto a las Lomas de San Juan, los españoles resistieron durante horas frente a unas tropas muy superiores en número. Que no caigan en el olvido los nombres de Joaquín Vara de Rey, Joaquín Bustamante Quevedo, y muchos más.

YM – Cuba Archive… ¿Conoce el Rey de España la historia de Cuba en su totalidad……?

JMBE- Felipe VI es una persona bastante bien formada humana y académicamente, pero no se le puede exigir que lo sepa todo sobre la totalidad de las historias de cada una de las naciones hispanohablantes, ni el nombre exacto de todas las víctimas. Sería conveniente dar a conocer Cuba Archive en España. Es una necesidad.

YM – Para dar el puntillazo….

JMBE – (Ya he contestado a esa pregunta: cuando aludo al discurso en el que el Rey abogó por la democracia).

YM – ¿Considera que ha sido un error este viaje?

JMBE – Ha sido muy inoportuno. Es verdad que el Quinto Centenario de La Habana es una efeméride importante para Cuba y para España. Nadie lo niega. Más es muy improcedente montar este viaje en un momento en el que el castrismo está desestabilizando a Latinoamérica e incrementa la represión sobre los opositores (Ferrer, Quiñones y otros), y mientras España vive el momento de mayor convulsión política interna de los últimos cuarenta y cinco años. Asimismo, hay detalles que han pasado desapercibidos, pero que sorprenden y duelen.

YM – ¿Puede citar alguno?

JMBE – La imposición de la Gran Cruz de la Orden de Carlos III a un personaje como Eusebio Leal. La Orden de Carlos III es la más alta condecoración civil que concede España (por detrás del Toisón de Oro, pero ésta orden depende exclusivamente del Rey) y los agraciados por su concesión suelen ser jefes de Estado y de Gobierno, los ministros españoles cuando son cesados, altos cargos de la Administración Pública y personas que hayan prestado grandes servicios a España. Leal, que combina la erudición con la fidelidad absoluta al castrismo, no entra en ninguna de esas categorías. Una Orden de menor rango (Mérito Civil) en grado de Encomienda –y no de Gran Cruz- hubiese sido más que suficiente. Además no es la primera Gran Cruz que España le concede. En ámbitos políticos culturales e intelectuales españoles,  desde hace tiempo solo se destaca la faceta intelectual de Leal y no la de preboste de un régimen tiránico y corrupto.

YM – ¿Qué puede hacer la oposición cubana, tan reprimida, para despertar la conciencia de los políticos y  del pueblo español?

JMBE – Me gustaría subrayar que la actual generación de jóvenes opositores cubanos es, con toda seguridad,  la más brillante de los últimos sesenta años. Tanto la del interior como la del exilio. En el interior, creo que merecen especial consideración los intelectuales de alto nivel, como Roberto Quiñones, como todos –admiración inmensa merecen todas esas mujeres que combinan el activismo con el cuidado de sus hijos pequeños- los que se juegan a diario el pellejo por sus ideas desde la base, los que defienden con ahínco la libertad religiosa, sin olvidar valientes iniciativas periodísticas como “La Hora de Cuba”, publicación que un puñado de jóvenes de Camagüey sacan en condiciones complicadas.

YM – Por lo tanto…

JMBE – …urge aprovechar ese potencial. Y cuanto más vengan a España, mejor, se les acogerá con brazos abiertos. Pero con la crueldad que tienen que aguantar los  “regulados” –suelen ser los más inteligentes-, es muy probable que a corto plazo tengan que armarse de paciencia. Fuera de la Isla, últimamente me ha llamado la atención le genialidad de Otaola. A todos les deseo que sus esfuerzos por la libertad de Cuba se vean recompensados más pronto que tarde. Que no desesperen: Dios no se queda con nada de nadie.

 

 

 

 

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