Sacerdote de Camagüey arremete contra el comunismo y sugiere que la Iglesia podría liderar una transición en Cuba

El sacerdote católico Alberto Reyes Pías, párroco en el municipio de Esmeralda, en Camagüey arremetió contra el comunismo y el daño que el actual régimen ha hecho a la nación cubana y sugiere que la Iglesia Católica sería el único poder capaz de liderar una transición en Cuba, publica Radio TV Martí.

En un texto publicado el domingo en su perfil de Facebook escribió que “Cuba es una cárcel grande donde, si te portas mal, te meten en otra más pequeña. Y como cárcel al fin, nos sentimos controlados. Tenemos miedo a decir lo que pensamos, a decir lo que queremos. Tenemos miedo a que de un modo u otro nos bloqueen el estudio o el trabajo, que nos hagan la vida más difícil de lo que ya es”.

El post del religioso, acompañado de fotografías que muestran la miseria en la que viven muchas personas en la isla, denuncia que los cubanos viven en una mentira y que uno de los éxitos mayores del sistema comunista es echar a pelear a hermano contra hermano, creando una red de espionaje y delación urbanas que sumergen a los ciudadanos en una “paranoia continua”.

“Siempre quise decir esto: el comunismo es una gran mentira. Todo es mentira. Goebbles, el ideólogo de Hitler, decía: ‘Una mentira mil veces repetida, se transforma en verdad'”, escribió.

“Cuba es como un gran teatro donde nos mentimos unos a otros como parte de una obra que no necesita ser ensayada (…) Que las manifestaciones del primero de mayo y del 26 de julio son naturales y voluntarias: mentira.

Que las brigadas de respuesta rápida no son otra cosa que la reacción espontánea del pueblo enardecido que defiende a su Revolución: mentira. Que no tenemos presos políticos: mentira.

Que en Cuba se respetan los derechos humanos: mentira; Que no existe la oposición y la disidencia: mentira. Que como pueblo apoyamos incondicionalmente el socialismo: mentira. Que creemos que el sistema electoral es el mejor del mundo: mentira.

Que la vida digna de la ancianidad está garantizada: mentira. Que somos felices aquí: mentira (…) Estamos acostumbrados a mentir, y tenemos miedo a la verdad, y enseñamos a nuestros niños a actuar en este burdo espectáculo, esperando, eso sí, que un día pase ‘algo’ que nos permita existir y no fingir, sin darnos cuenta de que si todos dijéramos lo que creemos y lo que pensamos, si todos dijéramos la verdad, este sistema colapsaría”, escribió Reyes Pías.

En su texto el sacerdote cuestiona la postura de la Iglesia Católica cubana: Aquí no puedo menos que decir con dolor, que sufro el silencio de mis obispos.

No es verdad que la Iglesia no ha hablado, no es verdad, porque la Iglesia somos todos, y muchos laicos, sacerdotes, religiosas, incluso algún obispo en lo personal…, hemos dicho lo que pensamos y lo seguimos diciendo.

Pero los obispos son un cuerpo, son una instancia definida a la que todos miramos, esperando.

Este país necesita un cambio, necesita una transición, necesita vivir y dejar de arrastrar la existencia, y en este momento, en mi opinión, solamente la Iglesia católica está en condiciones de liderar un diálogo y de proponer una transición (…) Por eso este pueblo mira a los obispos, y espera, espera una postura clara a favor de la justicia, de la libertad, del Evangelio en definitiva.

También tuvo palabras para la oposición cubana: Hay mucha gente empujando en la dirección correcta, mucha gente comprometida, tenaz y valiente.

Hay mucha gente en el extranjero apoyando a este pueblo y luchando por esa transición, pero desde donde están no tienen el poder para provocar un cambio interno.

La oposición interna está dividida, sin entender que, como el legendario Voltus V, sólo puede ser fuerte si se dejan a un lado las pretensiones individuales y se trabaja en conjunto.

Cuando he viajado al extranjero y me han preguntado: “¿Qué tal la oposición en Cuba?”, me encojo de hombros y sólo puedo decir: “No lo sé”, porque no me queda claro a dónde mirar, ni el pueblo maneja ninguna propuesta concreta.

La oposición sería mucho más eficaz si estuviera unida.

Si se pusieran de acuerdo, todos podríamos mirarla entonces no sólo con más confianza sino con más claridad.

A fin de cuentas, de un modo u otro, todos buscan la libertad de esta tierra y, si trabajaran en conjunto, encontrarían mucho más apoyo de un pueblo que necesita y anhela un camino distinto.

Las iglesias protestantes están divididas, unas a favor, otras en contra del sistema, y tampoco tienen un cuerpo único que coordine un proyecto social.

El padre Alberto Reyes Pías es también autor de los libros Historia de una resistencia y Hágase mi voluntad.

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