Reclusos benéficos habaneros reciben visitas de capellanía tras fase epidémica de coronavirus

Los mayores favorecidos del programa son aquellos presos que no reciben visitas familiares, también conocidos como “benéficos”, pues se les brinda consejería, alimentos y asistencia de tipo espiritual.


Por Willy Lora

A finales de octubre las autoridades carcelarias cubanas readmitieron las visitas humanitarias de capellanías evangélicas a reclusos de la prisión 1580, en el municipio habanero de San Miguel del Padrón, tras varios meses sin permitirlas por avance del Covid 19.

Los mayores favorecidos del programa son aquellos presos que no reciben visitas familiares, también conocidos como benéficos, pues se les brinda consejería, alimentos y asistencia de tipo espiritual.

“Más de 100 ayudas y 12 visitas es la meta para este año, en medio de las nuevas restricciones sanitarias que se imponen”, señaló Ángel Reyes, Presidente de la Capellanía de la Liga Evangélica de Cuba (LEC).

Información recabada para esta nota en diálogo con distintos capellanes, reveló que uno de cada tres internos en la 1580 no es visitado, por razones que van desde incomprensión familiar y problemas económicos hasta lejanía territorial.

Andy Vázquez, recluso convertido en líder de los cristianos internos, mantiene contacto con el liderazgo de la capellanía de la LEC, que facilita a otros capellanes de disímiles denominaciones evangélicas pasen al interior de la cárcel.

Vázquez asegura que él y el grupo de creyentes reciben asistencia religiosa cada 30 días y una ayuda material que consta de comida, aseo, medicamentos, espejuelos, libros e insumos para manualidades que realizan en la prisión.

Los capellanes también fungen como puentes para hacer llegar recursos que familiares, por diferentes motivos, no pueden entregar personalmente a los reclusos.

Una vez cumplida la sentencia, el acompañamiento por parte de la entidad religiosa continúa, en forma de acompañamiento para su reinserción social con notables resultados en muchos casos.

Manuel Duval, ex miembro de una pandilla “Los Cordoví”,  que operaba en el municipio capitalino de Playa, es quien actualmente funge como pastor de una iglesia de la propia LEC en el sur de la capital cubana.

Esta nota es apenas un muestrario de cómo en esta nueva etapa, tender la mano al prójimo sigue siendo ser una labor prioritaria para la iglesia evangélica, con sus propios recursos y sus propias iniciativas.

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