Cruceros a ninguna parte en Singapur, pero con el coronavirus a bordo

Un hombre de 83 años da positivo por Covid-19 durante el segundo ‘experimento’ del país asiático para salvar el negocio de los cruceros: viajes de ida y vuelta al mismo destino

No hay peor compañera de vacaciones en un crucero con miles de personas a bordo que la Covid-19.

Que se lo pegunten a los cuatro miembros de la familia Soh, que en febrero estuvieron 20 días atrapados en un camarote de 16 metros cuadrados sin ventanas, publica El Mundo.es.

El Diamond Princess, un barco de 290 metros de eslora, se había quedado varado en cuarentena en el puerto de Yokohama (Japón). De los 3.700 pasajeros y tripulantes, se infectaron 634. La idílica travesía de lujo surcando el Pacífico devino en un infierno.

La pandemia tumbó el negocio de los cruceros.

Todo el sector se paralizó desde que en marzo casi todos los países se negaron a que los barcos atracaran en sus puertos.

Y ha sido así hasta que, en noviembre, Singapur empezó a probar un experimento: viajes en cruceros que comienzan y terminan en el mismo destino, sin paradas intermedias.

Lo llamaron “cruceros a ninguna parte”.

La compañía Genting Cruise Lines puso a disposición un barco, el World Dream, y 2.000 boletos únicamente para residentes de la ciudad-estado asiática.

Las tarifas: desde 1.300 dólares por un camarote con balcón hasta 5.433 dólares por una suite.

El World Dream sale de Singapur dos o tres veces por semana.

Dentro del crucero hay nueva máquina para hacer PCR en tiempo real da los resultados en 60 minutos.

Y, como contó el New York Times, que subió a bordo a una de sus periodistas, los pasajeros deben de llevar consigo unas cápsulas de rastreo que monitorizan sus ubicaciones y registran los nombres de todas las personas con las que se encuentran.

La primera prueba piloto salió bien. Tras el visto bueno de la Junta de Turismo de Singapur, tocaba una segunda a bordo de otro crucero, el Quantum of the Seas, con 1.680 pasajeros y 1.148 miembros de la tripulación, que estaría cuatro días navegando por las aguas cercanas a Singapur.

Antes de embarcar el pasado fin de semana, los pasajeros debían de presentar una prueba PCR negativa.

Dentro del barco, que opera a mitad de su capacidad y cuenta con dos médicos y cinco enfermeras a bordo, había que llevar mascarillas, mantener distancia de seguridad y apuntarse en turnos para usar la piscina o el gimnasio.

Además, a bordo hay un hospital, con un laboratorio de pruebas PCR y unidades de cuidados intensivos equipadas con ventiladores, donde los casos de Covid-19 pueden aislarse y tratarse.

También se bombea aire fresco en todas las instalaciones a través del sistema de ventilación.

El protocolo dicta que, si se detectara algún caso sospechoso de coronavirus, el posible infectado y todos sus contactos cercanos serían aislados en sus habitaciones y el barco regresaría de inmediato a Singapur. Y así ha ocurrido.

Esta mañana, el Quantum of the Seas ha regresado a Singapur un día antes de lo previsto.

Según las autoridades locales, un hombre de 83 años se había presentado en el centro médico del barco con diarrea y se sometió a una PCR, con resultado positivo.

“El pasajero se había sometido a una prueba obligatoria de PCR antes de embarcar y resultó negativo”, ha afirmado Annie Chang, directora de cruceros de la Junta de Turismo de Singapur.

 

 

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