El museo memoria de Fidel Castro en La Habana está en la propiedad robada a un mambí, denuncia historiador

Tras dos años de reparaciones para devolverle su esplendor original, la mansión de la aristocrática familia Conill en La Habana está lista para convertirse en el Centro Fidel Castro, dedicado a difundir la vida y obra del dictador que más tiempo permaneció en el poder en el hemisferio occidental.

“El museo memoria de Fidel Castro es la propiedad robada a un mambí. No hay mejor ejemplo de lo que ha sido la revolución cubana”, dijo el historiador exiliado Pedro Roig., publica El Nuevo Herald.

Según dijo el gobierno cubano, el centro —que debió inaugurarse en 2019— tendrá como objetivos el “enfrentamiento de las campañas enemigas dirigidas a tergiversar la vida, obra y figura del Comandante” así como “el estudio de su pensamiento”.

El centro está ubicado en la Avenida Paseo, Calle A, entre la 11 y 13.

El coronel retirado Alberto Alvariño, designado jefe de la Oficina de Preservación del Patrimonio Documental, aseguró a la prensa oficial que la institución contaría con “tecnología de punta”, estimularía el desarrollo de eventos académicos y la docencia así como editaría libros y otras publicaciones.

El propio Castro prohibió que se usara su nombre después de muerto en instituciones y calles, una práctica extendida en Cuba.

También pidió que no levantaran estatuas en su honor, aunque accedió a que se nombrara en su honor un instituto para estudiar su legado.

Pero… ¿de quién era la vivienda que el gobierno ha destinado a la memoria de Castro?

El historiador exiliado Pedro Roig dijo a el Nuevo Herald que se trata de la casa de la familia Conill.

“Era una familia prominente en Cuba. Enrique Conill, el propietario de la casa era un hombre excelso, un trabajador incansable y un gran patriota.

Luchó siendo muy joven junto al Ejército Libertador para conquistar la independencia de Cuba, alcanzando el grado de capitán en la guerra”, dijo Roig.

Con inversiones en la banca y plantaciones tabacaleras, la familia Conill era una de las más acaudaladas de Cuba, según el libro Los propietarios de Cuba 1958.

Enrique Conill representó a Cuba en las olimpiadas de verano de 1924 en Francia. Su esposa, Lily Hidalgo de Conill también era una figura influyente en la sociedad habanera, conocida por sus múltiples obras de caridad y su trabajo junto a la Iglesia Católica, según la prensa de la época.

Foto:  @CubanPorqui en Twitter

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