Muere por coronavirus el exgeneral de la Guardia Civil Rodríguez Galindo

El exgeneral de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, con un amplio historial en la lucha contra ETA y condenado por su implicación en crímenes de los GAL, ha fallecido a los 81 años por coronavirus, según han informado este sábado fuentes de su entorno. Galindo tuvo que ser ingresado en la uci en pasado 2 de febrero al agravarse la afectación pulmonar que padecía tras contagiarse de coronavirus hace unas semanas, como también se contagió su mujer, publica El Periódico.

El exgeneral se hizo popular cuando en 1980 se hizo cargo de la 513 Comandancia de la Guardia Civil, con sede en Intxaurrondo (San Sebastián).

Durante los 15 años que pasó al frente de esta comandancia, durante los denominados “años de plomo” de ETA, fueron desarticulados unos 90 comandos de la banda y detenidos más de 800 terroristas, lo que le valió una prestigiosa reputación como experto en la lucha antiterrorista y le llevó a ser nombrado general del instituto armado en 1995.

En abril de 2000, la Audiencia Nacional le condenó a 71 años de prisión por el secuestro y asesinato de los presuntos etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala a manos de guardias civiles de Intxaurrondo cuando Galindo era su máximo responsable.

Los jueces le consideraron culpable por ordenar la captura de Lasa y Zabala, su tortura y posterior asesinato y desaparición.

Los presuntos etarras fueron enterrados en una fosa en Busot (Alicante) y cubiertos con cal viva.

El 9 de mayo, Galindo ingresó en prisión, y un año después, el Tribunal Supremo aumentó en cuatro años la pena de cárcel por considerar como agravante su condición de funcionario público.

El 2 de abril de 2002, el que fuera el general más laureado en la lucha contra ETA perdió oficialmente su condición de miembro de la Guardia Civil.

En septiembre de 2004, y tras serle varias veces denegada la concesión del tercer grado, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias permitió a Galindo que cumpliera su condena fuera de la cárcel dada la grave enfermedad cardiovascular que padecía y su avanzada edad.

La Dirección General resolvió, sin embargo, mantener el segundo grado de tratamiento al exgeneral, que el 1 de octubre de 2004 abandonó la cárcel de Ocaña (Toledo) y ese mismo mes ingresó en una clínica de Zaragoza, aquejado de una crisis cardiaca.

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