La justicia alemana condena a prisión a un exagente secreto sirio por complicidad en torturas

La justicia alemana condenó este miércoles a un ex miembro de los servicios secretos de Siria a 4 años y medio de cárcel por “complicidad en crímenes de lesa humanidad”, en el primer juicio en el mundo por torturas en cárceles del régimen del presidente sirio Bashar Ela Asad, publica La Vanguardia.

El Tribunal Superior Regional de Coblenza, en el oeste del país, declaró al sirio Eyad al Gharib, de 44 años, culpable de participar en el arresto en septiembre u octubre de 2011 de al menos 30 manifestantes en Douma, cerca de Damasco, y de su traslado a un centro de detención del servicio de inteligencia.

La Fiscalía había solicitado una condena de 5 años y medio.

El acusado ocultó su rostro a las cámaras con un expediente abierto, y escuchó el veredicto con la mascarilla médica obligatoria, y con los brazos cruzados.

Al Gharib se hallaba a las órdenes del otro acusado en este juicio, el ex miembro de los servicios secretos sirios, con rango de coronel, Nawar Raslan, de 58 años, cuya sentencia se espera para finales del próximo octubre.

Los dos hombres llegaron a Alemania camuflados entre la oleada de refugiados después de que la canciller, Angela Merkel, abriera las fronteras; y uno de ellos, Raslan, fue reconocido por una de sus víctimas, el abogado sirio Anwar al Bunni, en un albergue de refugiados en Berlín.

Al Gharib y Raslan fueron detenidos por la policía alemana en febrero del 2019.

Supervivientes de tortura del régimen sirio, asistidos por letrados sirios y alemanes, lograron llevarles a juicio, invocando el principio de jurisdicción universal, que permite a terceros países procesar a perpetradores de crímenes de lesa humanidad.

El proceso comenzó en mayo del 2020 en Coblenza.

La justicia alemana acusa a Anwar Raslan de la tortura de más de 4.000 prisioneros, y de la muerte de al menos 58, en la cárcel de Al Khatib, en Damasco, de la que estaba al mando.

Precisamente el próximo marzo se cumplirán diez años del inicio del mortífero conflicto en Siria.

Los demandantes en el juicio de Coblenza son ocho sirios –seis hombres y dos mujeres-, representados en el juicio por Patrick Kroker, abogado alemán del Centro Europeo por los Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR, por sus siglas en inglés), la oenegé con sede en Berlín que impulsa este asunto desde hace más de cinco años.

Los ocho fueron detenidos por ir a manifestaciones, distribuir o escribir folletos, ese tipo de actividades; y todos fueron torturados.

La acusación recoge las modalidades de tortura padecidas o presenciadas por los supervivientes, además del hacinamiento en la prisión y la falta de alimentos e higiene.

Entre los ignominiosos métodos empleados en la cárcel de Al Khatib y en otras prisiones gubernamentales figuran el ‘shabeh’ (golpear o dar descargas eléctricas durante horas al preso, colgado por las muñecas), la ‘falaqa’ (se fuerza a la víctima a tumbarse boca abajo y a levantar las piernas, y es azotada en las plantas de los pies), y el ‘dulab’ (el prisionero es obligado a meterse contorsionado dentro de un neumático, y es golpeado con palos o tuberías).

La violencia sexual ha sido también utilizada de modo sistemático: las mujeres son violadas, y muchos hombres también.

 

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