Las claves de la disputa entre Venezuela y Guyana por el territorio fronterizo de Esequibo

Desde hace 180 años, los dos países sudamericanos se pelean la región del Esequibo; que es rica en recursos naturales, minerales y petrolíferos.

La más reciente tensión se desencadenó en 2015, luego de que la multinacional estadounidense ExxonMobil encontrara nuevas bolsas de petróleo bajo las aguas de esa zona fronteriza, publica France24.

El próximo viernes 26 de febrero, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya celebrará una primera audiencia sobre la contienda.

El Esequibo, territorio fronterizo entre Venezuela y Guyana, lleva en disputa de manera oficial desde 1841.

En aquel momento, el gobierno venezolano denunció una incursión en su territorio por parte del Imperio británico, del cual aún formaba parte la actual Guyana.

El territorio en disputa abarca un total de 159.542 kilómetros cuadrados con abundancia de recursos naturales, minerales y petrolíferos.

La región constituye cerca del 60 % del actual territorio de Guyana y retornó al centro de la disputa entre ambos países en 2015 después de que la multinacional estadounidense ExxonMobil descubriera un nuevo y prolífero yacimiento petrolífero, que según Venezuela se encuentra en las aguas en disputa.

La reclamación de este territorio supone uno de los pocos puntos de encuentro entre la oposición y el Gobierno en Venezuela, que no acepta la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el pasado 18 de diciembre de declararse competente para dirimir el caso.

Guyana demandó a Venezuela ante la entidad internacional y, ese día, el organismo aceptó la solicitud de las autoridades venezolanas para aplazar la audiencia del juicio hasta el próximo viernes 26 de febrero. Venezuela pidió ese tiempo para realizar consultas sobre la contienda, pero ya llegó el momento de volver ante el tribunal.

El origen de la discusión sobre la soberanía del territorio del Esequibo se remonta a la época de las colonias. En un principio estuvo controlado por los españoles. Posteriormente, formó parte de la Capitanía General de Venezuela, cuando esta fue fundada en 1777; y más tarde fue integrada a la nueva República de Venezuela a partir de 1811 por un breve periodo de tiempo.

Cuando Venezuela se independizó definitivamente de la Gran Colombia en 1830, su frontera en el este quedó definida por el río Esequibo.

Sin embargo, en 1814 los neerlandeses entregaron a Gran Bretaña los derechos sobre las actuales Guyana y Surinam, sin que quedara claro cuál era la frontera occidental de este territorio.

Por ello, en 1840 los británicos designaron al explorador Robert Schomburgk para que la trazara.

Es en este momento en donde comienza la actual disputa territorial. Poco después del comienzo de la exploración, se dio a conocer la llamada “línea Schomburgk”, un polémico trazado que reclamaba cerca de 80.000 kilómetros cuadrados adicionales al oeste del río Esequibo, dentro del territorio que Venezuela reconocía como suyo.

De este modo, en 1841 Venezuela buscó el respaldo de Estados Unidos para denunciar la incursión de los británicos en su territorio.

Con ello, los estadounidenses decidieron intervenir en 1895 en la disputa fronteriza bajo la Doctrina Monroe, que reclamaba una “América para los americanos”.

Tras la decisión de EE. UU., el Imperio británico aceptó en 1897 la creación de un tratado para someter el litigio a un arbitraje internacional.

La intención de Venezuela era reclamar el territorio como suyo a partir del uti possidetis iuris, un principio del Derecho Internacional que garantiza a los Estados poder administrar territorios que históricamente les pertenecen.

El argumento de Venezuela se basaba en la inclusión de este territorio bajo la soberanía de la Capitanía General de Venezuela en 1777. Sin embargo, el conocido como Laudo Arbitral de París de 1899 se resolvió a favor de Gran Bretaña y se estableció la “línea Schomburgk” como la frontera entre ambos territorios.

Pero en 1949, el supuesto hallazgo de unos papeles que comprometían la imparcialidad del jurista ruso Friedrich Martens en el juicio llevaron a Caracas a denunciar el fallo ante la ONU.

En 1966, Venezuela y Reino Unido firmaron el pacto conocido como Acuerdo de Ginebra, por el que se comprometían a encontrar una solución pactada para la disputa.

Sin embargo, la independencia de Guyana tres meses después dejó el documento en el limbo. Venezuela no acepta la decisión de 1899 y Guyana, por su parte, se niega a otra decisión que no sea esta.

El pacto de 1966 declara que, de no haber solución pactada, el secretario general de la ONU debe encontrar otros mecanismos de solución. Pero hasta ahora no ha sido posible

 

Ante el recrudecimiento de las pretensiones venezolanas en 2015, Guyana decidió llevar el asunto a la CIJ en 2018, que se declaró competente en el asunto el pasado 18 de diciembre.

La principal postura de Guyana, sin embargo, sigue siendo la de respetar la decisión de 1899, como señalan las palabras del expresidente del país Carl Barrington Greenidge en una entrevista para BBC Mundo en 2017.

“Ellos recibieron la boca del río Orinoco y acordaron, como parte del Tratado de Washington de 1897, aceptar la decisión del tribunal de arbitraje como final y definitiva. Por lo tanto, en lo que a nosotros respecta, ese reclamo acabó en ese momento: Venezuela recibió territorio, Guyana recibió territorio y el tratado operó sin problemas por 63 años”, señaló.

Imagen de archivo que muestra barcos que transportan suministros para una plataforma petrolera en alta mar operada por Exxon Mobil.

Desde entonces, la postura de Venezuela se ha centrado en no aceptar la legitimidad de la CIJ para resolver este conflicto.

El ministro de Exteriores venezolano, Jorge Arreaza, dijo en diciembre de 2020 que el tratado de 1966 “niega la vía judicial” que pretende implantar la CIJ, “incapaz de alcanzar el arreglo práctico y satisfactorio que este tratado impone a ambas partes”.

En enero de 2021, el presidente en disputa de Venezuela, Nicolás Maduro, publicó un decreto para proteger la región del Esequibo a través del denominado “territorio para el desarrollo de la Fachada Atlántica”.

Guyana consideró el decreto como “profundamente perturbador” y denunció el aumento de presencia militar venezolana en la zona.

Con motivo de esa “defensa” que promulga el Gobierno de Venezuela, el 21 de enero la Armada venezolana detuvo dos barcos pesqueros guyaneses que, según Caracas, estaban navegando en aguas de “plena soberanía” venezolana. Guyana, por su parte, defiende las aguas como suyas e hizo un llamado al encargado de negocios venezolano en Georgetown, Moses Chávez, para pedir su liberación.

Este mismo miércoles 24 de febrero la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de Venezuela acusó a Estados Unidos de querer desintegrar el territorio venezolano a través de sus “transnacionales” a quienes, afirman, envían “a hacer el trabajo de neocolonialismo, a hacer el trabajo de infiltración y de penetración”.

Pese a la posición venezolana frente al papel de la CIJ, el próximo viernes 26 de febrero ambos países participarán en la primera audiencia de este juicio organizada por la Corte de la Haya.

Las posturas inamovibles de ambos países en torno al disputado territorio hacen difícil pensar en una temprana solución para la soberanía sobre el Esequibo.

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