La primera mujer electrocutada en la silla eléctrica


Por Ivo Basterrechea


Un corrientazo de 1760 voltios electrocutó a la señora Martha Place, en la penitenciaría de Sing Sing, siendo la primera condenada a la silla eléctrica en los Estados Unidos, el 29 de agosto de 1898, después de haber asesinado a su hijastra Ida Place, de diecisiete años de edad, en su casa de la calle Hancock No. 598, en Brooklyn, Nueva York, el 7 de febrero de 1898.

Martha Garretson de Place (Martha Place), nació en Millstone, en el estado de Nueva Jersey. Muy joven se casó con Wesley Savacool. La pareja estableció su hogar en Newark, pero el matrimonio extinguió, y Martha se fue a vivir a New Brunswish donde trabajó en una sastrería. Más adelante se colocó como ama de casa de William W. Place, con quien se casó más tarde.

La condenada esperaba en la antesala acompañada de dos médicas de los guardas del penal. El alcaide Sage, de la penitenciaría llegó acompañado de un sacerdote, ambos tomaron a la prisionera por cada brazo y todos entraron en la cámara de la muerte, donde el doctor Irvin los esperaba, al faltar un minuto para las once de la mañana. Martha con un buen semblante tenía una biblia entre las manos.

El día del crimen, Martha mandó a la sirvienta Hilda Palm a hacer varias compras. A su regreso le liquidó el tiempo trabajado y la despidió. Ida Place su hijastra estaba muerta sobre la cama, presentando en los ojos y la cara quemaduras producidas por un ácido. La autopsia reveló que había muerto asfixiada por una almohada.

A la condenada Martha Place la sentaron y con las correas la ataron a la silla. Las médicas ajustaron los electrodos a las piernas, y en el lugar previamente rasurado de la cabeza. A una señal del alcaide, todos se separaron.

Por la noche William W. Place, su esposo llegó a la casa y Martha lo atacó con un hacha propinándole dos golpes que le fracturaron el cráneo, y a pesar de eso, Place pudo llegar a la calle desplomándose en la acera, un vecino acudió en su ayuda y lo llevó a un hospital cercano.

A la señal del alcaide, las clavijas metálicas se enchufaron dejando pasar la corriente del alto voltaje al cuerpo de Martha, la que crispó fuertemente las manos, mientras se le contraía la boca.

El 6 de julio de 1898 a Martha Place la condenaron a morir en la silla eléctrica, la defensa alegando que estaba loca apeló al entonces gobernador del estado de Nueva York Theodore Roosevelt, quien nombró a dos médicos para que la examinaran, el informe resultó adverso.

El primer corrientazo duró solamente cuatro segundos. Luego mantuvieron la corriente reducida por espacio de cincuenta y seis segundos. El doctor Irvine examinó la arteria del cuello y no había pulso. Se le dio un segundo corrientazo, pero el tiempo fue más breve. El doctor la auscultó y le pidió a una de las doctoras que desabrochara la blusa. El estetoscopio no registró ningún latido. Martha Place era la primera mujer que moría en la silla eléctrica.

 

 

Fuente: Revista Bohemia, 12 de abril de 1959

 

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