Inusual, no recomendable y con riesgos: científicos alertan sobre pruebas masivas con vacunas cubanas

Tres expertos cubanos coinciden en que la metodología masiva elegida por La Habana para probar las vacunas nacionales contra el COVID-19 resulta arriesgada, debido a la cantidad de voluntarios implicados en la fase 3.

“Es algo inusual. Se está haciendo una fase 3 que prácticamente es una fase 4. Es decir, muy masiva”, explicó Eduardo López Collazo, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Paz, de Madrid.

En su opinión, “se podría justificar esta gran escalada por la emergencia sanitaria, pero, de cualquier manera, es algo no muy recomendable”.

El portal oficialista Cubadebate informó recientemente que la “intervención” abarcará a 1.7 millones de personas mayores de 19 años, publica Radio TV Martí.

“De este modo, se completan los dos millones aproximadamente que participarán en toda esta fase de desarrollo de productos, recogida de datos y robustez de ambos expedientes”, indicó el medio sobre los ensayos en la isla.

Las cifras de voluntarios superan ampliamente los estándares aplicados por Pfizer, Moderna, Janssen, Astrazeneca Oxford, Sputnik V o Sinopharm, que ensayaron sus vacunas en fase tres con menos de 50 mil voluntarios.

Las cifras planteadas por el gobierno cubano son percibidas como una especie de vacunación encubierta, sin haberse aprobado aún el medicamento.

“No es lo correcto, es un poco atrevido e irresponsable, pero no soy virólogo y no podría dar una respuesta objetiva del porqué realmente se está haciendo así”, explica desde Holguín el médico Alexander Pupo Casas.

Para el neurocirujano, “si tomamos en consideración que dos millones de personas es casi el 20% de la población de Cuba, quizás sí se está haciendo una operación de vacunación cubierta, si la cifra fuera cierta”.

“La fase 3 es muy importante”, precisa López Collazo, coautor del bestseller Coronavirus. ¿La última pandemia? “

De hecho, con algunos medicamentos se hacen varias fases 3, y luego se pasa a la vacunación masiva”.

Desde Brasil, el virólogo cubano Amílcar Pérez Riverol difiere de sus colegas en relación con la fase actual los candidatos de la isla.

“Los candidatos vacunales cubanos para COVID-19 sí están pasando por una Fase 3 de evaluación en toda regla, con el número de voluntarios y los estandares internacionales –aleatorizado, doble ciego y controlado por placebo– exigidos para la determinación de eficacia como paso previo a la aprobación de uso de emergencia o definitiva”, argumenta el actual profesor de la Universidad Estadual Paulista.

Sin embargo, reconoce que se puede cuestionar “la falta de ortodoxia, riesgos involucrados y otras cuestiones de los ensayos de intervención que están siendo realizados”, aunque, a su entender, “estos estudios no niegan la Fase 3”.

Pérez Riverol publicó sus opiniones en la red social Facebook, pero en varias ocasiones declinó hablar con Radio Televisión Martí.

En otro post, publicado a finales de marzo, el virólogo negó que las vacunas cubanas sigan un procedimiento similar a Pfizer-BioNTech, Moderna o Janssen, porque, cuando empezaron a aplicarse masivamente, “el ensayo de fase 3 había avanzado lo suficiente como para permitir el cálculo de eficacia con fortaleza estadística”.

“No es el caso de los candidatos cubanos, que ni siquiera han completado el esquema de vacunación de los voluntarios de la fase 3 y de los que no sabemos su eficacia”, abundó Pérez Riverol.

Los candidatos vacunales cubanos han recibido elogios en algunos medios de la prensa internacional, aunque estos apenas ofrecen datos o evidencias científicas refrendadas por investigaciones publicadas.

The Lancet, la prestigiosa revista científica británica, lanzó las campanas al vuelo con citas oficialistas y testimonios orientados a exaltar “la respuesta exitosa de la isla” ante la pandemia y el desarrollo de las vacunas. Incluso, uno de sus entrevistados llegó a asegurar: “Todo el mundo tiene un chequeo de rutina anual, y si no va, el médico vendrá a buscarlo”.

Sin aportar una sola cifra, el Dr. Eduardo Martínez Díaz, presidente de la estatal BioCubaFarma, dijo a la cadena norteamericana NBC: “Las vacunas cubanas son muy seguras. Después de aplicar miles de dosis, solo se observaron efectos secundarios leves y moderados en un pequeño porcentaje de voluntarios”.

Más cautelosa, The Economist concluye que, “a pesar de la posibilidad de convertirse en el primer país de América Latina en desarrollar una vacuna contra el COVID-19, Cuba ha comenzado tarde a inyectar a sus propios ciudadanos”.

Según la revista, los ensayos clínicos tardarán varios meses más y “es posible que se ofrezca la vacuna a más personas antes de que se obtengan todos los resultados”.

Foto: Reuters

Vía: Radio TV Martí

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