Oposición cubana, amnésica selectiva y  directas de Facebook


Por Francisco Alemán de las Casas.


Cuba, ese cada vez más raro e inhóspito territorio ubicado entre Narnia y el mar Caribe, no deja de sorprendernos. Todos los días la isla produce toneladas de las noticias más insólitas, que van desde la venta a la población de pan con cadáveres de cucarachas, hasta los raros procedimientos que se realizan en los hospitales para inmovilizar una pierna rota, usando para ellos una yagua de palma.

Sí, son solo un par de ejemplos. Tal vez son los primeros que me vinieron a la mente para graficar ese desastre insalvable que todavía, algunos con vergüenza, otros con apatía y los más, con blenorrágico orgullo llaman “patria”.

Yo digo que no puede haber tanta gente orgullosa de ser cubana, porque la relación conceptual con la palabra ´patria’ suele contener, además del festinando sentimiento chovinista con el que Castro nos lavó el cerebro, una actitud cívica más o menos responsable por el concepto en sí.


Bueno, eso no va con nosotros los cubanos. A casi todos los que conozco los educaron en las escuelas del hombre nuevo. Allí la única responsabilidad real era sobrevivir otro día sin que te dieran, por ejemplo, una mala calificación escolar por ‘poca combatividad’, es decir, por no echar p’adelante a cualquiera, incluso a tu mejor amigo, por algo que hizo, dijo o pensó.

Así nos criaron. Así nos hicimos hombres y mujeres. Nos pese o no, la dinámica de la traición nos resulta cómoda y cercana, aunque luego la discutamos con el terapeuta o nos hagamos cargo de ella padeciendo en silencio un pequeño dolor de conciencia.

Fíjese si lo que digo es cierto que cuando usted entra a las redes sociales encuentra a miles de cubanos, la mayoría de dentro de la isla, quejándose de sus miserias sin remordimientos ni culpa, como si ellos mismos no hubieran sido o no fueran parte de la gangrena que los corroe.

Para explicarme mejor y a riesgo de que los que no me soportan me soporten menos, dividiré a la masa penitente de Facebook en vario grupos, que son:

Los correctísimos inconformes

A diario tenemos que leer en Facebook posts que comienzan más o menos así: “no soy de publicar estas cosas y no quieren que se tome lo que voy a decir como una cuestión política (…)”. Luego de la revolucionaria y muy cobarde aclaración prenden el ventilador y tirar un cubo de mierda contra el delegado del Poder Popular o contra otro arrastrado funcionario local de poca monta.

Se trata de los mismos que dicen “No merezco el trato que se me da. He sido condecorado 15 veces como trabajador de avanzada en la recogida de papas y recibí 6 años consecutivos la distinción de Cederista Destacado”.

A los correctísimos inconformes no les importa el problema del país. Sus vistas están fijas en joderle la vida al que no dejó que le resolvieran 2 sacos de cemento o no impidió que le pusieran 2000 pesos de multa por construir, sin autorización, pero dentro de su propiedad, un cuartico del tamaño de un corral de puerco para alojar en él a su hija embarazada.

Los gusanos eléctricos

Se trata de gente bastante sumisa, pendeja, cumplidora con las tareas del marxismo local, pero que pierde el control cuando un apagón le impide ver la novela turca de turno. Cuando el calor y los mosquitos se los comen vivos, gritan en las redes el viejo sonsonete de “¡Abajo el comunismo!” 0 “¿Hasta cuándo, Canel?”, como si el presidente designado de Cuba fuera el responsable de 62 años de miseria o como sí, en última instancia, no fuera también un monigote del castrismo. No digo esto último por compasión a Díaz Canel, que no se malentienda.

Hago notar que la mayoría de los gusanos eléctricos grita desde una cuenta falsa, porque la valentía no les da para mantener el post luego que vuelvan a poner la luz y llegue Humberto López a amenazar con un gusanicidio planetario o con construir más cárceles en Cuba para alojar, si es necesario, a los 11,4 millones de habitantes de la isla.

Los reyes de las directas

Se están comiendo al mundo en una directa de Facebook. Chillan que hay que salir a las calles a tomar el poder que le fue arrebatado al pueblo. Arengan a otros a reunirse en un punto de la ciudad al que nunca llegarán, ya que la Seguridad del Estado se enteró de la convocatoria por Facebook y … ¡sorpresa! Establecieron un cerco en las afueras de sus casas, razón más que suficiente para no quebrantarlo, obedecer y quedarse dentro, mansamente.

Mientras tanto, los pocos que sí llegaron al punto de reunión son golpeados, esposados y detenidos por la policía política. La mayoría de ellos no volverá a ser libre en meses o en años, si es que sobreviven a las cárceles cubanas.

Durante ese tiempo nuestros reyes de las directas seguirán incendiando las redes y quedándose en casa, cómodamente custodiados por la Seguridad del Estado. Desde fuera les lloverán las recargas, porque, claro, a los que vivimos fuera nos mata la añoranza, el deseo de creer que, efectivamente, en Cuba alguien grita aquello que nosotros no pudimos o no quisimos gritar.

Un día, gracias a su “valor” en defensa de las libertades civiles de Cuba, a nuestro rey de las directas lo invitarán a un curso en el extranjero, en donde se quedarán, amparados por la controvertida figura internacional del asilo político.

Los invisibles

Existen. Están ahí, más cerca de lo que la mayoría quiere ver. Son intensos y auténticos, pero invisibles para las redes sociales y para los medios del cubaneo, que ya tienen a sus opositores de plantilla.

Son los opositores que no vemos en una directa, ya sea porque nadie les recarga el teléfono, porque tal vez no saben lidiar con la tecnología digital o porque no hablan con la suficiente corrección lingüística. Eso último conllevaría a lluvias de ataques de las ciberclarias, pero el “fuego amigo” también se haría presente.


Sí, a muchos opositores de salón les incomoda la oposición marginal. A pesar de que, por lo general, los opositores de salón poseen las mejores conexiones de internet, teléfonos caros y contactos a todo nivel, jamás compartirán la directa de un opositor al que le falta un diente o dice “haiga”, “estávanos”, “ívanos” o “veníanos”.

Da lo mismo que el que le falta el diente merezca que se le mire y refuerce, porque ese hace oposición con lo que tiene a mano, que son su impronta y su valentía, tal vez las únicas herramientas capaces de derrocar a la dictadura castrista.

Ese, el opositor invisible, sale a gritar a la calle y le echa los timbales a la policía, pero a menos que alguien lo grabe por casualidad y los suba a las redes lo desconoceremos.


El invisible también está condenado al olvido, a la indiferencia de sus compatriotas, los reyes de las directas y de los medios de comunicación del cubaneo. El opositor invisible terminará disuelto en una larga lista de nombres que nadie recuerda. Si tienen suerte y alguien lo menciona dentro de un año su memoria será higienizada, hablará tan insoportablemente barroco como Carpentier y sus dientes serán perfectos gracias al Photoshop.

Y qué nadie me venga con historias: lo que mejor hacemos los cubanos es desconocer y olvidar presos políticos, higienizados o no.

¿Se acuerdan de El Gato de Cuba? ¿De Denis Solís? ¿De Didier Eduardo Almagro Toledo? ¿De Virgilio Mantilla Arango?

¿De Yandier García Labrada? ¿De Ernesto Borges, sometido a más de 22 años de encierro político?

¿De Armando Sosa Fortuny, que murió luego de pasar 43 de sus 76 años en las mazmorras del régimen?

Estos son algunos ejemplos. Claro que hay más. Y si a usted le ha ido tan mal con la memoria como con la crisis del coronavirus, imagine cómo les habrá ido a ellos. A nuestros presos políticos los mata el COVID 19, pero lo que más los mata es el olvido.

Qué no le asuste su mala memoria. Al final se trata de un padecimiento colectivo. Usted no es más responsable que el resto de nosotros, los cubanos que preferimos olvidar a aquellos que en algún momento validamos y aplaudimos porque representaban el ideal de lucha de todos.

Tal vez sea el exceso de soya, un asunto genético o es que somos muy darwinianos. El caso es tenemos la rara capacidad de dejar en el camino a los que no sobreviven y hacemos con ellos lo que hace la evolución con los más débiles: les pasamos por encima.

El 1 de marzo de 2021 Cuban Prisiones Defender sumó 145 presos y condenados políticos en la Cuba de la “Era Alejandro Castro & Miguel Díaz-Canel”

Desde entonces a la fecha otros cubanos han sido detenidos y procesados por delitos que califican como persecución política.

Le invito a leer la lista AQUÍ y a compartirla… antes de que se le olvide lo que estaba leyendo o por qué llegó a Radio Viva 24.

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