La Cámpora afronta un lento recambio de su cúpula

Después de haber accedido a lo más alto del Estado, La Cámpora atravesó un invierno de cuatro años que implicó, entre otras cosas, un recambio en su mesa de conducción. Con el triunfo del Frente de Todos recuperó las estructuras del Estado y se expandió en áreas estratégicas.

Ya no hay una mesa de mando nacional, como aquella que estuvo integrada por Eduardo “Wado” de Pedro, Mayra Mendoza, Mariano Recalde y Juan Cabandié.

La salida de José Ottavis y el desplazamiento de Máximo Kirchner de Santa Cruz hacia Buenos Aires en 2016 fueron dos factores que impactaron en las formas de hacer política dentro y hacia afuera de la organización, publica La Nación.

Con una visible pérdida de terreno en la Ciudad de Buenos Aires frente a Recalde y frente a la agudización de algunas diferencias, Juan Cabandié se alejó de La Cámpora hace más de dos años y creó su propio espacio.

En la conducción de la agrupación hubo un recambio natural. “La juventud ya tiene 40”, describe una fuente del Frente de Todos que tiene buen vínculo con los referentes de La Cámpora, y afirma que hoy tienen cuadros políticos y “figuras emergentes”.

“No es un lugar para recién llegados, no hay espacio para los arribistas”, describe esa fuente en diálogo con LA NACION.

Hoy, con cargos estratégicos en áreas de gestión del Estado, más de una decena de diputados nacionales, siete senadores y representantes en varias legislaturas del país, La Cámpora cuenta con una estructura de poder y una profunda capilaridad en gran parte del territorio nacional.

En una permanente interna con el ala más moderada, el ministro de desarrollo bonaerense Andrés “el Cuervo” Larroque es el secretario general de La Cámpora y su pata territorial.

Representa el ala más dura de la organización, pero fue el elegido de Axel Kicillof para cubrir el cargo que dejó Fernanda Raverta cuando Alberto Fernández la convocó para la Anses.

Como encargada de las políticas sociales de la organización y un cargo en el Ministerio de Desarrollo Social está Laura Valeria Alonso. Los dirigentes de La Cámpora le dicen “La Laura Alonso buena”, y es quien encarna en la cartera conducida por Daniel Arroyo la disputa con el Movimiento Evita y otros movimientos sociales por el sentido de las políticas sociales.

Con un estilo más moderado, Wado de Pedro administra más de un rol.

Es el mayor enclave de La Cámpora en la administración de Alberto Fernández, un pivote entre el Presidente y la vicepresidenta y un armador nacional.

Además, es el guardián de los intereses del kirchnerismo en la gestión judicial.

El senador Mariano Recalde recuperó poder con el triunfo del Frente de Todos.

Es una pata importante del kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura y asumió como jefe del PJ porteño, tras la salida de Víctor Santa María.

Aunque en lo formal está fuera de la conducción de Aerolineas Argentinas, sigue de cerca las políticas aerocomerciales de Pablo Ceriani, con quien tiene un buen vínculo.

También avanzó casilleros y logró posicionarse como una referente dentro de la organización Fernanda Raverta.

De buena relación con Alberto Fernández y muy valorada por Cristina Kirchner, había sido la elegida para representar a La Cámpora en el fallido acto virtual de la CGT del 17 de octubre pasado.

Su nombre sonó como posible candidata pero en su entorno niegan la posibilidad.

Ocupa uno de los lugares más estratégicos de la gestión y no parece tener intenciones de dejarlo.

 

Vía: La Nación

 

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