Fake news: Cuba no tiene una vacuna contra el COVID 19


Aunque la maquinaria propagandística del régimen cubano echó a rodar el supuesto éxito del candidato vacunal Abdala, las cuentas no cuadran. Al menos no cuadran si nos atenemos a las declaraciones de la prensa estatal, que ha recogido, de manera confusa y diletante, el proceso de estudios y fabricación de los candidatos vacunales cubanos.


En primer lugar, Cuba no ha conseguido fabricar a fecha de hoy una sola vacuna contra el SARS-CoV-2.

Los medios de comunicación de la isla y muchos foráneos han repetido con incomprensible exceso de entusiasmo la mentira de las vacunas cubanas contra la pandemia. Lo han hecho con llamativos titulares de los que se desprende que la isla fabricó no uno, sino cuatro productos que evitarían contraer COVID 19 y otro que, sin que se establezca claramente el motivo, se aplicaría a personas que ya padecieron la enfermedad.

Las 4 primeras “vacunas” se llaman: Soberana 01, Soberana 02, Mambisa y Abdala. La otra, la “vacuna” que los científicos cubanos dicen que aplicarán a los convalecientes de coronavirus se llama Soberana 02 Plus.

Sí, pareciera que sacaron los nombres comerciales de los candidatos vacunales de la serie animada Elpidio Valdés, famosa en la Cuba de hace más de 20 años por sus repetidas apariciones en la televisión y hasta en el cine, pero también por su exacerbado chovinismo, por su enfoque de odio a España, a los Estados Unidos y en general, a todo lo que apartara al espectador de las políticas de aislamiento político orientadas por el Partido Comunista y por el propio Fidel Castro sobre el pueblo de Cuba.


Hasta la fecha de publicación de este artículo, Junio 22 de 2021 y de su actualización, junio 26 de 2021, ni siquiera la Autoridad Reguladora de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos de la República de Cuba (CECMED) había emitido un dictamen que reconozca a Abdala o a Soberana 02 como vacunas. El resto de los candidatos vacunales producidos dentro de la isla contra SARS-CoV-2 tampoco han sido reconocidos como vacunas, autorizados para su uso de emergencia en campañas masivas de vacunación.


En Manzanillo, Granma, una familia sufrió al menos 3 muertes y varios enfermos graves luego de que la mayoría de sus miembros fueran inoculados con el candidato vacunal Abdala


El régimen, que si algo sabe hacer bien es reciclarse sobre su perversidad ilimitada, vuelve a la era de Elpido Valdés, porque sabe que a los cubanos nos encantan que nos doren la píldora con muñequitos, desde la aséptica distancia de la pantalla. Han sido muchos años haciéndonos creer que somos superiores y que todo lo que necesitamos para existir se ve en la televisión.

Con las “vacunas”, que reitero, no lo son, pasa exactamente lo mismo: Miguel Díaz Canel, el representante designado de la familia Castro, ha dicho que Cuba librará al mundo del coronavirus. La mayoría de los cubanos no cuestiona siquiera si eso puede o no ser cierto.

La mayoría, – famélica, exhausta -, mendiga la siguiente comida, de cola en cola, bajo el sol del Caribe, bajo la mirada sanguinaria de los “inspectores integrales” y los agentes de la policía. Ellos, los fiscalizadores, no vacilarán en aplicar una multa por “transmisión de enfermedades” al primero que se le corra la mascarilla en medio del tumulto. Es mucho el tiempo que se pierde en buscar comida y en evadir las cada vez más absurdas normas de subsistencia aplicadas por el régimen. Con hambre nadie puede pensar.

Pero alguien tiene que darle la luz a esas multitudes que se derriten en las colas. Sí. Somos nosotros, los “gusanos” de dentro y de fuera de Cuba, los que nos hacemos algunas preguntas incómodas sobre las “vacunas” cubanas.

Nosotros, los que nos fuimos, los que no olvidamos a mamá, papá, hermanos, vecinos y hasta a los casi desconocidos, seguimos pensando en ustedes y:


¿100 millones de dosis para 11.4 millones de habitantes? ¿Casi 80 millones de dosis de vacunas para exportar? ¿A qué precio? ¿A costas de dejar de producir medicamentos de primera necesidad, incluso para combatir el coronavirus, la hipertensión, el asma, la diabetes, el dengue o la sarna humana, que ya es prácticamente endémica? ¿Cuántas personas han muerto por falta de medicinas y de atención médica durante la pandemia?


  • No nos cuadra que, en abril de 2021, un mes antes de haber terminado la III fase del candidato vacunal aparentemente más exitosos (Abadala), el Instituto Finlay ya estuviera produciendo un millón de vacunas contra COVID 19.

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¿Cómo puedo Cuba producir vacunas dos meses antes de que los resultados preliminares del estudio de los candidatos vacunales estuvieran listos? ¿Debemos entender que los científicos del Instituto Finlay primero establecieron los resultados y después se hicieron los estudios clínicos? ¿No es eso un disparate? ¿Qué fue lo que fabricaron los laboratorios cubanos entre abril y finales de junio de 2021, si aún no habían concluido los ensayos de las vacunas?


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Hasta la fecha Cuba ha inoculado a poco menos del 5% de su población. En el caso de que los candidatos vacunales sean aceptados por la Organización Mundial de la Salud para su uso de emergencia durante la pandemia, ¿estaría Cuba en posición de producir más de 30 millones de dosis de Abdala, el candidato vacunal mejor evaluado por ellos mismos? Sí. Más de 30 millones de dosis, No olvidemos que Abdala, según las autoridades sanitarias cubanas requiere de 3 inoculaciones para ser efectiva en la prevención del coronavirus.


Cuba no tiene una vacuna contra COVID 19

Hasta la fecha de hoy Cuba no tienes una vacuna reconocida contra el coronavirus. Tampoco ha conseguido la aprobación para uso de emergencia de ninguno de sus candidatos vacunales por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las otras instancias que acreditan fármacos y vacunas a nivel internacional son la European Medicines Agency (EMA) y la Food and Drug Administration de Estados Unidos. En ninguna de las dos entidades existen registros de aprobación como vacuna de uso de emergencia a los candidatos cubanos Abdala o Soberana 02/01.

La página de la OMS, que se actualiza diariamente, no recoge el “logro” de las vacunas cubanas. Lo mismo ocurre en los sitios webs oficiales de EMA y FDA.

Quizás sea porque a ellos, a los de la OMS, a la FDA y a EMA, también les parezca extraña la “magia” cubana para fabricar vacunas, anteponiendo los resultados a los estudios clínicos.

O sea, que, si alguien en Cuba le dice que fue inmunizado con una vacuna cubana contra COVID 19, usted le puede responder que lo que le inyectaron no fue una vacuna. Si hay cuestionamientos o dudas, comparta las búsquedas sobre “vacunas cubanas” en la página de la OMS, cuyo resultado es Cero.



Un candidato vacunal no es una vacuna. Es un experimento que podría ser o no viable, una vez se culminen los estudios.

¿Podemos confiar en la información que publica el régimen sobre el supuesto éxito de al menos dos de sus candidatos vacunales contra el coronavirus?

No, a menos que usted sea muy ingenuo. Cuba ha mentido y omitido información sobre sus 5 candidatos vacunales. No sabemos por qué lo ha hecho, pero dispara las dudas.

Hay casos documentados de personas que enfermaron y murieron después de recibir una o varias inyecciones de Abdala o de Soberana. Hasta la fecha, las autoridades sanitarias de Cuba declinan referirse a ello o lo tratan con respuestas evasivas, lo que genera más sospechas.

 


Más dudas sobre las “vacunas” cubanas contra el coronavirus

Radio Viva 24 ha publicado otras noticias de Cuba, referentes a la actual situación epidemiológica que vive el país. Hemos denunciado episodios de salud pública que causaron la muerte o enfermedades graves, con compromisos crónicos a sus víctimas, ocurridos luego de recibir los “candidatos vacunales” cubanos.

Esta retahíla de muertes y enfermedades nos la pudimos haber evitado si el régimen que representa Díaz Canel hubiera inscrito a Cuba en el programa COVAX, que garantiza la cobertura de vacunas a parte de la población más vulnerable de los países pobres.

Pero a Díaz Canel no le pareció oportuno reconocer lo que realmente somos: una sociedad parasitaria que vive de la misericordia del mundo.

Así será hasta que ocurra el milagro del despertar. En nosotros está la decisión de perpetuarnos en la precariedad moral, económica y política que vive Cuba o deshacernos para siempre de los que nos educaron creyendo que cualquier acción del estado generará algún tipo de ganancia sobre el pueblo que yace encima de una butaca, mirando la pantalla del televisor, a la espera de su dosis diaria de mentiras bonitas.

Mientras tanto, sepa usted que en los envases de las hasta ahora No-Vacunas se puede leer, arriba, a la derecha “Para ensayos clínicos”.  Si usted vive dentro de Cuba, decida si quiere formar parte del mayor y más inmoral experimento de la historia de la humanidad o si se abstiene de recibir lo que que sea que hay dentro de esos bulbos de cristal.



 

 

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Francisco Alemán de Las Casas

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