La frustración de los rescatistas llega a las lágrimas mientras buscan sobrevivientes

Pedazo a pedazo, los rescatistas buscan en las montañas de escombros que se amontonan en capas, una encima de otra. Un momento tras otro, el tiempo pasa sin encontrar ningún atisbo de vida en el derrumbe de las Torres Champlain.

Y los rescatistas, acostumbrados y entrenados a trabajar en catástrofes y hallar sobrevivientes, empiezan a sentir la carga emocional de semejante tragedia.

“A veces, todo lo que uno puede hacer es buscar un lugar tranquilo y llorar un rato, para así poder soltar un poco de la presión que se va acumulando”, dijo Margarita Castro, integrante del equipo de búsqueda y rescate, y rescatista del Condado Miami-Dade desde hace 17 años. “Cada uno de nosotros tiene sus momentos de fuerza, y también nuestros momentos de debilidad”, agregó.

La naturaleza de los escombros hace que las labores de búsqueda sean una especie de versión de esas pesadillas en la que uno no se puede mover con la velocidad que quiere porque las piernas no responden, publica El Nuevo Herald.

“Con este tipo de colapso, y lo que estamos viendo entre los destrozos, es muy difícil mover ningún pedazo grande de concreto”, dijo el miércoles Alan Cominsky, director del Departamento de Rescates de Miami-Dade.

“La estructura está pulverizada, y se desbarata cuando tratamos de mover pedazos”.

Las montañas y las lomas de escombros están repletas de juguetes, billeteras, pasaportes, fotografías, una mochila de Dora la Exploradora, juegos de mesa, y equipos electrodomésticos de las casas que se amontonan unos encima de otros.

Esos restos de vida les recuerdan a los socorristas todas las víctimas que aún no han encontrado.

Con regularidad, Castro le da a las familias actualizaciones de las operaciones de búsqueda y rescate, conversaciones difíciles de sostener que a veces incluyen peticiones dolorosamente imposibles de realizar.

“He tenido algunos momentos muy duros, sobre todo cuando se me han acercado personas que me han dicho: ‘Por favor, encuentra a mis niños, encuentra a mis nietos’ ”, dijo Castro.

“Eso es algo que te parte el alma. Que te golpea con enorme fuerza el corazón porque uno quiere encontrarlos. Uno quiere encontrar vivos a esos niños, pero lo único que se puede hacer es darles un fuerte abrazo, y decirles que estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo”.

 

Vía: El Nuevo Herald

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