Madre adoptiva de 104 perros y gatos en Cuba: “Necesito ayuda para alimentarlos, ellos no tienen la culpa de lo que está pasando en el país”


“Estoy desesperada. La gente bota los perros y los gatos o va y me los deja en el refugio, así, como si nada. No quiero nada para mí. Necesito ayuda urgente para alimentarlos. Solo pido que me ayuden con la comida de ellos. Comida para esos perros y gatos que nadie quiere, ellos no tienen la culpa de nada”


María del Rosario Valle Rodríguez es, como ella misma se define “una muchacha de 31 años que lleva 4 años dedicándose a recoger animales abandonados en Cuba”. Aunque no lo diga cuando se presenta, adoptar los perros y gatos que sus dueños desechan en estos tiempo, la hace unas personas fuera de serie.

En medio de la peor crisis de la historia de Cuba, María del Rosario comparte techo y comida con 104 animales, entre perros y gatos, que han sido abandonados por sus dueños.

Su casa se convirtió hace 4 años en Dogs Life, Santuario de Animales Abandonados de la Virgen del Camino, en la Ciudad de La Habana.

La conocimos mediante su perfil de Facebook. Primero nos pareció raro que alguien dedicara su vida a darle amor y protección a los miembros de la sociedad que las familias desechan. Luego recordamos que el amor es una condición innata del ser humano y que algunas personas no se cohíben para darlo.

Después de hablar con ella entendimos que hay personas así en todas partes, incluso en la Cuba de hoy, que se bandea entre el hambre, los apagones, la precariedad sanitaria, los precios elevados, la sarna humana y el azote del coronavirus.

“Conseguir un saco de arroz y algo de proteína para cocinarle a mis niños, porque todos esos animalitos son mis niños, es casi imposible. Como sea, Dios me ayuda y les he podido dar hasta ahora una comida al día”, nos comenta.

La tarea de María del Rosario se hace cada vez más difícil. Su refugio no recibe subvenciones del estado, ni aparece inscrito en el árbol burocrático de las asociaciones cubanas de bienestar animal.

Los altos precios devenidos de ese desastre que el régimen cubano llamó “ordenamiento económico” afectan a los seres humanos, pero con mayor dureza a los animales de compañía.

“Me he visto en la necesidad de pedir ayuda a través de las redes sociales para alimentar a estas criaturas. No pido nada para mí. Solo pido que me ayuden con la comida de ellos. Comida para esos perros y gatos que nadie quiere, ellos no tienen la culpa de nada”, dice María del Rosario.

La mayoría de los dueños de mascotas no tienen con qué alimentarlos. Las calles están llenas de perros y gatos a los que algún padre “botó”, porque tuvo que elegir entre darle de comer a su hijo humano o a su perro. Se trata de una decisión difícil, cruel, que perjudica siempre al miembro de la familia que no pertenece a nuestra especie.

“Yo entiendo la situación, aunque nunca dejaría en la calle a una mascota. Un animal nunca llega a nuestras vidas por casualidad. Ellos llegan a nosotros para dar y recibir todo lo que los seres humanos dejamos de darnos, que es el amor incondicional. Nunca cuestiono a los que abandonan a sus mascotas. Supongo que descartar a los miembros más débiles de la familia debe traer alguna clase de conflicto con la conciencia, o mal karma, no lo sé…”, nos comenta María del Rosario.



Le pregunto cómo transcurre un día normal, entre ladridos y maullidos.

Me corrige con bastante delicadeza:

“Si supieras… mis animalitos no hacen ruido. Bueno, cuando yo llego o cuando llega alguien a verme hacen un poco, pero de alegría. En mi terraza viven la mayoría de los perros. Hay una hembra y un macho Alfa que lo controlan todo, porque así funciona en la naturaleza, pero no hay ladridos constantes o peleas entre ellos. A los perros se les enseña y responden bien cuando lo haces decididamente, pero, sobre todo, con amor”, dice María del Rosario.

“Me levanto a las 5:30 de la mañana todos los días. Limpio el patio, la terraza donde tengo a la mayoría de los perros y limpio mi casa, porque soy una mujer humilde que vive rodeada de animales, pero eso no quita que sea muy quisquillosa con la limpieza. Después me pongo a preparar el almuerzo del refugio. Cocino con madera, porque no se puede hacer comida para tantos animales usando electricidad o gas. Es una locura lo caro que están esas cosas”.

Sentimos mucha curiosidad por saber cómo soluciona la comida de los animales, a pesar de todo. Se lo pregunto.

“No solo es la comida, también es el cuidado de salud de los animales. Mis ingresos mensuales se van todos en el refugio, aunque tengo algunas normas para aceptar otros miembros. Por ejemplo, pido que me dejen al menos una semana de comida para el animalito que dejan y al menos una pastilla para desparasitarlos. Tampoco recibo animales con moquillo canino. Me parte el alma, pero no lo puedo hacer, porque pongo en peligro la vida de todos los demás si permito que entre un animal enfermo.  Por eso exijo que los dueños se hagan responsable al menos de eso”, responde.

También nos comenta que dedica prácticamente la totalidad de sus ingresos mensuales a mantener el refugio.

“Mi casa está prácticamente vacía. Cuando terminé con mi pareja se lo llevo todo, solo me dejó la lavadora, que la vendí para comprarle comida a mis animales”, dice.

Termino de conversar con María del Rosario Valle Rodríguez a través del MSN de Facebook. La sensación que me queda es casi indescriptible. El diálogo me sirve para sostener mi admiración y respeto por ella.  También descubrir lo desconectado que puedo estar de mi patria, en sus aristas más humanas.

En la mayoría de los casos, los que estamos fuera de Cuba mantenemos una comunicación casi abstracta con la isla. Nos interesan los macro sucesos, pero casi nunca reparamos que, debajo de capas y capas de noticias, hay un universo humano a veces invisible.

En ese pequeño punto de la noticia viven los líderes de los refugios para mascotas de Cuba.

Aunque en febrero de 2021 el Consejo de Estado cubano aprobó el Decreto-Ley de Bienestar Animal, todos sabemos que valdrá de poco aplicarlo sobre una sociedad que capitaliza la violencia sobre todos los seres vivos.

Radio Viva 24 pide a sus oyentes y lectores, ayudar a María del Rosario Valle Rodríguez y a Dogs Life, Santuario de Animales Abandonados de la Virgen del Camino, de La Habana.

Pueden contactarla mediante su teléfono: + 53 56583239

O en su página de Facebook (Clic aquí).

 

 

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Francisco Alemán de Las Casas

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