Brasil asume la presidencia del Mercosur, que se debate entre proteccionismo y apertura

Argentina transfiere el jueves la presidencia semestral del Mercosur a Brasil, en una medida que supone pasar de una agenda más proteccionista a otra de mayor apertura comercial.

Con la ayuda de Uruguay, Brasil promete impulsar la modernización del bloque, es decir, la flexibilización de las normas actuales que mantienen los aranceles más altos del mundo y prohíben a uno de los socios negociar individualmente acuerdos de libre comercio con otros países y bloques.

Según las normas actuales, todos los países deben negociar juntos y aprobar las decisiones por consenso entre los cuatro miembros fundadores: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, publica RFI.

“Uruguay ha anunciado que iniciará conversaciones con terceros países para negociar acuerdos comerciales fuera del Mercosur.

La posición uruguaya consiste en defender la modernización del bloque a través de una agenda de negociaciones externas”, advirtió la Cancillería uruguaya en un comunicado durante la reunión de cancilleres que, el miércoles, precedió a la reunión de la Cumbre de Presidentes del Mercosur.

“Uruguay entiende que la decisión 32/00 no está vigente porque nunca fue internalizada”, aclaró el gobierno uruguayo.

La resolución 32, aprobada en 2000, es la que prohíbe la negociación individual de acuerdos con países ajenos al bloque. Argentina, con el apoyo de Paraguay, considera que la relajación de esta norma significaría el fin del Mercosur como unión aduanera.

“Argentina está convencida de que el Mercosur es la principal plataforma desde la cual avanzar hacia la inserción en el comercio mundial y que su consolidación y accionar conjunto consensuado son claves para que esa inserción sea provechosa” “, argumentó el canciller argentino Felipe Solá.

Brasil, al igual que Uruguay, quiere aprovechar una laguna en la normativa del bloque para avanzar en las negociaciones externas, incluso sin consenso. Brasil y Uruguay ven en la posición de Argentina una estrategia de veto para frenar las negociaciones con los países y bloques más competitivos.

La solución que proponen para evitar la ruptura del bloque es adoptar un sistema de diferentes velocidades: Argentina podría entrar más tarde en un acuerdo alcanzado por Uruguay y Brasil, o tener plazos más largos que los otros miembros del Mercosur para que el acuerdo entre en vigor.

Otro foco de colisión con la posición argentina es el Arancel Externo Común (TEC) del Mercosur, considerado el más alto del mundo con una media del 12,5% mientras que la media mundial es del 5,5%.

El TEC es la barrera arancelaria que el Mercosur impone a los productos y servicios procedentes de fuera del bloque. Esta barrera funciona como protección de la producción local frente a las importaciones, pero cuando se eleva, también impide la competencia en el mercado regional, haciendo que sus empresas y la economía en general pierdan competitividad.

“No se ha aprobado una reducción del TEC, a pesar del apoyo de Uruguay a algunas de las propuestas presentadas. Uruguay entiende que esta reducción forma parte del mismo paquete de flexibilización”, indicó la nota de la Cancillería uruguaya en relación a la reunión ministerial del Mercosur previa a la Cumbre del jueves.

Brasil quería una reducción del TEC a la mitad, pero rebajó sus pretensiones. Propone una reducción inmediata del 10% en todos los aranceles y otro 10% dentro de seis meses, también de forma generalizada.

Este objetivo cuenta con el apoyo de Uruguay y Paraguay, pero es rechazado por Argentina, que quiere proteger su industria intensiva en mano de obra. En contra de la entrada de bienes importados, Argentina se compromete a reducir el TCE en un 10 por ciento en un plazo de seis meses, pero sólo en el 75 por ciento de sus productos, dejando fuera sectores como el del automóvil, los productos lácteos, los juguetes y los textiles.

“El Mercosur necesita modernizarse. Tiene un modelo de integración obsoleto. Es el bloque menos internacional de todos los que hay en el mundo”, dijo a RFI el consultor argentino de negocios internacionales Marcelo Elizondo, experto en Mercosur.

“De los 20 bloques de integración del mundo, el Mercosur es el que menos comercio exterior tiene en relación con su Producto Interior Bruto (PIB). La relación exportaciones x PIB es del 14,9%, mientras que la media mundial es del 33%. En la Unión Europea, por ejemplo, es el 51%”, compara Elizondo.

Además de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, Chile, como país asociado, y Bolivia, país en proceso de adhesión al bloque, participan el jueves en la Cumbre virtual del Mercosur.

Los presidentes pronunciarán sus discursos que, por primera vez, por decisión del gobierno argentino, serán a puertas cerradas, sin la habitual transmisión abierta, dejando en evidencia del choque ideológico entre los países del bloque.

En la última reunión del 26 de marzo para conmemorar el 30º aniversario del Mercosur, se puso de manifiesto la tensión en torno a la apertura comercial y la reducción del arancel del mercado común, así como las normas para comerciar con otros países y bloques.

“Queremos que el Mercosur sea un escalón, no una camisa de fuerza ni un lastre”, exigió el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou. “Si somos un lastre, que se bajen del barco y tomen otro”, respondió el presidente argentino, Alberto Fernández.

Enemigos ideológicos y personales, los presidentes de Argentina, Alberto Fernández, y de Brasil, Jair Bolsonaro, no tienen intenciones de acercamiento. La estrategia de Argentina es aguantar el choque con Brasil y Uruguay hasta después de las elecciones generales de Brasil en octubre de 2022. Alberto Fernández apoya públicamente una candidatura del ex presidente Lula, el mayor enemigo de Bolsonaro.

En la cumbre, Argentina citará los avances durante su presidencia en la revisión jurídica de los acuerdos cerrados en 2019, pero aún pendientes de ratificación, con la Unión Europea y la EFTA (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein). También señalará las negociaciones en curso con Canadá, Corea del Sur, Singapur y Líbano, pero que se iniciaron hace años.

Como novedad, Buenos Aires contará con el lanzamiento de negociaciones con la República Dominicana y El Salvador, además de un incipiente diálogo exploratorio con la Unión Africana e Indonesia.

Para Brasil, los avances fueron insuficientes y con mercados de menor peso en el contexto global.

“Brasil continuará sus esfuerzos para llevar adelante la agenda de modernización del Mercosur para transformar el bloque en un instrumento eficaz de competitividad y mejor inserción regional y global”, indicó la Cancillería brasileña en un comunicado.

“Se dará prioridad a la generación de resultados concretos, que tengan un impacto directo en la vida de los ciudadanos”, concluye el comunicado de Itamaraty.

“Los próximos meses serán muy tensos, con Brasil y Uruguay presionando por una apertura del Mercosur y Argentina resistiendo a través de su poder de veto. Del éxito de esta confrontación saldrá un Mercosur más fuerte o más débil. Si el bloque se moderniza, se integrará en la economía mundial. Si sigue así, se reducirá hasta que sus miembros lo abandonen”, afirma Marcelo Elizondo.

 

Vía: RFI

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