“Sistema mentiroso y opresor”: líder bautista enfrenta al castrismo


“Y sabemos que este sistema político oprobioso no cederá porque padece de orgullo cegador, porque no tiene el valor, porque en su indolencia no ve la necesidad, porque le es más fuerte el miedo a sucumbir que el valor de la vida de todos los cubanos. Entonces no esperemos nada de él, no pidamos nada a él, no conversemos nada con él ¡Morirá Cuba entera antes de que este diabólico gobierno diga ‘nos equivocamos’!”


Carlos Sebastián Hernández, historiador, profesor y pastor cubano fustigó a la dictadura socialista denunciando que la situación por la que Cuba está pasando es una suerte de “Gran Tribulación anticipada y los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgan por nuestras ahuecadas y mugrientas calles”. “Intimidación, guerra, hambre y muerte reinan hoy en Cuba. La realidad es desoladora, la esperanza fenece y la incertidumbre reina. Antes ya teníamos muchas necesidades, escasez y falta de libertad, pero ahora estamos en el fondo del pozo”, expresó el líder religioso, quien anteriormente lanzó un contundente mensaje en apoyo a las protestas antisistema del 11 de julio y por la libertad de los manifestantes.

El hombre recordó que se han unido recientemente en una prédica divulgada en redes sociales “la señora Pandemia con sus mejores amigas Hambre y Miseria para cebarse de los cubanos con muerte y miedo, dentro de una isla rodeada de mar sin oportunidad de escapar y dentro de un sistema mentiroso y opresor”.

“Y sabemos que este sistema político oprobioso no cederá porque padece de orgullo cegador, porque no tiene el valor, porque en su indolencia no ve la necesidad, porque le es más fuerte el miedo a sucumbir que el valor de la vida de todos los cubanos. Entonces no esperemos nada de él, no pidamos nada a él, no conversemos nada con él ¡Morirá Cuba entera antes de que este diabólico gobierno diga ‘nos equivocamos’!”, afirmó Hernández.

El evangélico comparó la situación de los cubanos en la isla con la de la historia bíblica de Pablo y Silas cantando en la prisión de Filipo.

“El carcelero y su familia, los vecinos de la cárcel, podían escuchar cada noche, ayudados por el silencio nocturno, los lamentos aterradores y las súplicas por misericordia de los condenados en aquella tétrica cárcel -relató. Aquella aterradora cárcel donde pasaba su última noche el condenado a muerte, donde lloraba y gemía el azotado la tarde anterior, donde suplicaba un poco de agua el sediento atormentado, donde gritaba su inocencia el condenado al cepo. Pero esa noche todo fue diferente, no fue lamento y súplica lo que se oyó desde la profunda mazmorra, sino oración de fe y música, ¡sí!, ¡oración por los que sufren y por los que oprimen! ¡música espiritual que exalta y engrandece a Dios! La melodiosa y espiritual voz llena de fe de aquellos dos hijos de Dios se escuchaba a lo lejos en la noche y recorría las calles de Filipo como una voz de esperanza”.

“La Biblia describe como la llenura espiritual de Pablo y Silas rebosó y se vertió sobre la noche Filipense: ‘Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos al Señor; y los presos los oían’ ¡Oh…, qué dulce melodía al sufriente encarcelado! ¡Oh…, qué esperanza a la vida que tocó fondo! ¡Oh…, qué mandarriazo de compunción de pecado al corazón del desesperado carcelero! Nunca los de Filipo oyeron un mensaje de esperanza más claro que los de estos encarcelados”.


Sermón: LA VIDA EN ESPIRITUALIDAD ES TRIUNFANTE EN TODO TIEMPO.


Hernández incluyó un mensaje para los creyentes de la isla: “¡Cuba necesita oír tu canto desde la prisión! ¡tú necesitas elevar tu espiritualidad hasta que rebose y corra como ríos de agua viva para nuestra sedienta nación!”

Cuba está pasando por la “Gran Tribulación” anticipada y los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgan por nuestras ahuecadas y mugrientas calles. Intimidación, guerra, hambre y muerte reinan hoy en Cuba. La realidad es desoladora, la esperanza fenece y la incertidumbre reina. Antes ya teníamos muchas necesidades, escasez y falta de libertad, pero ahora estamos en el fondo del pozo. Se han unido la señora “pandemia” con sus mejores amigas “hambre” y “miseria” para cebarse de los cubanos con muerte y miedo, dentro de una isla rodeada de mar sin oportunidad de escapar y dentro de un sistema mentiroso y opresor.

Y sabemos que este sistema político oprobioso no cederá porque padece de orgullo cegador, porque no tiene el valor, porque en su indolencia no ve la necesidad, porque le es más fuerte el miedo a sucumbir que el valor de la vida de todos los cubanos. Entonces no esperemos nada de él, no pidamos nada a él, no conversemos nada con él ¡Morirá Cuba entera antes de que este diabólico gobierno diga “nos equivocamos”! ¿Qué hacer entonces?, “Y ahora, Señor, ¿Qué esperaré? Mi esperanza está en ti” (Salmo 39:7). “Alzaré mis ojos a los montes, ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.” ¡¡Alcemos nuestra mirada a Dios Cubanos!!

En este pensamiento de soluciones espirituales a desesperantes situaciones terrenales es imposible para mí no recordar a Pablo y Silas cantando en la prisión de Filipo. El carcelero y su familia, los vecinos de la cárcel, podían escuchar cada noche, ayudados por el silencio nocturno, los lamentos aterradores y las súplicas por misericordia de los condenados en aquella tétrica cárcel. Aquella aterradora cárcel donde pasaba su última noche el condenado a muerte, donde lloraba y gemía el azotado la tarde anterior, donde suplicaba un poco de agua el sediento atormentado, donde gritaba su inocencia el condenado al cepo. Pero esa noche todo fue diferente, no fue lamento y súplica lo que se oyó desde la profunda mazmorra, sino oración de fe y música, ¡sí!, ¡oración por los que sufren y por los que oprimen! ¡música espiritual que exalta y engrandece a Dios! La melodiosa y espiritual voz llena de fe de aquellos dos hijos de Dios se escuchaba a lo lejos en la noche y recorría las calles de Filipo como una voz de esperanza. La Biblia describe como la llenura espiritual de Pablo y Silas rebosó y se vertió sobre la noche Filipense: “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos al Señor; y los presos los oían” ¡Oh…, que dulce melodía al sufriente encarcelado! ¡Oh…, que esperanza a la vida que tocó fondo! ¡Oh…, que mandarriazo de compunción de pecado al corazón del desesperado carcelero! Nunca antes los de Filipo oyeron un mensaje de esperanza más claro que los de estos encarcelados. Nunca oyeron un mensaje de paz más claro que los de estos azotados. Nunca oyeron un mensaje de libertad más claro que la de estos atados a la cadena y al cepo.

Cristiano cubano: ¡Cuba necesita oír tu canto desde la prisión! ¡tú necesitas elevar tu espiritualidad hasta que rebose y corra como ríos de agua viva para nuestra sedienta nación! ¡SED LLENOS DEL ESPIRITU SANTO!

Lo único que funciona en todo tiempo, lo único garantizado, lo único infaliblemente eficaz, es Dios mismo. En medio de esta desoladora realidad LA CLAVE DE UNA VIDA TRIUNFANTE EN TODO TIEMPO ES SER LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO.

 


Con información de /Youtube/Facebook/Cubatrendings


 

 

 

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