Alza en casos de COVID cambia estrategias electorales de principios de 2022 para ambos partidos

El aumento de los casos de coronavirus en todo el país amenaza con poner en peligro la estrategia de ambos partidos para las elecciones intermedias de 2022 porque los planes para centrarse en otras cuestiones políticas se han visto eclipsados por la pandemia.

Demócratas y republicanos habían anticipado un “verano de libertad” del COVID-19, como dijo el presidente Joe Biden en junio, con el país aparentemente volviendo a un estado de normalidad después de más de un año de confinamientos, uso de mascarillas y distanciamiento social. Pero esa sensación se ha desvanecido en las últimas semanas debido a la propagación de la variante delta, altamente contagiosa, y a la desaceleración de las tasas de vacunación en comparación con las de principios de año.

Esto ha complicado los planes de ambos partidos para empezar a desviar la atención del público hacia áreas que consideran políticamente ventajosas de cara a la campaña de 2022. Los demócratas tratan de conseguir apoyo para los planes de infraestructura y gastos que Biden tratará de impulsar en el Congreso en las próximas semanas, mientras que los republicanos han tratado de destacar temas como la delincuencia, la inflación y la inmigración ilegal.

Ahora esos temas vuelven a quedar en segundo plano ante un virus mortal que ha demostrado ser imprevisible, mientras vuelven los debates sobre las vacunas y los mandatos de uso de mascarillas.

“Estamos más preocupados por cuál será a situación en comparación con cuatro semanas atrás, ha sido muy rápido”, dijo Doug Heye, ex asesor del Comité Nacional Republicano. “El reto es que estamos en una situación en que no pensábamos estar, pero no sabemos hacia dónde van a ir las cosas”, publica El Nuevo Herald.

Los demócratas se enfrentan a los retos políticos del resurgimiento del COVID mientras tratan de conseguir apoyo para la agenda política de Biden en una coyuntura crítica. El Senado aprobó esta semana un proyecto de ley de infraestructura de $1 billón y un proyecto de ley presupuestaria de $3.5 billones defendidos por Biden. Se espera que la Cámara de Representantes comience a considerar esas propuestas a finales de este mes.

El partido está lanzando campañas públicas para promover esas leyes, así como el paquete de ayuda para la pandemia que Biden promulgó a principios de este año. El Comité Nacional Demócrata ha iniciado una gira en autobús por todo el país, mientras que la organización sin fines de lucro Building Back Together, afín a Biden, ha lanzado una serie de anuncios televisivos en estados clave.

Los demócratas afirman que es imperativo exponer sus argumentos directamente a los electores, que prestan más atención a la pandemia que a la agenda de su partido. Una nueva encuesta de Fox News reveló que 52% de los electores dijo estar “muy preocupado” por la propagación del coronavirus, frente a 41% en abril. Y 31% indicó que el coronavirus no estaba “en absoluto” controlado, frente a 10% hace cuatro meses.

“Hay mucha atención puesta en el COVID en este momento”, dijo Steve Schale, estratega demócrata que dirige el super PAC proBiden Unite the Country. “Los electores no conocen mucho sobre la infraestructura o partes del paquete de ayuda. Eso es parte de lo que tenemos que salir a impulsar”.

Los demócratas están debatiendo cómo equilibrar el énfasis en los esfuerzos de su propio partido para ayudar a mitigar la pandemia —como el despliegue de vacunas de la administración o la ley de ayuda por la pandemia— contra culpar al Partido Republicano de la propagación del virus. Señalan a algunos políticos republicanos que se han opuesto al uso obligatorio de la mascarillas o han expresado escepticismo sobre la vacuna, y cómo los casos están aumentando especialmente en los estados controlados por el Partido Republicano.

La Casa Blanca, por ejemplo, ha discutido recientemente con los gobernadores republicanos Ron DeSantis, de la Florida, y Greg Abbott, de Texas, que han estado entre los más críticos con la obligatoriedad del uso de la mascarilla. Y en declaraciones esta semana en celebración de la aprobación bipartidista del proyecto de ley de infraestructura en el Senado, Biden dijo que era “decepcionante” que más personas no se estuvieran vacunando.

Algunos demócratas ven una oportunidad para provocar una reacción contra el Partido Republicano, especialmente entre el 71% de los adultos que ha recibido al menos una dosis de la vacuna, según los últimos datos de los CDC.

“No solo tenemos que pregonar nuestros logros, sino subrayar porqué no se puede dejar que los republicanos vuelvan al poder y que son peligrosos”, dijo Ian Russell, ex subdirector ejecutivo del Comité Congresual Demócrata. (DCC) “Los electores tienden a votar más sobre la base de la frustración y el miedo que por gratitud hacia los políticos”.

Los republicanos, que por lo demás se habían centrado más en la inflación, la delincuencia y la inmigración ilegal como claves para tomar el control de la Cámara de Representantes y el Senado el próximo año, han adoptado enfoques divergentes ante la última ola de COVID.

Uno de los ejemplos más burdos ha ocurrido en Kentucky. El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, usó recientemente fondos de campaña para anuncios de radio en los que anima a los electores a vacunarse contra el COVID. Mientras tanto, su compañero republicano de Kentucky, el senador Rand Paul, quien no se ha vacunado, fue suspendido de YouTube durante una semana por afirmar que las mascarillas de tela son ineficaces para prevenir el COVID.

Aunque la retórica de Paul y de gobernadores como DeSantis y Abbott puede sentar bien a partes de la base del partido, que ven los mandatos de uso de mascarillas y de vacunas como una violación de la libertad, algunos operativos republicanos advirtieron que no pueden arriesgarse a alienar a los electores indecisos.

“Emitir mensajes sobre la seguridad y la precaución es lo más inteligente”, dijo Whit Ayres, veterano encuestador republicano.

Frank Luntz, otro veterano encuestador republicano, dijo que al principio del verano los participantes en un grupo de discusión que organizó en la Florida no prestaban realmente atención al COVID. Ahora, dijo, es el tema principal en el estado.

“No es solo un tema para Washington, es un tema para los gobernadores de todo el país”, dijo Luntz, señalando que hay 36 elecciones para gobernador en 2022. “Ahora tienen que tomar decisiones muy difíciles de las que tendrán que rendir cuentas dentro de un año”.

No está claro si el COVID será prioritario para los electores en unas elecciones para las que faltan 15 meses. Pero los estrategas de ambos partidos alegan que el reciente brote sirve como recordatorio de que pudiera perdurar como tema político más tiempo de lo esperado.

POR ADAM WOLLNER

Foto: Sun Sentinel

Vía: El Nuevo Herald

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