Los talibanes entran en Kabul y el presidente Ghani abandona la ciudad

Un país sin presidente. El mandatario de Afganistán, Ashraf Ghani, abandonó Kabul ante el asedio irreversible del grupo Talibán. Lo confirmó el presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional, Abdullah Abdullah.

La huída de Ghani coincide con la entrada de los talibanes a la capital después de cercar la ciudad durante horas. Así, se confirma la caída de Afganistán en manos de los insurgentes islamistas, que regresan a Kabul después de 20 años de guerra.

Un portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, aseguró que habían ordenado la entrada de los guerrilleros talibanes a Kabul para impedir los saqueos después de que las fuerzas de seguridad del Gobierno afgano abandonaran sus puestos.

 

LV_Ashraf Ghani insinúa su marcha en un mensaje grabado con los talibanes a las puertas de Kabul
Ashraf Ghani, presidente afgano

“Para evitar actos de saqueo en Kabul y que los oportunistas no hagan daño a la gente, el Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes) ordenó a sus fuerzas entrar en las áreas de Kabul de donde salió el enemigo”, aseguraron los talibanes en un comunicado.

Por su parte, Abdullah Abdullah, uno de los líderes de las negociaciones de paz entre el Gobierno y los talibanes en Catar, llamó a Ghani “expresidente” y lo culpó de la caída de Kabul. Ambos habían sido rivales políticos durante años antes de llegar a un acuerdo en 2020.

Según un reporte de la agencia Reuters, un un funcionario del Ministerio del Interior afgano confirmó que el destino de Ghani es Tajikistán, una información que no ha sido contrastada de manera independiente por France 24.

Los pasajeros caminan hacia la terminal de salidas del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai en Kabul, Afganistán, el sábado 14 de agosto de 2021.
Los pasajeros caminan hacia la terminal de salidas del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai en Kabul, Afganistán, el sábado 14 de agosto de 2021. © Rahmat Gul / AP

El grupo Talibán permaneció durante horas en las afueras de Kabul para esperar la rendición del Gobierno y entrar “pacíficamente” a la capital. “La vida, la propiedad y la dignidad de nadie se verán dañadas y las vidas de los ciudadanos de Kabul no estarán en peligro”, dijeron los insurgentes en una declaración hecha pública.

Sin embargo, a su llegada a la ciudad se registraron algunos enfrentamientos que dejaron al menos a cuarenta personas heridas.

Con su presencia dentro de la ciudad confirmada, también se confirma la victoria de una ofensiva relámpago que los ha lelvado a conquistar decenas de ciudades en tan solo diez días. Su avance coincide con la retirada de las tropas extranjeras, de Estados Unidos y de la OTAN, que permanecieron veinte años en suelo afgano con el objetivo de estabilizar el país.

La agencia AP informó previamente que negociadores talibanes habían llegado hasta el palacio presidencial para negociar la rendición. Un palacio presidencial que, con la partida de Ghani, se encuentra vacío.

A pesar de las promesas hechas por los talibanes en cuanto a la transición pacifica y el respeto a todas las personas, son muchos los que temen por su futuro inmediato debido a sus relaciones con el Gobierno hasta ahora vigente. La capital afgana está ahora mismo colapsada de vehículos que tratan de llegar al aeropuerto para salir del país. Muchas de estas personas incluso abandonaron sus coches para caminar hacia las terminales.

Los ciudadanos y diplomáticos estadounidenses que siguen en la capital fueron trasladados al aeropuerto con helicópteros para dejar el país. El secretario de Estado Antony Blinken confirmó que se había podido movilizar a todo el personal y que se encontraban a salvo.

Unos 5.000 soldados estadounidenses, que volvieron a Afganistán especialmente para ayudar a evacuar sus conciudadanos, protegen el aeropuerto, que actualmente es la única zona de la ciudad a resguardo de los talibanes. Además, es la única salida, ya que Kabul se encuentra rodeada por los insurgentes.

Todos aquellos periodistas, activistas políticos, policías o militares que en un pasado lucharon contra los talibanes ahora temen especialmente por su vida. A esto hay que sumar que las noticias que llegan de personas que huyen de provincias bajo el control talibán no son muy esperanzadoras.

Muchas de las calles de Kabul son un campo de desplazados internos de otras provincias que huyeron de sus casas para no enfrentarse al ejército talibán. Estas personas acudieron a la capital conscientes de que era la última opción que tenían de evitar el poder islamista y con las esperanzas de que se resistiera varios meses más. En parques de la ciudad se han instalado campamentos provisionales donde miles de personas viven hacinados con lo mínimo.

La salida de Estados Unidos del país estaba prevista para antes del 31 de agosto, pero se ha precipitado de una forma que nadie esperaba, algo que ha puesto en peligro la seguridad de varios de sus funcionarios. Durante las últimas horas se habilitaron contenedores para incinerar todos los documentos de la embajada con el objetivo de dar la menos información posible a los talibanes.

La situación hace temer que se desate una crisis de refugiados de forma inminente, aunque los lideres talibanes han reiterado que todas las personas serán “perdonadas” y que su intención es que los afganos vivan en Afganistán.

El Talibán está a punto de recuperar del poder luego de 20 años de cruenta guerra civil en el país. Este grupo islamista surgió a finales de los años setenta con el objetivo de terminar y luchar contra el Gobierno socialista dependiente de la Unión Soviética que se instauró en el país. Tras años de guerra consiguió acceder al poder en septiembre de 1996.

blank
Afganistan, Kabul

Su ortodoxia causó impacto a nivel mundial entre ese año y el 2001, cuando fueron acusado de dar asilo político al grupo terrorista Al-Qaeda y a Osama Bin Laden, principales acusados del atentado contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Un mes después de esto Afganistán fue invadido por una coalición de la OTAN y los talibanes fueron depuestos del poder, pero no destruidos.

Desde su refugio en las zonas montañosas de Afganistán este grupo ha ido adquiriendo poder en estas dos décadas y ha conseguido hacerse con todo el país en cuanto las tropas extranjeras pactaron con ellos una salida negociada después de años de combates y pérdidas que han traído escasos beneficios.

Foto: AFP

Vía: France24

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entrada siguiente

Otro día negro para Cuba, con 98 fallecidos por COVID-19

dom Ago 15 , 2021
Las autoridades sanitarias reportaron este domingo 98 fallecidos por COVID-19 en Cuba, el número más alto en un solo día tras el informe de una cifra similar el pasado 3 […]
blank