Un pastor preso en Cuba: la fe como fortaleza tras las rejas

El pastor Yarian Sierra relató hoy su testimonio de encarcelamiento junto al también líder evangélico Yéremi Blanco por su participación en las manifestaciones antisistema del 11 de julio pasado.
Ambos jóvenes fueron detenidos en medio de las manifestaciones pacíficas en la ciudad de Matanzas, coda que para ellos “dedicados desde la temprana juventud al servicio de Dios y de la iglesia, era una terrible pesadilla estar en esa situación”. Sierra contó que anteriormente había visitado algunas cárceles dando servicio de capellanía a quienes cumplían condena, pero le contrariaba que él, sin haber cometido delito alguno, estaba siendo condenado al encierro y la incertidumbre en aquel momento.
Al menos 899 personas, de ellas 727 hombres, fueron detenidas en Cuba en relación con el estallido social del 11 de julio, según una compilación actualizada hasta el 2 de septiembre por el Centro de Asesoramiento Legal CUBALEX, con sede en Estados Unidos.
“¡Oh, cuánto aliento me brindaba en esos días el ejemplo de cada uno de los apóstoles, pero sobre todo de Cristo mismo! Incluso en el momento más negro (cuando ya mis fuerzas casi se agotaban) me acosté en el suelo frío de aquella celda y leí unas palabras que estaban gravadas en el metal de la puerta, palabras que considero el mensaje de aliento oportuno de parte de Dios: ‘Padre, confío en ti, concédeme el deseo de mi corazón'”, comentó Sierra.
Varios eeportes de torturas o malos tratos han sido divulgados en medios de prensa independientes e internacionales por parte de manifestantes detenidos.
“Allí, dónde hacía solo segundos había llorado pensando en mi esposa, en mi hijo, y en mi propio futuro, retomé las fuerzas necesarias para emprender lo que restaba por delante pidiéndole a Dios que me concediera, más que el deseo de mi corazón, el gozo y complacencia en cualquiera que fuera su voluntad para mí y la fortaleza para enfrentarlo”, escribió el pastor.
Sierra sintió que no podía darse el lujo de flaquear teniendo frente a él a otros compañeros de celda que nesecitaban un mensaje de esperanza, “ese que trasciende aún las barras de una prisión y rompe las cadenas y grilletes no solo del cuerpo sino más bien del alma”.
“Yo tenía la esperanza eterna y ellos, aunque afuera en sus casas podrían tener de todo, en ese momento sentían que no tenían nada; sus vidas en ese momento eran para ellos una analogía de lo que pasaba en sus almas: ¡Estaban sin nada, estaban vacíos, estaban desprovistos! así es que aprovechaba y les hablaba siempre que podía el evangelio”, publicó.

SIN BIBLIAS EN LA CÁRCEL

Líderes evangélicos como el metodista Carlos Macías López, quien permaneció varios días ennprisión domiciliaria en Jovellanos, también fueron reprimidos por salir a las calles junto al pueblo.
“Y la gracia de Dios fue tan abundante para mí que incluso algunos de ellos sirvieron como recordatorios de Dios a mi conciencia al decirme: ‘¿Cómo es posible que tú estés preso pastor? ¿Cómo usted explica eso? Únicamente que Dios lo haya puesto entre nosotros para ayudarnos, para hacernos más llevaderos estos días'”, comentó Sierra.
Y continuó: “Casi cada noche aparecía algún tema curioso de La Biblia en el que alguno se interesaba y ahí comenzaba el debate; y confieso que Dios obró maravillas muchas veces pues los versos de la Biblia me venían a la mente uno tras de otro a pesar de mi mala memoria, pues durante los 14 días que estuvimos detenidos se nos negó que pudiéramos tener las Biblias que nuestras esposas una y otra vez llevaron e insistieron en que nos las pasaran sin resultados positivos”. “Mientras tanto mi cuerpo era prisionero de aquellas rejas, pero mi alma y mi mente eran libres y constantemente volvían a algún texto bíblico o a algún himno antiguo -señaló. Cada centímetro de aquellas 4 paredes me recordaban a Cristo, a cada pequeño detalle le encontraba su paralelo con la vida espiritual; tanto así que en cada uno de los cinco barrotes de la puerta solía enumerar: ‘Sola Escritura, Sola Fe, Sola Gracia, Solo Cristo, Solo a Dios la Gloria'”.
La negación de asistencia religiosa o la posibilidad de portar una Biblia en peisión es común en la Cuba socialista.
“Para algunos pudiera parecer hasta chistoso pero la realidad es que en momentos como esos creo que Dios le agudiza a uno los sentidos haciéndonos recordar con cada cosa el evangelio para animarnos y traernos consuelo”, dijo.

ANUNCIO DE LIBERTAD

“El día 14 de nuestro encierro, casi al anochecer, me dan la noticia que saldría bajo prisión domiciliaria esperando a juicio -relató Sierra. Mientras salía mi corazón estaba extrañamente confuso; por un lado gozoso de poder ver nuevamente y abrazar a mi esposa y a mi hijo (cosa que, a pesar de mi sabida inocencia, muchas veces en esos días pensé que no sucedería al menos en largo tiempo), pero por otro lado estaba triste por aquellos que dejaba atrás en aquella celda (incluso días después, sobre todo mientras oraba por los alimentos, me venían sus rostros a la mente y se me salían las lágrimas)”.
Una fuerte campaña entre organismos internacionales como Christian Solidarity Worldwide y la oficina estadounidense por la libertad religiosa, demandó la liberación de Sierra y otros líderes religiosos detenidos el 11J.
“Caminé completamente solo unos cuantos metros hasta la salida de la prisión Convidado del Sur y mientras pensaba en todo aquello ví a la distancia que me esperaba el pastor y amigo Yosmar Tabares junto con Yéremi Blanco quien había salido también bajo el mismo recurso de cambio de medida. Allí nos pusimos al tanto sobre todo lo que había estado sucediendo fuera: cuántos hermanos orando por nosotros, cuántos amigos preocupándose por nuestra situación, cuántos acercándose a nuestras familias para brindar su ayuda, cuántos en el mundo entero haciéndose eco de nuestra situacion y abogando por nuestra liberación; gracias a la gestión del pastor Jatniel Peréz, quien constantemente se mantuvo pendiente de nosotros y nuestras familias a la vez que alzaba su voz por nosotros y daba a conocer ante el mundo nuestra situación”, subrayó.

UN DURO REGRESO FUERA DEL PRESIDIO

“En ese momento me enteré de aquello que durante todos esos días había sido mi mayor temor: a raíz de lo ocurrido conmigo mi esposa había sido desalojada con mi hijo de 7 años con capacidades especiales de la casa en dónde habíamos estado viviendo hasta ese momento, así que iría para el local de reunión de la iglesia mientras todo el proceso concluía y apareciera otra solución para nosotros, di gracias a Dios y lloré”, confesó Sierra.
Desalojar o presionar a los dueños de viviendas de alquiler para que expulsen a inquilinos que resultan incómodos para el régimen es una práctica común del castrocomunismo.
“Llegamos a la Iglesia y allí estaban, no eran muchos pero sentimos en el abrazo de ellos el abrazo de Cristo mismo y de todos los que querían haber estado allí y que por otras razones no pudieron -siguió Sierra. Lloramos, lloramos otra vez y agradecimos a Dios por sus bondades y misericordia. La batalla y la espera solo acababa de comenzar”.
“Así pasaron muchos días de mil carreras acompañados por el amigo pastor Renier Quintero Hebra, tantos días que empezábamos a incomodarnos sobre todo al pensar en que si nosotros no habíamos cometido delito alguno no deberíamos haber estado presos esos 14 días, ni estar sometidos entonces al régimen de prisión domiciliaria por otro espacio mayor de tiempo -consideró el líder religioso. Finalmente, el día 1 de septiembre nos citaron a que fuéramos a firmar una multa administrativa que se nos iba a imponer; la cual aceptamos pagar, a pesar de no estar de acuerdo, para no tener que llegar con el caso a juicio”.
No todos los pastores han visto un desenlace similar en su caso, por ejemplo Lorenzo Rosales Fajardo, de Palma Soriano, continúa preso a casi tres meses de las protestas pacíficas en las que participó junto a su hijo.
“A pesar de que ya todo parecía haber acabado al día siguiente un oficial de la policía nos sorprendió en horas del mediodía al citarnos para las 2pm para tener una conversación en dónde se nos informó que estaríamos siendo controlados por un período al menos de 6 meses (Todo esto a pesar de nuestra inocencia)”, posteó Sierra.
“Fueron días muy duros, aún lo son; pero hemos visto y seguramente veremos al igual que el salmista cómo el bien y la misericordia nos persigue aún en medio de días obscuros. ¡La gracia de Dios no nos ha faltado, esa es la mayor verdad! -contó. Así es que, para aquellos verdaderos amigos que han estado interesados por nuestra situación una buena actualización sobre mi familia sería esta: estamos siendo aún controlados y bajo vigilancia, viviendo aún en el salón de reuniones de nuestra iglesia mientras encontramos donde vivir”.
Sierra concluyó su testimonio con un agradecimiento “a todos los hermanos del mundo entero que han estado orando por nosotros” y les animó a continuar haciéndolo “pues aún lo nesecitamos”.

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