Mientras brasileños acuden en masa a frontera EEUU, presunto contrabandista obtiene ganancias

Un número récord de brasileños ha sido arrestado este año en la frontera sur de Estados Unidos, como parte de la crisis migratoria más amplia que vive el país norteamericano, y la policía cree que una disputa por la custodia de hijos los ha llevado a uno de los traficantes que traslada a migrantes.

A principios de junio, la policía federal brasileña arrestó a Chelbe Moraes, un empresario que presuntamente se había fugado con su hija de tres años cuando perdió la custodia ante su expareja. Después de interceptar los teléfonos de los asociados de Moraes, los oficiales comenzaron a sospechar que era un veterano contrabandista de personas, o un “coyote”.

En un informe policial del 25 de junio enviado a un juez federal y visto por Reuters, pidieron que se presenten cargos penales por trata de niños, tráfico de personas y conspiración criminal contra Moraes, publica Reuters.

La policía lo acusa de cobrar a los brasileños que carecen de visas estadounidenses válidas alrededor de 20.000 dólares cada uno para ingresar a Estados Unidos a través de México. Para lograrlo, Moraes ha construido una red internacional que incluye policías y funcionarios corruptos, así como miembros de su familia con sede en Estados Unidos, dice el expediente judicial.

Reuters habló con más de 20 personas con conocimiento del caso, incluidos policías, funcionarios de inmigración, asociados de Moraes y tres personas que afirmaron ser sus clientes.

Esas entrevistas pintan la imagen de un traficante de personas experimentado cuyo negocio ha prosperado en medio de la agitación política y económica en Brasil.

Moraes, quien ha declarado su inocencia a la policía, dijo a Reuters que dirige una consultoría legítima que asesora a personas sobre solicitudes de asilo en Estados Unidos desde su estado natal de Minas Gerais.

Dijo que ha prestado servicios a hasta 200 clientes durante una carrera de 20 años, cobrando a quienes cumplen con los criterios estadounidenses hasta 100.000 reales (18.086 dólares) para ayudarlos a migrar.

“Mi asesoramiento es costoso porque conozco las leyes estadounidenses”, dijo Moraes.

Foto del brasileño Willams Moraes firma un documento mientras es expulsado de Paraguay, en un lugar no identificado

Durante los primeros 11 meses del año fiscal 2021, 46.280 brasileños fueron detenidos en la frontera sur de Estados Unidos, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), frente a 17.893 en todo 2019. Si bien eso es solo una fracción de los más de 550.000 mexicanos que han sido capturados en lo que va de año, los brasileños ahora ocupan el puesto número 6 entre las nacionalidades detenidas en el 2021.

Son parte de una ola de migrantes latinoamericanos que huyen de una región devastada por el COVID-19 y esperan un trato más indulgente desde que el expresidente de línea dura Donald Trump dejó el cargo este año. Las detenciones en la frontera sur han subido a sus niveles más altos en 20 años, causando dolores de cabeza al mandatario demócrata Joe Biden.

“Hemos tenido flujos con brasileños en el pasado, pero no hasta este punto”, dijo Ramón Romo, jefe de la Unidad de Tráfico de Personas en Investigaciones de Seguridad Nacional, la unidad de investigación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.

Fiscales federales brasileños acusaron el 7 de julio a Moraes, de 60 años, de tráfico de niños por huir al vecino Paraguay con su hija. Moraes se declaró inocente y dijo que era un viaje de trabajo planeado. Ahora, de vuelta en Brasil, Moraes permanece en libertad pendiente de juicio.

No se han presentado cargos en relación con su presunta operación de contrabando. Los fiscales concedieron a la policía más tiempo para investigar el teléfono celular, el disco duro de la computadora y otros documentos incautados a Moraes.

Dos personas familiarizadas con su presunto fraude, un excliente y un exsocio, dijeron a Reuters que Moraes entrena a sus clientes para que se hagan pasar por turistas al llegar a México, a veces logrando que ingresen con la ayuda de funcionarios de inmigración locales que reciben sobornos.

Luego, Moraes lleva a los brasileños al norte, donde pasan la frontera con la ayuda de coyotes mexicanos contratados, o buscan asilo en Estados Unidos utilizando documentos falsos y elaboradas historias que Moraes ha ideado para ellos, dijeron las fuentes.

El Instituto Nacional de Migración de México, la agencia federal de inmigración del país, no respondió a una solicitud de comentarios.

Las personas que puedan demostrar que enfrentan persecución en su país debido a su raza, religión, nacionalidad, grupo social u opiniones políticas pueden ser elegibles para el asilo en Estados Unidos.

Los retrasos en los tribunales de inmigración de Estados Unidos significan que quienes ingresan a menudo pueden permanecer en el país por años mientras se procesan sus casos.

Moraes dijo que quienes afirman que dirigió una operación de contrabando fueron “inducidos” a hacerlo por la policía o porque envidiaban su éxito, aunque reconoció haberse beneficiado de los problemas de Brasil.

Foto: AP

Vía: Reuters

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