Los efectos de las protestas del 18 de octubre de 2019 en las elecciones presidenciales de Chile

Se acabó el Chile donde uno podía presagiar con soltura y claridad cuáles serían los candidatos de la segunda vuelta electoral.

El país acudirá a las urnas este domingo sin claridad ni certeza, aunque con las apuestas, según las encuestas (que se han equivocado antes) de que la disputa se dará entre el candidato de ultraderecha José Antonio Kast y el líder estudiantil de izquierda Gabriel Boric.

Chile se enfrenta el próximo domingo a las elecciones más inciertas en décadas. Por primera vez en los últimos 16 años ni Sebastián Piñera (centroderecha) ni Michelle Bachelet (centroizquierda), que alternaron los últimos cuatro mandatos, estarán en las papeletas de elegidos, publica France24,

Serán también las primeras elecciones presidenciales que tengan lugar después de la revuelta social del 18 de octubre de 2019 que cambió la historia chilena –y su imagen internacional- para siempre.

El 18 de octubre desdibujó el Chile de la estabilidad y destapó la zanja de la profunda desigualdad que no dejaban ver las buenas cifras macroeconómicas. La ciudadanía salió masivamente a las calles para solicitar el fin de la herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y acelerar algunos procesos sociales.

Miles de manifestantes se congregan en la Plaza Italia, rebautizada popularmente como plaza Dignidad, con motivo del segundo aniversario de las protestas que asolaron al país, el 18 de octubre de 2021, en Santiago, Chile.

Protestas en Santiago de Chile por sexto día consecutivo. El aumento del precio del pasaje del metro de la capital marcó el inicio de una oleada de protestas que, con los días, despertó el hartazgo frente al elevado costo de la vida en el país. Octubre 23 de 2019. Alberto Valdes / EFE

Protestas en Santiago de Chile por sexto día consecutivo. El aumento del precio del pasaje del metro de la capital marcó el inicio de una oleada de protestas que, con los días, despertó el hartazgo frente al elevado costo de la vida en el país. Octubre 23 de 2019.A partir de entonces se comenzó a dibujar un borrador de un Chile más liberal, según podríamos deducir a partir de las concluyentes elecciones a favor de elaborar una nueva Constitución para sustituir a la heredada de la dictadura y también de la composición de esos 155 convencionales elegidos, con dos tercios de figuras independientes y fuerzas políticas situadas más en el arco de la izquierda y la centroizquierda.

Un país más progresista, inclusivo, liberal, donde por primera vez los pueblos indígenas tienen voz, que se escucha, entre otros, con Elisa Loncón, la presidenta de la Convención Constitucional a cargo de la nueva Carta Magna.

“Evidentemente el 18 de octubre significa un punto de inflexión, un parte aguas, que cambia la direccionalidad del proceso político en Chile de manera evidente”, afirma para France 24 Marcelo Mella, analista político de la Universidad de Santiago y autor del libro ‘Encrucijadas. Ensayos sobre la crisis política en Chile’ que analiza la revuelta social.

Para Mella, el 18 de octubre se caracteriza por ser una protesta social “cada vez más autónoma de los partidos políticos”, que representa una “manifestación intersectorial de malestar, de frustración y de rechazo al liderazgo de la clase política de la transición chilena encabezada por dos grandes coaliciones que compiten con programas de centroizquierda (Bachelet) y centroderecha (Piñera), con un alto nivel de acuerdos, pero, también, en una democracia que se transforma gradualmente en una democracia con exclusiones políticas importantes y con problemas de eficacia a la hora de resolver problemas de larga data”, como las demandas sobre educación que tardaron en resolverse (parcialmente) más de una década.

El 18 de octubre fue “una expresión muy masiva de una voluntad de cambio que no se había podido hacer por la vía de las elecciones, precisamente como la que vamos a tener ahora, por las normas de amarre que venían de la dictadura y por la rigidez institucional que es lo que hoy está empezando a cambiar con este proceso constituyente”, analiza de su lado Claudia Heiss, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

Si bien estas elecciones se hacen con las reglas antiguas “bajo el sistema de la Constitución anterior” son, sin embargo, “las primeras elecciones que marcan una nueva forma de funcionar de la política”, indica Heiss.

Para Heiss también influiría el fin del llamado sistema político binominal que fue modificado por una ley del segundo Gobierno de Michelle Bachelet. “El Congreso de 2018 fue el primero que elegimos sin binominal y donde se acabó la lógica de las dos coaliciones”, explica. Todo esto llevaría a la fragmentación del sistema político y el surgimiento de nuevas fuerzas actuales.

“Hoy en día ser parte del sistema político desde el punto de vista electoral es algo más” negativo que positivo, analiza la experta. Muchos de los siete que se presentan a estas elecciones lo hacen como externos al sistema de los partidos políticos (el centroderechista Sebastián Sichel, el ultraderechista José Antonio Kast, el líder estudiantil de izquierda Gabriel Boric, entre otros) y muchos “no especifican en la propaganda política el nombre de su partido”, señala.

 

Vía: France24

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