Japón cierra sus puertas al mundo, desoyendo los llamados de la OMS

Mejor prevenir que curar, ha sido la premisa del gobierno japonés para cerrar completamente las fronteras del país luego de confirmar que un individuo procedente de Perú y que entró al país el sábado pasado vía Catar acaba de ser la segunda persona en Japón en dar positivo de la nueva variante de coronavirus ómicron.

El gobierno de Tokio ha pedido a unas 50 aerolíneas del mundo suspender las reservas de billetes aéreos con destino al archipiélago, con lo cual el cierre afecta incluso a los nacionales japoneses que tenían programado regresar a su país, y también a los extranjeros con residencia aquí.

El primer caso de la variante ómicron detectada fue un diplomático de Namibia que entró al país el martes, publica RFI.

Los medios japoneses informaron de la preocupación generalizada por el efecto que una nueva oleada de restricciones en movilidad tendrá sobre el consumo y la economía en su conjunto.

Aunque la Organización Mundial de la Salud no recomienda los cierres generalizados de fronteras, los analistas japoneses aseguran que el primer ministro Fumio Kishida tomó la radical medida para diferenciarse de su antecesor, cuyo letargo en la toma de decisiones respecto a la pandemia le costó el cargo hace menos de dos meses.

Desde que Sudáfrica señaló la aparición de esta variante la semana pasada, muchos países cerraron sus fronteras a las personas procedentes de la África austral, suscitando la indignación en la región.

Estas medidas “pueden tener un impacto negativo en los esfuerzos sanitarios mundiales durante una pandemia al desanimar a los países a informar y compartir los datos epidemiológicos y de secuenciación”, advirtió la OMS.

Esa falta de efectividad de las restricciones quedó en evidencia cuando Países Bajos reportó que la variante ómicron estaba presente en su territorio antes de que Sudáfrica reportara su primer caso, el 25 de noviembre.

Foto: AP

Vía: RFI

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