Claves para entender la larga rivalidad entre las FARC y el ELN

En la frontera entre Colombia y Venezuela se está consolidando un conflicto armado. Sus protagonistas, sus causas y su posible alcance no son del todo claros.

Pero el saldo de muertos, víctimas y enfrentamientos aumenta.

El domingo 2 de enero choques entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 10 de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dejaron al menos 22 muertos, según informaron las autoridades, publica BBC.

El epicentro de los combates fueron los municipios de Tame, Saravena, Fortul y Arauquita, en la parte occidental del departamento de Arauca, en la frontera central con Venezuela, que limita con el estado Apure.

El gobierno de Iván Duque citó dos consejos de seguridad, envió dos batallones y prometió fortalecer la inteligencia para contener un brote de violencia que pone en riesgo la vida de unas 2.000 personas que viven en la zona.

No es, sin embargo, la primera vez en el último año que la guerra del pasado parece reeditarse con nuevos actores, pero con las mismas causas, en los mismos escenarios de siempre.

Tras el acuerdo de paz firmado entre el gobierno Juan Manuel Santos y la guerrilla de la FARC en 2016, el conflicto en Colombia se ha fragmentado, surgieron diferentes grupos armados y la producción de cocaína se disparó.

Duque y su ministro de Defensa, Diego Molano
Duque y su ministro de Defensa, Diego Molano, insisten en su estrategia de seguridad, pese a las críticas y el recrudecimiento de la violencia. Foto: Internet, BBC

Los expertos se abstienen de hablar de una nueva guerra en Colombia, porque el Estado no está amenazado por un grupo concreto y centralizado. Pero la violencia se está recrudeciendo.

A continuación damos claves para entender la rivalidad entre el ELN y la disidencia de las FARC.

Tres de las seis guerrillas que surgieron en los años 60 en Colombia se desmovilizaron en los años 80, una cuarta perdió poder o fue aplacada por el Estado y las dos restantes se fortalecieron y expendieron durante el boom del narcotráfico en los años 90.

Estas son las FARC, de origen campesino, y el ELN, creada por estudiantes comunistas inspirados en la teología de la liberación.

La gran diferencia entre ambas es su forma de organización: las FARC eran verticales y centralizadas, mientras que el ELN opera como una suerte de organización federal. De la primera se solía decir que era una guerrilla que hacía política y del ELN, que es un grupo político que se alzó en armas.

Aunque ambos movimientos, instalados en las selvas, buscaban derrocar el orden liberal basados en un marxismo heredado de la revolución cubana, las diferencias y la competencia entre ellos fueron claras desde un principio.

Y eso se ha manifestado en enfrentamientos, coexistencia y, a veces, colaboración a lo largo de medio siglo.

En Arauca, para dar un ejemplo que muchos citan con el rebrote de violencia del domingo, los enfrentamientos entre las dos guerrillas entre 2004 y 2010 dejaron al menos 500 civiles y 600 subversivos muertos y más de 50.000 personas desplazadas, según cifras oficiales.

En 2010, las dos guerrilleras acordaron cesar el conflicto en Arauca y se repartieron el control de espacios y rentas ilegales.

Esta región, desde entonces, dejó de ser un epicentro de violencia, aunque no de actividades ilegales, sobre todo de exportación de cocaína y contrabando a través de Venezuela.

En 2016, con el proceso de paz, las FARC dejaron de existir como un grupo articulado a nivel nacional y surgieron grupos disidentes —se estiman alrededor de 30— que reclutaron nuevos miembros y se fortalecieron durante la pandemia.

Esa suerte de paz producto de los acuerdos entre las dos guerrillas hegemónicas se rompió en el momento en que la más grande de ellas, las FARC, desapareció y surgieron grupos disidentes que poco tienen que ver con la antigua insurgencia.

“El rompimiento de los acuerdos entre el Frente 10 y el ELN son producto de varios factores: desacuerdos sobre las extorsiones y los abusos del Frente 10, diferencias sobre cómo enfrentar la pandemia y reclamos ante el conflicto reciente entre las disidencias y las fuerzas de seguridad venezolanas”, dice Juan Pappier, investigador de Human Rights Watch, un grupo de derechos humanos.

Arauca, entonces, así como el resto de la frontera con Venezuela, es hoy un espacio en disputa entre no solo guerrillas, sino también los ejércitos de ambos países y decenas de grupos paramilitares y narcotraficantes que aprovecharon el vacío de poder dejado por la FARC.

Foto: DW

Vía: BBC

 

¿Qué opinas al respecto?

Entrada siguiente

Canadá: Irán debe indemnizar a familias por derribo de avión

mar Ene 4 , 2022
Un tribunal de Canadá dictaminó que Irán debe pagar unos 84 millones de dólares en concepto de daños punitivos a las familias de seis personas con nacionalidad o permiso de […]
blank