Congreso quiere un EE UU más competitivo frente a China comenzando por microchips

El texto, que obtuvo 222 votos contra 210, fue votado pocas horas después de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín, una muestra de la influencia china y que Estados Unidos ha boicoteado a nivel diplomático.

El “America COMPETES act” prevé una inversión de 52.000 millones de dólares (45.400 millones de euros) para revitalizar la industria estadounidense de semiconductores, esenciales para la producción de teléfonos inteligentes y automóviles, los cuales se fabrican actualmente, sobre todo, en Asia,

Los chips informáticos son esenciales para una gran cantidad de sectores y productos que van desde automóviles y teléfonos inteligentes hasta equipos médicos y aspiradoras. Y la pandemia ha provocado una caída alarmante en las reservas de semiconductores, publica RFI.

El gobierno de Joe Biden asegura que esta escasez tiene un efecto directo en la inflación galopante en Estados Unidos y que afecta al índice de popularidad del presidente demócrata entre la opinión pública.

El proyecto de ley de la Cámara de Representantes también prevé liberar 45.000 millones de dólares (39.200 millones de euros) para fortalecer la cadena de suministro estadounidense.

Uno de los apartados del proyecto de ley se refiere a Latinoamérica. Se centra en promover el fortalecimiento de la competitividad económica, la gobernanza, los derechos humanos y el estado de Derecho en América Latina y el Caribe.

Promueve asimismo la Iniciativa Energética del Caribe como Alternativa a la Nueva Ruta de la Seda china mediante una cooperación regional con países caribeños para mejorar la seguridad y la eficiencia energética, reformar los mercados energéticos e invertir en energía más limpia.

Los “microchips” figuran entre las productos más importados por China, rivalizando con el petróleo y recordando la dependencia de Pekín ante la tecnología estadounidense GETTY IMAGES NORTH AMERICA/AFP

Por otra parte, pretende promover condiciones de más resistencia a largo plazo en el Caribe ante desastres naturales y un entorno oceánico cambiante.

Para contrarrestar “la diplomacia educativa y cultural de China en América Latina” aboga por diseñar “una estrategia que evalúe y amplíe los programas existentes” con tal de fomentar los objetivos de la política exterior de Estados Unidos.

En los últimos 20 años, China ganó terreno frente a Estados Unidos en la región de las Américas, convirtiéndose en el primer socio comercial de casi todos los países sudamericanos, concediendo préstamos de bajo interés e invirtiendo en proyectos energéticos, puertos y autopistas, entre muchas otras obras.

El proyecto de ley aprobado este viernes por la Cámara de Representantes de Estados Unidos para contrarrestar la influencia de China contiene un apartado sobre América Latina y el Caribe. Estos son sus principales puntos:

Pide evaluar el impacto en los intereses estratégicos de Estados Unidos de la actividad militar china en América Latina y el Caribe, incluidos los programas de formación y capacitación militar, la venta de armas y las actividades espaciales.

Autoriza que se asignen más de 13 millones de dólares anuales para el Programa Internacional de Educación y Entrenamiento Militar para América Latina y el Caribe de 2022 a 2026.

Propone fortalecer los programas que reciben financiamiento y mejorar los servicios de seguridad garantizando que respeten a los ciudadanos y operen de acuerdo a las reglas internacionales.

La Cámara de Representantes afirma que China exporta su modelo de seguridad interna y de control de la sociedad a través de tecnología avanzada e inteligencia artificial.

Por eso aboga por proporcionar tecnología y servicios anticensura a los periodistas de América Latina y el Caribe, trabajar a través de organizaciones no gubernamentales para promover programas que apoyen la libertad en internet, brindar apoyo a la sociedad civil y prevenir que los gobiernos se extralimiten en el ámbito digital.

China ha gastado, cita el texto, más de 244.000 millones de dólares en proyectos energéticos en todo el mundo desde 2000, 25% de ellos en América Latina y el Caribe. Aunque la mayoría de este gasto fue para petróleo, gas y carbón, también ha sido el mayor inversor en energía limpia a nivel mundial durante casi una década.

Los costos de la tecnología de la energía renovable han disminuido drásticamente en los últimos años, ofreciendo una alternativa económica que se adapta a los recursos terrestres y marinos del Caribe, sostiene.

Estados Unidos tiene una oportunidad -dice- de profundizar su asistencia técnica y política en temas energéticos a la región trabajando como socio “para ayudar a aliviar” su dependencia del petróleo importado y promover alternativas asequibles……

 

Vía: RFI

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