El “ataque homófobo” de cristianos el Domingo de Pentecostés fue un bulo de activistas LGTB

Cuatro activistas LGTB escribieron en redes sociales sobre un presunto ataque homófobo por parte de unos cien cristianos en La Habana el pasado 5 de junio, Domingo de Pentecostés. Pero un audio original del suceso hace caer esa narrativa como un castillo de naipes.


El audio, publicado por el portal Patria de Martí, deja oír al predicador de La Piragua, en la capital cubana, instando a los jóvenes evangélicos congregados a llevar la fe y sus principios a personas que no los conocen. Y lamentaba: “No queremos salir a la calle para encontrarnos con los que no tienen el Reino de Dios. No queremos salir a la calle para no ver a los “opuestos”, ¿quiénes son los “opuestos”? Los que no tienen a Jesús en su corazón, los que no conocen del evangelio de Dios. Te invitan a evangelizar y dices: ‘eso no es lo mío, porque yo soy del grupo de alabanza’. Yo me siento cómodo donde estoy, yo me siento cómodo con mis hermanos”.

Uno de los mandamientos del cristianismo es “ir por el mundo y predicar el evangelio”, de acuerdo con las palabras de Jesús; de manera que el predicador señalaba a los creyentes congregados sin verter un solo comentario homófobo o referirse, siquiera, a la comunidad LGTB.

Inmediatamente después del llamamiento el audio captó una voz lejana, del activista LGTB y socialista Maykel González Vivero, que parecía interrumpir la exhortación a la Iglesia. El predicador pedía a los presentes que no disgregaran su atención, y se escuchan varias personas alabar a Dios y orar.

Sin embargo, la extensa crónica publicada por uno de los activistas y agresores Manuel D La Cruz cambiaba las palabras: “Abro mi abanico, y desde esa altura, acaparo la atención de todos y la mirada del pastor, quien me fija los ojos y dice: ‘Es penoso que tengamos que encontrarnos en la calle a tantas personas que les gustan personas de su mismo sexo. Me molesta ver cómo está proliferando todo este movimiento de homosexuales, tener que verlos de mano en la calle’.

En sus notas iniciales medios independientes como CiberCuba, Periódico Cubano y Diario de Cuba reprodujeron sin contraste alguno la narrativa de los atacantes, y no ofrecieron un solo testimonio de los más de cien creyentes agredidos.

El testimonio íntegro de los cuatro agresores, y la respuesta de los medios independientes casi en pleno, también quedan muy cuestionados tras la nueva evidencia.

Los medios independientes tampoco refirieron cómo en la transmisión en vivo de Osmel Padilla, otro de los agresores, es posible escuchar las palabras conciliadoras de varios cristianos que se acercan a los activistas LGTB diciéndoles que no tienen nada en su contra, y que los aman en el amor de Cristo.

Ahora el fragmento del audio original de la prédica de Domingo de Pentecostés, revelado por Patria de Martí, revierte la narrativa de los activistas LGTB presentes, sobre un presunto ataque homófobo de parte del predicador.

Lo que sí es posible verificar, mediante el Facebook Live de Padillla, es cómo los activistas LGTB interrumpieron el encuentro espiritual de adolescentes y jóvenes evangélicos con improperios y consignas como que Cuba “¡es un país de derechos!” o “derechos sí, fundamentalismos no”.

El agresor Manuel D la Cruz refirió en su crónica, publicada por el portal Tremenda, Nota, donde coincidentemente trabajan todos los activistas involucrados y se publicaron las notas e imágenes asociadas al suceso, que había sido miembro de Asambleas de Dios y allí pasó por un calvario familiar mientras escondía su homosexualidad, y que durante los sucesos de La Piragua el predicador les pidió perdón por sus palabras “ofensivas con la comunidad LGTB”.

Sin embargo, tras el nuevo audio, la narrativa en su totalidad es cuestionada.

Miembros de la sociedad civil como el diseñador y poeta Luis Luísovich también dejaron ver sus dudas sobre la narrativa hegemónica.

Luísovich publicó un breve artículo sobre el ataque, donde calificaba de fundamentalistas a los tres activistas LGTB que irrumpieron la actividad de una de las fiestas más importantes del mundo evangélico, Domingo de Pentecostés.

Asimismo, expresó sus dudas sobre la espontaneidad del ataque, pues es posible ver -en el Facebook Live de Padilla- a una cuarta activista LGTB, Lisbeth Moya, con una cámara profesional, indicando a los agresores que se ubicaran en distintos lados del cuadro.

Al suceso también reaccionaron otras voces, como el escritor ateo José Gabriel Barrenechea, quien dijo que la actitud de los “justicieros” refuerza la idea de antidemocracia de cualquier “derecho” que pudiera ganar la comunidad gay.

“Lo que fueron a explicitar, en vivo y a todo color, Maykel González Vivero y su pandilla de idiotas felices, este domingo, al irrumpir muy civilizadamente en un culto público – explicó Barrenechea – (…) no era más que esto: ‘Ven régimen querido (¡país de derechos!), a defender mis derechos’. Porque sin ti…en este país de salvajes trogloditas…cómo podría sobrevivir sin tu amparo”.

Por su parte, para el pintor y columnista Julio Lorente dijo: “Hablar de derechos e inclusión en un contexto totalitario y, a su vez, exigirlos por superposición vociferante sobre demandas ajenas en un espacio cívico, no es un error, es una estupidez”.

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