Muere la reina Isabel II de Inglaterra a los 96 años

La reina Isabel II, la monarca que más tiempo ha estado en el trono de Reino Unido, ha fallecido este jueves a los 96 años en el castillo de Balmoral, en Escocia, rodeada de sus cuatro hijos, Carlos, Ana, Andrés y Eduardo, así como sus nietos y familiares.

La salud de la reina, que hace tiempo que experimentaba “problemas de movilidad”, ha empeorado desde que el martes recibió en su residencia escocesa a Boris Johnson, quien le presentó su dimisión como primer ministro, y su sucesora, Liz Truss, a quien encomendó la formación de un Gobierno.

La última fotografía de la monarca, que trascendió tras el encuentro con la nueva primera ministra, preocupó debido al deterioro que ya mostraba entonces, sujeta en su bastón y con las manos de color moradas.

Tras suspender una reunión prevista este miércoles por la tarde de su Consejo Privado, los doctores que atendían a la reina Isabel II se mostraron “extremadamente preocupados” por su estado de salud y recomendaron que quedara bajo supervisión médica, publica El Confidencial.

En un comunicado, el Palacio de Buckingham informó de que la monarca, pese a todo, se encontraba “cómoda”. Finalmente, tras recibir la visita de sus cuatro hijos, así como de sus nietos y familiares, la reina Isabel II ha fallecido.

El presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, había interrumpido este jueves una alocución parlamentaria para declarar:

“Sé que hablo en nombre de toda la Cámara cuando digo que enviamos nuestros mejores deseos a su majestad la reina, y que ella y la familia real están en nuestros pensamientos y oraciones en este momento”.

“Si hay algo más, informaremos a la Cámara”, agregó. La monarca había celebrado este año su Jubileo de Platino, que conmemoró sus 70 años en el trono, un récord en la historia británica, pero llevaba semanas acumulando problemas de salud.

El pasado mes de mayo, se ausentó por primera vez en 60 años de la ceremonia de apertura del Parlamento británico, por lo que el príncipe Carlos protagonizó su primera intervención de este tipo.

Desde entonces, han sido varias las ocasiones en las que sus médicos le han aconsejado descansar. Su deceso llega poco más de un año después del de su marido, Felipe de Edimburgo, quien murió a los 99 años.

Elizabeth Alexandra Mary de Windsor cumplió el 21 de abril 96 años, y se convirtió, así, en la monarca más longeva de Reino Unido. Era una de las autoridades más respetadas a ambos lados del Atlántico, pero, al mismo tiempo, una de las figuras más desconocidas.

“Tiene muy pocos amigos cercanos. Su familia es lo que necesita”, aseguró en una ocasión la aristócrata Lady Pamela Carmen Louise Hicks, prima del duque de Edimburgo. “Precisamente porque es una persona tan pública, encuentra tanto alivio en su privacidad.

Y es afortunada en no tener un círculo más amplio porque, en este sentido, no corre el riesgo de la indiscreción. Sabe que los pocos que la rodean no la van a traicionar. Por supuesto, con ellos sí puede hablar. De otra manera no podría hacer frente a todo, ningún ser humano podría”, matizó.

Con todo, Sir Malcolm Rifkind, el que fuera ministro de Asuntos Exteriores, señaló: “Aun cuando está con gente que conoce muy bien, es muy cuidadosa. No creo que ni en privado haya podido decir algo que pudiera haber sido embarazoso”.

En efecto, a pesar de ser un personaje público, la soberana siempre se guardó de la sobreexposición; en definitiva, nunca se quiso mostrar por completo, consciente de que solo su silencio podría garantizar la neutralidad y solemnidad de la institución a la que representa.

Su primogénito, el príncipe Carlos, sin embargo, no ha logrado mantener siempre esta discreción. A sus 73 años sucederá ahora a su madre en el trono y lo hará con Camila como consorte, la que durante años fue una de las mujeres más odiadas del país.

La soberana nunca pensó en abdicar. Aunque, a principios de 2014, la Casa Real británica anunció la fusión de las oficinas de prensa de Isabel II y de su hijo, una decisión que se enmarcó como una “sucesión tranquila”.

Carlos de Inglaterra batió en 2015 el récord como la persona que más tiempo llevaba en la historia del Reino Unido como heredero a la Corona. El que ostentaba antes el título era Eduardo VII, que esperó 59 años, dos meses y 13 días para convertirse en rey.

Por su parte, Isabel II también superó a su tatarabuela Victoria como la soberana que más tiempo ha estado en el trono. Si en la vida de su tío Eduardo VIII no se hubiera cruzado la ‘socialité’ Wallis Simpson, jamás se hubiera convertido en reina. Pero estaba claro que su destino no podía ser otro. Isabel II se convirtió en soberana el 6 de febrero de 1952.

A la hora que murió su padre, Jorge VI, estaba contemplando junto a su marido una puesta de sol en Kenia durante un viaje oficial. Al comunicarle la noticia, tomó un avión con destino a Londres. Cuando aterrizó, bajó las escaleras vestida de negro y saludó al entonces primer ministro, Winston Churchill. Supo guardar su tristeza y mostrar serenidad.

Era la primera vez que tenía que velar más por los intereses del país que por los suyos propios. Tenía tan solo 25 años.

La monarca fue testigo de crisis económicas, cambios demográficos, pérdida de colonias, guerras, terrorismo del Ejército Republicano Irlandés (IRA) e, incluso, de un referéndum donde triunfó el Brexit. Durante los 70 años de su reinado, despachó con 15 primeros ministros —desde Winston Churchill hasta Liz Truss—. Contestó más de 3,5 millones de piezas de correspondencia y envió más de 10.000 telegramas de felicitación a los ciudadanos de los países de la Commonwealth —de la que también era monarca— que cumplieron los 100 años.

Devoradora de rotativos, amante de los animales, muy divertida en la intimidad y coqueta. Salvo estos, se saben muy pocos detalles de su vida privada; una vida que, pese a estar dividida por una línea muy fina de sus compromisos oficiales, siempre quiso delimitar con fuego para proteger a los que la rodeaban, entre ellos, su marido, el duque de Edimburgo.

La estabilidad de su matrimonio, sin embargo, no fue seguida por los suyos. Tres de sus cuatro hijos se separaron en 1992, declarado en la intimidad por la monarca como ‘annus horribilis’. Sin duda, la más sonada fue la separación del heredero al trono, el príncipe Carlos, quien puso fin a su historia con Lady Di. La trágica muerte en 1997 de la considerada “princesa del pueblo” supuso a Isabel II uno de los momentos de más baja popularidad.

“Muestre un poco de afecto, señora”, tituló el tabloide ‘Express’, al conocer que pretendía permanecer en Balmoral. Pero, tras la insistencia de Tony Blair, Diana recibió un funeral de Estado e Isabel II, finalmente, asistió.

Pese a que el pueblo perdonó a Carlos sus infidelidades y le permitió que se casara con Camila, quien verdaderamente da sentido ahora a la continuidad de la Corona es el príncipe Guillermo, quien junto a Catalina ha formado una familia modélica y ha llevado a la monarquía a las cotas más altas de popularidad.

Foto:  Brenda Peralta/Business Insider México

Vía: El Confidencial

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