Papa emérito Benedicto XVI muere tras una larga enfermedad

“Con pesar doy a conocer que el Papa emérito Benedicto XVI ha fallecido hoy a las 9:34 horas, en el Monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano”, indicó en un comunicado el director del servicio de prensa de la santa sede, Matteo Bruni este sábado 31 de diciembre del 2022.

El Vaticano anunció también que el cuerpo del pontífice emérito será expuesto a partir del lunes 2 de enero en la basílica de San Pedro para ser venerado por los creyentes.

Considerado uno de los mayores teólogos de su tiempo, Benedicto XVI fue el Papa de la Iglesia Católica desde el 19 de abril de 2005 hasta el 28 de febrero de 2013, cuando renunció al cargo sorprendiendo al mundo.

Nació como Joseph Aloisius Ratzinger en Baviera, Alemania, el 16 de abril de 1927. Al igual que su predecesor polaco, el Papa Juan Pablo II, su juventud está marcada por la prueba del nazismo y de la guerra.

Cuando era aún un joven seminarista, fue reclutado contra su voluntad en las Juventudes hitlerianas. Después de estudiar teología y filosofía en varias universidades alemanas, comenzó a trabajar como profesor y escritor en la década de 1950 y se ordenó como sacerdote un año después, cuano cumplía los 24, publica RFI.

Brillante profesor de teología en Tubinga y Ratisbona, Joseph Ratzinger participó como experto en 1962 en el concilio Vaticano II y a los 35 años ya se le consideraba un reformador.

Sin embargo, los acontecimientos de mayo de 1968, la crisis contestataria en el seno de la Iglesia y la reforma litúrgica del Vaticano II, modificaron profundamente su enfoque de la modernidad.

Fue nombrado cardenal por el papa Pablo VI en 1977, una función de corta duración ya que en 1981 el papa Juan Pablo II lo llamó a Roma a la cabeza de la Congregación para la doctrina de la fe. Muy apegado a la doctrina oficial de la Iglesia, permaneció allí casi un cuarto de siglo hasta la muerte de Juan Pablo II, el 2 de abril de 2005, cuando lo sucedió al frente de la Iglesia Católica.

Durante su papado, Benedicto XVI enfrentó varios desafíos, incluyendo la crisis de abuso sexual por parte de sacerdotes, en particular el caso de los Legionarios. Tras su elección como Papa, una de las primeras cosas que hizo fue mandar a hacer una investigación interna a esta orden fundada por el mexicano Maciel Marcial.

Como jefe de la Iglesia católica, defendió la linea oficial del Vaticano en cuestiones de sociedad, como es estar en contra del aborto, la homosexualidad o la eutanasia y era muy apegado a la liturgia.

Sus declaraciones han creado a veces incomprensión, como sobre el tema del Islam, la utilización del preservativo contra el VIH o incluso el caso de la integración y luego retractación en el caso de la excomunicación de cuatro obispos integristas.

En el 2009, en un gesto inusual,el Papa Benedicto XVI envió una carta a los obispos del mundo entero, difundida por el Vaticano, en la cual el Pontífice admitía haber cometido errores en torno al controvertido levantamiento de la excomunicación de cuatro obispos integristas, entre los cuales estaba el británico Richard Williamson, quien había negado la existencia de las cámaras de gas nazis.

En dicha carta, Benedicto XVI admitió que “el alcance y los límites” de esa decisión “no fueron explicados en forma clara y lo suficiente” antes de reintegrarlos en la Iglesia. La consecuencia fue que dichos obispos excomunicados no fueron finalmente integrados a la Iglesia Católica.

Otra polémica fue su declaración de Ratisbona y su discurso «Fe y razón» en septiembre de 2006, en la famosa universidad alemana. Benedicto XVI planteaba la cuestión del vínculo entre la violencia y la religión.

La publicación de la versión truncada fue recibida en el mundo musulmán como una asimilación del islam a la violencia y suscitó vivas tensiones que trato de apaciguar poco después durante su visita a la Mezquita Azul de Estambul.

En el mismo año, otra de sus declaraciones fue duramente criticada pues afirmó que para protegerse del SIDA, el preservativo no era tan importante.

Durante su visita a Camerún, Benedicto declaró que: el SIDA “no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas”.

Según Benedicto XVI, la “única vía eficaz para luchar contra la epidemia es una renovación espiritual y humana de la sexualidad”, unida a un “comportamiento humano moral y correcto, destinada a “sufrir con los sufrientes”.

En 2012, su pontificado estuvo marcado por la filtración de documentos confidenciales (“Vatileaks”) orquestada por su mayordomo personal……….

Foto: Reuters

Vía: RFI

 

 

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