La represión del régimen y la crisis económica impactan los derechos básicos de los cubanos

La organización internacional Human Rights Watch presentó este jueves su Informe Mundial 2023, que contiene un análisis anual sobre los derechos humanos en el mundo.

“La conclusión evidente que puede extraerse del repertorio de crisis de derechos humanos que se dieron durante 2022 —desde los ataques deliberados del presidente ruso Vladimir Putin contra civiles en Ucrania, la prisión al aire libre que impuso Xi Jinping a los uigures en China hasta el riesgo de hambruna al que los talibanes han expuesto a millones de afganos— es que un poder autoritario irrestricto va dejando tras de sí una marea de sufrimiento humano.

Sin embargo, 2022 también reveló un desplazamiento fundamental del poder en el mundo, que allana el camino para que todos los gobiernos preocupados por esta situación puedan actuar contra los abusos protegiendo y fortaleciendo el sistema global de derechos humanos, en especial, cuando las medidas que toman las principales potencias son escasas o problemáticas”, declaró Tirana Hassan, la Directora Ejecutiva en Funciones de HRW, en la introducción al informe, publica Radio TV Martí.

A continuación reproducimos íntegramente el apartado de Cuba:

El gobierno continúa reprimiendo y castigando prácticamente cualquier forma de disenso y crítica pública, y los cubanos siguen padeciendo una crisis económica severa que impacta en sus derechos básicos.

Las autoridades respondieron con represión y censura brutales y sistemáticas cuando miles de cubanos salieron a las calles en julio de 2021 en protesta por las violaciones de derechos humanos que ocurren en la isla hace décadas, la escasez de comida y medicamentos, y la respuesta del gobierno ante la pandemia de Covid-19. Los juicios de cientos de esos manifestantes en 2022 a menudo violaron las garantías básicas de debido proceso y dieron lugar a penas de prisión desproporcionadas.

Las manifestaciones continuaron en todo el país durante 2022, como consecuencia de los apagones, la escasez de comida y medicamentos y el deterioro de las condiciones de vida.

La represión que lleva a cabo el gobierno, así como su evidente falta de predisposición para abordar las causas subyacentes que llevaron a la gente a las calles, forzaron a miles de cubanos a abandonar el país en números sin precedentes.

Estados Unidos continuó con su fallida política de aislamiento hacia Cuba, incluyendo el embargo.

El gobierno continuó llevando a cabo detenciones arbitrarias para hostigar e intimidar a críticos, activistas independientes, opositores políticos y otras personas.

Los funcionarios de seguridad casi nunca presentan órdenes judiciales para justificar la detención de críticos. Los agentes han impedido que las personas asistan a las protestas arrestando a críticos y periodistas que se dirigían allí o impidiéndoles salir de sus viviendas.

El 11 de julio de 2021, miles de personas salieron a las calles durante las manifestaciones más multitudinarias contra el gobierno que se registraron en todo el país desde la revolución cubana. Uno de los manifestantes —el cantante Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años— habría muerto como resultado del accionar de la policía.

Un policía vestido de civil reprime a un manifestante durante una protesta pacífica, el 1ro de octubre de 2022, en El Vedado, La Habana, Cuba. (AP Photo/Ramon Espinosa)
Un policía vestido de civil reprime a un manifestante durante una protesta pacífica, el 1ro de octubre de 2022, en El Vedado, La Habana, Cuba. (AP Photo/Ramon Espinosa)

Organizaciones cubanas de defensa de derechos humanos contabilizaron más de 1.500 personas detenidas, la mayoría de ellas manifestantes pacíficos o transeúntes; hasta octubre de 2022, permanecían encarcelados más de 660 detenidos. Muchos estuvieron incomunicados en la detención. Algunos fueron sometidos a maltratos y, en ciertos casos, torturas.

El gobierno reconoció la condena de más de 380 personas detenidas en el contexto de las protestas, incluidos varios niños y niñas, por una variedad de delitos contra el orden público. Muchos fueron procesados en juicios sumarios por cargos vagos e imprecisos, como “desorden público” o “desacato”.

A otros se les imputó el delito de “sedición” en juicios ordinarios —en relación con hechos de violencia, como arrojar piedras— y recibieron penas desproporcionadas de hasta 25 años de prisión. Algunos juicios fueron llevados a cabo en tribunales militares, lo cual viola el derecho internacional.

La fiscalía presentó como conductas delictivas acciones que constituyen un ejercicio legítimo de la libertad de expresión y asociación, tales como protestar pacíficamente, proferir insultos contra el presidente o la policía o cantar canciones críticas del gobierno.

Además, los fiscales utilizaron pruebas poco confiables y sin corroborar, tales como declaraciones tomadas únicamente a miembros de las fuerzas de seguridad o supuestas “huellas de olor” de los acusados, y los tribunales emitieron condenas en base a estas cuestionables evidencias.

Algunas de las víctimas y sus familiares, luego de ser blanco de reiterados actos de hostigamiento por parte de la policía, se fueron de Cuba.

La cantidad de cubanos que abandonan el país aumentó marcadamente en 2022, y superó los máximos históricos de las décadas de 1980 y 1990.

La Patrulla Fronteriza de EE. UU. aprehendió a más de 203.000 ciudadanos cubanos entre enero y septiembre de 2022. Esto representa un aumento drástico en comparación con los 33.000 cubanos aprehendidos en el mismo período de 2021. La Guardia Costera de EE. UU. interceptó a más de 6.182 cubanos en el mar entre octubre de 2021 y septiembre de 2022, por lejos la cifra más alta en cinco años.

Los cubanos que se dirigieron a Estados Unidos enfrentaron abusos por parte de grupos criminales y fuerzas de seguridad a lo largo del trayecto, particularmente en el Tapón del Darién —en la frontera entre Colombia y Panamá— y en la frontera sur de México.

Muchos cubanos viajan a través de Nicaragua, que a fines de 2021 eximió el requisito de visado para nacionales de Cuba.

Desde que se implementaron reformas en 2013, muchas personas a quienes anteriormente se les había negado el permiso para viajar a Cuba o desde el país han podido hacerlo, incluidos defensores de derechos humanos y blogueros.

Una cubana y su hija esperan en Yuma, Arizona, ser procesadas por la Patrulla Fronteriza.
Una cubana y su hija esperan en Yuma, Arizona, ser procesadas por la Patrulla Fronteriza. AP

Sin embargo, las reformas otorgaron al gobierno amplias facultades discrecionales para restringir los viajes por motivos de “defensa y seguridad nacional” u “otras razones de interés público”. Las autoridades niegan selectivamente a los disidentes la salida o el regreso al país.

El 16 de febrero de 2022, las autoridades cubanas negaron el ingreso a Anamely Ramos, curadora de arte y activista cubana. Ramos se encontraba en Estados Unidos por motivos personales cuando decidió regresar a Cuba. Personal de la aerolínea le informó en Miami que el gobierno cubano le negaba el ingreso. Aún continúa en Estados Unidos.

La crisis económica de Cuba, que se profundizó durante la pandemia de Covid-19, afecta gravemente la posibilidad de las personas de ejercer derechos económicos y sociales, e incluye apagones del servicio eléctrico y la grave escasez de comida, medicamentos y otros productos básicos.

En enero de 2022, las autoridades reconocieron que los faltantes de medicamentos habían empeorado y los atribuyeron al embargo impuesto por Estados Unidos. El presidente del grupo estatal de la industria farmacéutica señaló que 88 de los 262 de mayor prioridad estaban “en falta”.

En mayo, las autoridades manifestaron que el servicio eléctrico del país estaba en una “situación compleja” que “paraliza a una importante parte de la economía”. Hubo apagones en partes de Cuba durante 29 de los 31 días de julio, según información oficial revisada por la agencia de noticias EFE.

En agosto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló que los cubanos estaban sufriendo un “colapso del sistema público de salud” y un “aumento generalizado de la pobreza y la desigualdad”.

Prisoners Defenders, una organización con sede en Madrid, informó que, hasta septiembre, en Cuba había 1.020 personas detenidas que cumplían con la definición de presos políticos. Entre estas se incluían 235 personas que se encontraban bajo arresto domiciliario o en libertad condicional.

Los cubanos que critican al gobierno se enfrentan al grave riesgo de ser perseguidos penalmente. No se les garantiza el debido proceso ni un juicio justo ante un tribunal competente, independiente e imparcial. En la práctica, los tribunales están subordinados al poder ejecutivo.

José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba, el principal partido opositor, permanecía preso al mes de octubre. En abril de 2020, un tribunal de Santiago de Cuba lo condenó a cuatro años y medio de “restricciones a las libertades” por presunta “agresión”.

En julio de 2021, fue detenido por policías mientras se dirigía a una manifestación. Fue acusado de “desorden público” debido a que “decidió unirse” a las manifestaciones y fue enviado a prisión preventiva. Un tribunal de Santiago de Cuba decidió en agosto de 2021 que Ferrer no había cumplido con las “restricciones a las libertades” y lo sentenció a cumplir una pena de prisión.

En junio de 2022, un tribunal de La Habana condenó a los activistas Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Castillo Pérez, quienes interpretaron en 2021 el video musical de “Patria y vida”, que reformula el viejo lema del gobierno “patria o muerte” y critica la represión en el país.

Se los procesó por ejercer su libertad de expresión, entre otras cosas, al publicar un meme del presidente Díaz-Canel, y recibieron condenas de cinco y nueve años de prisión, respectivamente.

Las prisiones del país en general están hacinadas. No existe en la práctica un mecanismo a través del cual los detenidos puedan presentar reclamos por abusos. Aquellos que critican al gobierno o inician huelgas de hambre a menudo son encerrados en celdas de aislamiento durante períodos extensos y sufren golpizas, restricciones a las visitas familiares y denegación de atención médica.

El gobierno sigue sin permitir que organizaciones de derechos humanos internacionales y cubanas accedan a las cárceles.

En abril de 2020, con el objeto de reducir los riesgos asociados con el Covid-19, las autoridades suspendieron las visitas de familiares. Esto, sumado a la negativa a permitir que los detenidos llamen a sus familias, hizo que muchas personas quedaran incomunicadas durante días y, a veces, semanas.

En junio de 2022, las organizaciones no gubernamentales 11J y Cubalex —basándose en hallazgos de condiciones sanitarias deficientes, falta de alimentos y atención médica y condiciones degradantes— lanzaron la campaña “Miren las prisiones de Cuba” a fin de presionar a las autoridades para que autoricen las visitas de organizaciones internacionales y de expertos de las Naciones Unidas.

El gobierno controla prácticamente todos los medios de comunicación de Cuba, restringe el acceso a información proveniente del extranjero y censura habitualmente a críticos y periodistas independientes.

En febrero y agosto de 2021, las autoridades ampliaron la cantidad de actividades económicas privadas permitidas, pero el periodismo independiente continuó estando prohibido.

Periodistas, blogueros, influencers en redes sociales, artistas y académicos que publican información que se considera crítica de las autoridades suelen ser víctimas de hostigamiento, violencia, campañas de desprestigio, restricciones para viajar, cortes de Internet, allanamientos en sus viviendas y oficinas, confiscación de sus materiales de trabajo y detenciones arbitrarias……….

Foto: Internet

Vía: Radio TV Martí

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