¿Y ahora qué hago? miles de cubanos están varados a mitad de camino a EEUU

El jueves 5 de enero, Orestes, nombre ficticio de un emprendedor habanero, salío de Cuba y viajaba desde Quiché, un departamento enclavado en la región noroccidental de Guatemala, rumbo a Tapachula, en México, en un desvencijado camión de ganado cuando supo que el gobierno de Estados Unidos comenzaría a rechazar los migrantes cubanos que cruzaran ilegalmente la frontera sur.

“Había llegado a Nicaragua dos días antes de la Navidad. El 26 de diciembre, junto a un grupo de ocho cubanos, salimos para México y cruzar lo más pronto posible la frontera hacía Estados Unidos. Cuando conocimos la noticia quedamos devastados”, comentó Orestes por WhatsApp.

“¿Y ahora qué hago? Vendí mi casa, el carro, lo vendí todo. No tengo nada en Cuba. El plan era que mi esposa y yo llegáramos a Estados Unidos y cuando tuviéramos la residencia reclamar a nuestros dos hijos. Es una travesía peligrosa.

En México hay familias con hijos pequeños y hasta con abuelos, pero nosotros no quisimos poner sus vidas en peligro.

Esta nueva medida de [el presidente Joe] Biden ha dejado a un montón de gente tirada en tierra de nadie. Regresar no es opción para muchos de nosotros. Ya no tenemos nada allá. Ni techo, ni ropa, ni dinero, publica Diario las Américas.

Hay dos caminos: intentar acceder al nuevo programa migratorio o entrar a Estados Unidos ilegalmente. Si te coge la migra te devuelven a Cuba y se te cierran las puertas de entrar otra vez durante cinco años. Llenar las planillas por internet es a suerte y verdad. Una ruleta rusa. Puede demorar varios meses y tengo una cantidad limitada de dinero. Los cubanos en México estamos cavilando cuál es la mejor opción. Ahora mismo no tengo nada decidido”, argumentó Orestes.

DIARIO LAS AMÉRICAS contactó a cuatro cubanos varados en México y Nicaragua. Ninguno piensa regresar a Cuba. “Creo que los americanos, como un gesto de generosidad, deberían dejar entrar a los cubanos que ya estamos fuera del país y pensábamos emigrar. Vamos allá a trabajar. A vivir con dignidad. No somos delincuentes. Las únicas propiedades que tengo están en mi mochila”, señaló uno de ellos.

Lorenzo era jefe de almacén en un hotel y estaba siendo investigado por la policía DTI en Cuba: “Un amigo policía me dio la información. No me quedó otra que escapar con mi familia. Voy a tratar de demostrar miedo creíble, pues si regreso a Cuba me pueden encausar. La otra variante es entrar ilegal a Estados Unidos ilegal. Ya no tengo mucho que perder”.

Luis Alberto confesó que “regresar a Cuba sería como una pesadilla. Siempre he vivido del invento. A esa gente -el régimen- nunca le trabajé por un salario de mierda. No puedo acceder al nuevo programa de parole humanitario porque tengo antecedentes penales. Si no emigro a Estados Unidos me quedo en cualquier otro país. Allá no vuelvo”.

Según el anuncio de Washington, la administración de Biden aceptará a 30.000 personas por mes de Haití, Venezuela, Nicaragua y Cuba durante dos años, y ofrecerá la posibilidad de trabajar legalmente, siempre que sigan los protocolos establecidos, tengan patrocinadores elegibles, estén vacunados contra el COVID-19 y pasen la verificación de antecedentes penales.

Olga, que tiene planes de emigrar, ya vendió su casa y su negocio de peluquería: “Cuba no tiene futuro. Se vive para comer poco y mal, y tomarse una cerveza es un lujo. Soy joven y aspiro a otras cosas. Muchos cubanos estás frustrados, no es para menos. Consideran que Obama, Biden y los funcionarios demócratas del gobierno estadounidense son unos traidores de los cubanos de a pie y unos aliados de estos sinvergüenzas, pues aceptan sus demandas y chantajes”.

Ella reconoce que los problemas de los cubanos debemos resolverlos nosotros, “pero nadie quiere ser mártir ni preso político. La gente está desesperada. Si los americanos nos permitieran entrar ordenada y legalmente, Cuba se vacía.

El nuevo plan no es que sea malo, pero como son 30.000 visas mensuales para ciudadanos de cuatro países, si se reparten a partes igual, serían 7.500 por país, unas 90.000 al año. Y la cantidad de cubanos que queremos emigrar a Estados Unidos se puede multiplicar por cuarenta”, opina Olga.

Las nuevas medidas han revivido el debate sobre la emigración cubana en las dos orillas. Un sector del exilio cubano considera que el gobierno de Estados Unidos incluso debiera derogar la Ley de Ajuste Cubano.

Félix, residente en Tampa hace 20 años, considera que “no se puede acusar al gobierno estadounidense de no apoyar a los cubanos. Estados Unidos es el único país del planeta que desde hace más de seis décadas acepta la emigración de cubanos.

Pero muchos no cumplen con la letra de la Ley de Ajuste y antes de que pase un año van a Cuba a fiestear y vacilar en hoteles del régimen. No se puede ser tan cara dura”.

Tomás, quien lleva viviendo 15 años en Hialeah, piensa que “las últimas oleadas migratorias desde Cuba son apolíticas. A muy pocos les interesa el fin de ese régimen o un cambio democrático. Son emigrados de estómago.

Fundidos por las carencias y el mal gobierno huyen por comida, un teléfono móvil de última generación, un coche bonito y la ‘especulación’ (alarde). Ni siquiera son ambiciosos, no tienen planes de progresar. Se acomodan a vivir con un mínimo de confort, gritar en la calle y comer McDonalds”.

Desde New Jersey, Leonel, afirmó que la “dictadura cubana tiene chantajeado al gobierno de Estados Unidos con la emigración masiva.

Si la Casa Blanca le dijera a [el gobernante] Miguel Díaz-Canel que lo considera una amenaza a la seguridad nacional, otro gallo cantaría. Los cubanos y los ciudadanos de naciones pobres o en guerra tienen derecho a emigrar………

Por IVÁN GARCÍA

Foto: elsoldemexico

Vía: Diario las Américas

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